Tenis

Marina Bassols: un sueño cumplido entre facturas y amenazas

La tenista catalana vivió una gran experiencia en Roland Garros después de sufrir para mantenerse en el circuito profesional

Act. hace 8 min

BlanesCuando todo hacía pensar que sería uno de los peores años de su carrera, en poco menos de una semana la situación dio un giro de 180 grados. Durante el mes de marzo, Marina Bassols (Blanes, 1999) denunció públicamente amenazas de muerte después de perder un partido. A este acoso se sumaron lesiones, falta de consistencia competitiva y carencia de recursos económicos para hacer frente al circuito profesional. Pero Roland Garros cambió la cara de la tenista catalana, que en la segunda vez que se colaba en el cuadro principal de un Grand Slam (después de superar la ronda clasificatoria) venció a la tenista colombiana Emiliana Arango en la primera ronda. Todo ello lo hizo sin ceder un solo set antes de caer derrotada contra la número 8 del mundo, Mirra Andreeva, en la siguiente fase.

En París, Bassols ha escrito el primer gran capítulo de su historia de amor con el tenis de primer nivel. El sueño ha durado solo una semana, pero ha valido la pena. No le importa haber tenido que cambiar hasta cinco veces de alojamiento en 10 días para que los números le salieran. No hay ingresos fijos, pero sí unos gastos: sueldos, vuelos, hoteles, comidas…, todos a cargo de la jugadora. “El circuito es muy caro, los gastos son increíbles. El año pasado fue duro, no jugué tan bien y con las lesiones disputé menos torneos, de manera que dejas de ingresar una cantidad de dinero con la que cuentas y te vas organizando el año. Tuve que hablar con mi equipo a principios de este año porque no podía seguir pagándoles como hasta ese momento”, se sincera la de Selva.

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Dentro de esta angustia financiera, Marc Pallarès, su entrenador, propuso hacer una publicación en las redes sociales pidiendo ayuda en la búsqueda de patrocinadores. El post acumula cerca de 50.000 visualizaciones y la aprobación de varias compañeras del circuito, que no han dudado en preguntarle si pueden copiar la idea. Para aquellos potenciales partners que quieran conseguir sus servicios, Bassols se define como “una persona trabajadora, con buenos valores, agradecida, luchadora y resiliente. Además de ser una de las mejores raquetas en el ámbito estatal y mundial”. Al fin y al cabo, no es una distopía del mercado laboral, sino el día a día de los profesionales por debajo del número 100 del ranking ATP y WTA.

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Condenada en la victoria y la derrota

“Ten claro que estás muerta”, “Espero que tu avión se estrelle”; “Sé dónde vives. ¿Cómo prefieres morir?”, son algunos de los mensajes que Bassols recibió a principios de año cuando perdió un partido en Colombia. Los expuso en un vídeo en las redes sociales. “Esto es lo que vivimos la mayoría de tenistas en nuestro día a día. Es muy grave. Hablo desde el enfado y la tristeza, pero también desde el miedo”, señalaba la tenista en este mismo mensaje.

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Cuesta de entender cómo de interiorizado lo tiene. “Al final recibo insultos cada día, gane o pierda, incluso pasando la previa de Roland Garros”, añade en conversación con el ARA. No es la primera tenista del circuito que recibe amenazas y, por desgracia, tampoco será la última. Las hay otras que han recibido fotografías de familiares, de su domicilio o de pistolas exigiendo cierto resultado antes del partido. Las hay otras que han tenido que lidiar con acosadores que las han perseguido por diversos torneos y hoteles donde se alojaban.

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“Es por eso que hice el vídeo, para enseñar la otra cara del tenis a la gente joven que empieza su carrera y se puede topar con estos comportamientos, para que intenten gestionarlo de la mejor manera posible y que su desarrollo no se vea afectado”. En un ejercicio de sinceridad, asegura haber llegado a pasar miedo de verdad, a sufrir por su integridad física. “Al final recibo muchos mensajes y nunca pasa nada, pero... ¿y si pasa?”, se pregunta.

Feliz entre la serenidad

Aquellos que la conocen la describen como una persona tranquila y sencilla, a la que le gusta pasar tiempo de calidad con los amigos para tener la mente ocupada y desconectar. “Trabajar con Marina es muy fácil, pone las cosas muy de cara. Es muy ordenada, llega puntual, deposita la confianza en su equipo y siempre busca el bienestar de la gente que la rodea”, explica Pallarès. Después de una semana de fantasía en París, descansa estos días con la familia en Blanes, su base de operaciones emocional. Su refugio. Allí lo tiene todo: la infancia, los amigos y un montón de recuerdos. Vive y se entrena en Barcelona, pero aprovecha la Costa Brava siempre que puede.

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Tiene el título de entrenadora y no esconde su deseo de continuar vinculada al tenis de una manera u otra. “Me gusta mucho enseñar, ver la ilusión de los niños pequeños, aunque ahora por ahora me centro en mi carrera”, concluye con una sonrisa en la boca rememorando su paso por Roland Garros.