El Europol vuelve a incluir el independentismo en su informe sobre terrorismo
La agencia policial europea admite, sin embargo, que no supone una amenaza real
BarcelonaLa Europol ha vuelto a poner el independentismo catalán bajo la lupa. En su informe anual sobre la situación y tendencias del terrorismo en la Unión Europea, el organismo policial ha reincorporado el movimiento soberanista dentro de la sección de "Terrorismo y extremismo violento etnonacionalista y separatista". Esta inclusión llega solo un año después de que, a inicios del año 2025, la Europol lo hubiera excluido de esta misma lista gracias a la presión política de Esquerra y Junts.
En el documento publicado el 13 de julio por la Europol, la agencia dedica un apartado a lo que denomina explícitamente "separatismo extremista catalán". El organismo europeo evalúa que el movimiento se mantiene de forma "fragmentada, operativamente estable y limitada en gran medida a una actividad esporádica y simbólica". Además, el texto destaca de manera directa que actualmente no se aprecia "ningún indicio de capacidad para una violencia sostenida o escalable". A pesar de admitir que supone una amenaza prácticamente nula, la simple inclusión bajo un epígrafe de terrorismo supone un revés político.
Para entender el peso de esta novedad, hay que remontarse al año pasado, cuando la Europol decidió retirar el independentismo catalán y vasco de su informe sobre el terrorismo en la Unión Europea. Hasta aquel momento, el independentismo constaba señalado como un movimiento con grupos "activos y violentos" que mezclaban "narrativas simplistas con visiones de extrema izquierda", a pesar de que el documento no identificaba ningún grupo concreto ni detallaba qué hechos justificaban aquella definición.
La retirada del año pasado fue el resultado directo de la presión política. Cuando ERC descubrió que se les había incluido como terroristas, exigieron rápidamente explicaciones, obligando a las autoridades a disculparse y prometer un cambio en la metodología a la hora de evaluar la situación. Más tarde, el expresidente Carles Puigdemont convirtió esta desvinculación en una de las condiciones innegociables a cambio de facilitar los votos de Junts para la investidura del presidente del gobierno español Pedro Sánchez. Puigdemont exigió que el estado español pidiera a la Europol que dejara de tratar al independentismo catalán como terrorista y como la "segunda amenaza después del yihadismo". Cumpliendo su compromiso, el gobierno español del PSOE envió una carta a la agencia solicitando clarificar "la naturaleza de los extremismos violentos" con el propósito expreso de desvincular el movimiento soberanista del terrorismo.
La metodología de la Europol
¿Cómo se explica, pues, su reaparición en 2026? Una posible respuesta se encuentra en la misma metodología de la agencia europea. Tal como reveló en su momento el jefe de Europol, Jean-Philippe Lecouffe, en una comisión parlamentaria donde respondía a la eurodiputada Diana Riba, Europol no evalúa la realidad de forma autónoma, sino que se limita a recoger y comprobar la información que le transfieren los estados miembros. "El marco normativo de cada estado miembro es diferente, y por eso corresponde a los estados miembros definir los hechos que nos comunican", justificó Lecouffe entonces.
Así pues, que el independentismo vuelva a aparecer dentro del apartado sobre terrorismo abre una nueva polémica sobre la información aportada por el estado español y sobre los criterios empleados por Europol para clasificarla. Así lo ha denunciado la ANC, que ha recordado que es España quien envía "esta información criminalizadora" y ha subrayado que "contrariamente a lo que afirma, no es la "debilidad operativa" lo que nos aleja de la violencia, sino nuestro compromiso firme en la lucha no-violenta".