RCD Espanyol

Roger Hinojo: “Cuando te proponen llevar el dorsal 21 en el Espanyol... significa muchas cosas"

Jugador del Espanyol

21/08/2026 - 16:00 h.

En La21 nadie tiene una mala palabra sobre Roger Hinojo (Cabrianes, 2005). Todos los que han coincidido con él desde que llegó, hace 12 años, dicen que es un chico “extraordinariamente normal” que vive alejado de los tópicos que rodean a los futbolistas. Se marchó de casa a los 16 y ha pasado por todos los escalones de la cantera hasta debutar en el RCDE Stadium, el pasado domingo con 20 años. Hizo un partidazo. Es el hombre de la semana en clave blanquiazul porque días después aceptó lucir el dorsal 21, el que honra la memoria de Jarque y da nombre a la ciudad deportiva del club de su vida. Y este sábado, como lateral izquierdo, marcará a Yan Diomande, el fichaje más caro de la historia de un Madrid que estrena técnico: José Mourinho.¿Qué oíste el domingo?

— Una alegría brutal, era mi sueño. Cuando salí a calentar ya se me puso la piel de gallina. Fue increíble entrar con el himno. Después de tantos años yendo al campo, se hace difícil explicar con palabras lo que se siente cuando estás en el césped. ¡Y ganamos 3-0! Fue muy intenso para mí y para mi familia.

Tu madre se emocionó.

— La madre, el padre y mi hermano. Es un momento que también es suyo.

¿Cuántos kilómetros ha hecho tu padre en coche?

— Muchísimos. Jugué en el equipo del pueblo y después en el Nàstic de Manresa. Fiché por el Espanyol cuando era benjamín A. Hasta los 15 –el último año de cadete iba en taxi– me llevaba tres veces a la semana desde Cabrianes, que está a 70 kilómetros. Nunca podré agradecerle lo suficiente todo lo que ha hecho por mí.

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Con 16 años te marchas de casa y ya no vuelves.

— Cuando empecé la etapa juvenil fui a vivir a la residencia del Español. Aunque los fines de semana volvía a casa, al principio se hizo duro vivir lejos de la familia. Pero me sirvió para crecer personalmente y adaptarme a estar solo. A los 18 compartí piso con Jan Moreno, compañero de habitación en la resi. Y el año pasado ya viví solo en León.

¿Fuiste capitán del juvenil en la final de Copa y pieza clave con el filial. Cuándo te das cuenta de que puedes ser profesional?

— No pienso mucho en ello. Estés en el juvenil A o en el primer equipo, nunca puedes perder el foco. Es que es muy difícil llegar, soy un privilegiado. Mira, me lesioné en el filial, y eso podría haber hecho que no llegara. Se trata de disfrutar, aprender, trabajar mucho y ser humilde. Y si tiene que llegar, pues ya llegará.

¿Cómo te enteras de que llevabas el dorsal 21?

— El miércoles por la tarde me comunicaron que querían que llevara el 21. Y cuando te proponen eso, no puedes decir que no. El jueves por la mañana se anunció. Estoy muy agradecido.

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Llevaste al filial y a la Cultural Leonesa, pero al primer equipo del Espanyol el 21 tiene un significado especial.

— Lo vas viendo a medida que subes categorías. Significa muchas cosas y comporta una responsabilidad muy grande en el ámbito futbolístico y personal. Son muchos los valores que rodean el 21. Intentaré estar a la altura.

Háblanos de Manolo González.

— Es muy importante para mí. Me hizo debutar con el filial siendo juvenil y también al primer equipo; la confianza que me dio fue un empujón. También me ha marcado mucho su personalidad entrenando, cómo transmite las cosas al jugador. Y cuando te tiene que decir algo malo, te lo dice a la cara.

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¿Y qué te pide? El domingo pasado la acción del segundo gol nace de un pase tuyo en largo.

— Siempre me ha dicho que tenga personalidad, que intente hacer lo que siento. Y como tengo buen pie para hacer este tipo de desplazamientos, pues lo intento.

¿Monchi está muy cerca vuestro?

— Está muy presente en los entrenamientos. También estuvo antes del partido del otro día. Valoramos mucho que sea uno más del grupo.

¿De qué te sirvió la cesión del año pasado a la Cultural Leonesa?

— En el fútbol no todo es bonito y cuando estás solo, aprendes a hacerte fuerte y a estar contigo mismo, a sentirte frágil en algún momento y a intentar sobreponerte a las adversidades. También te das cuenta de que eres un privilegiado de estar en un club como este. En el filial quizás no lo veas, pero salir fuera te permite valorarlo.

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¿Ves mucho fútbol?

— Cuando miro cuatro o cinco partidos intento desconectar un poco, pero sí que veo muchos porque me ayuda a aprender y entender el juego.

Tus exentrenadores dicen que tienes curiosidad por entender el juego y que preguntas mucho a los compañeros.

— Lo he hecho siempre. Ahora pregunto a Cabrera o a Omar, sobre todo por aspectos defensivos. En el proceso de adaptación al primer equipo he notado que el juego va mucho más rápido, y es clave anticipar las situaciones. Si ves fútbol y preguntas, puedes mejorar tu lectura del juego.

¿A Hartman, que como tú juega en el lateral izquierdo, también le preguntas cosas?

— Sí, sí. Me defiendo con el inglés y también le pregunto cosas, claro. Me avengo mucho, con él.

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¿En el vestuario hablas en catalán?

— Y tanto, con todos los que hablan catalán: Pol Lozano, Edu Expósito, Jofre Carreras, Calatrava... con Manolo también. Yo en casa siempre he hablado catalán.

Eres un buen estudiante. Estás haciendo una carrera, ¿verdad?

— Hago la carrera online de administración y dirección de empresas. No lo he dejado ni tengo pensado hacerlo. Ahora intento cogerme menos asignaturas por semestre.

Los que más te conocen dicen que no llevas ni tatuajes, ni coches caros, ni neceser de marca.

— (Risa) Me considero bastante normal, sí. Neceser llevo porque voy con lentillas. Si no, no llevaría. También llevo el cepillo de dientes.

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Hay quien dice que eres como Clark Kent, la identidad anónima que tiene Superman.

— (Ríe) También lleva gafas, es verdad. Como juego al fútbol sin gafas, es normal que la gente no me imagine con gafas.

El sábado llega el nuevo Madrid de Mourinho.

— Es un rival duro, pero tenemos muy claro lo que tenemos que hacer y competiremos sin miedo. Somos el Español y debemos estar a la altura.

Te tocará marcar a Diomande, que vale más de 130 millones.

— Si juego, me pondré el mono de trabajo. No se trata de defender uno contra uno, sino once contra once porque juntos somos más fuertes.

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¿Decías que tu sueño era debutar. Ahora qué viene?

— Ahora viene el partido contra el Madrid. Es un error mirar más allá.