Viva la vida

Carta de bienvenida a la pequeña Ona (y a todas las niñas)

Intervención de Bertral Fotografia sobre una fotografía de Amparo Garcia que reversiona el famoso We Can Do It!, un cartel de propaganda, creado en 1943 por J. Howard Miller para la empresa Westinghouse Electric como una imagen inspiradora para levantar la moral de las trabajadoras durante la Segunda Guerra Mundial.
21/09/2026 - 07:01 h.
Escritora, guionista y comunicadora
3 min

Bienvenida Ona, tienes muy pocos días de vida, tan pocos que todavía ni nos hemos visto en directo, pero mientras te conoces con tu madre y tu padre y aprendéis cada uno qué pie calzáis, me ha apetecido escribirte. Eres niña y has tenido la inmensa fortuna de ir a parar a una familia abierta, bonita y libre que te permitirá ser la niña que quieras. Incluso que en un momento dado puedas decir que no tienes claro si eres niña, niñe o lo que tú sientas. Aprovecha el bonus porque no siempre es así. Ya verás cuando empieces a socializar que hay niñas a las que les enchufan determinados colores, determinados adornos, determinadas cosas que a nadie se le ocurriría enchufarle si no fuera niña. Tú pide y haz. Tira millas. Y así que puedas juega a lo que te rote. No te limites al típico juego de hacer ver que tienes una peluquería, una escuela, un puesto de comida, hazlo, si quieres, pero no te cortes, abre la mente. Juega a ser la física cuántica que encuentra la fórmula para meter a Donald Trump dentro de un agujero negro. O a ser la directora de recursos humanos de una multinacional de juguetes que despide a todos los toca narices. Son ejemplos, pero de verdad, no te cortes. Te tendría que decir que la primera extraescolar que hicieras fuera la de jujitsu, porque, no te engañaré, ser niña, ser mujer, es un poco complicado cuando vas por el mundo, y la defensa personal te iría bien. Pero me niego a que crezcas desde el miedo. Quiero que sepas que, en este sentido, el problema nunca serás tú. El problema siempre lo tendrá el agresor. Yo te aconsejaría que te apuntaras a la extraescolar de "manifestaciones feministas”, de "organizaciones feministas”, de “guerrillas feministas no violentas” o de “cómo ser una presidenta feminista en el siglo XXI”; será mucho más divertido. Pero todavía falta para que tengas que elegir. Mientras tanto, puedes aprender a vomitar cada vez que alguien que no te conoce se te acerque y te diga que eres preciosa en lugar de decirte que tienes una mirada despierta o que pareces muy espabilada o que tienes unas salidas muy ocurrentes o qué fuerza tienes o qué pedos más sonoros que te tiras. Porque Ona, todas las niñas crecemos sintiendo únicamente que somos preciosas y guapas. Este es el contenido del 95% de las alabanzas que recibimos en la infancia. Y entonces, claro, nos hacemos mayores pensando que eso es lo que valemos. Y no, Ona, no. Tú vales sea como sea tu cuerpo, porque Ona, tú no tienes un cuerpo normativo ni un cuerpo no normativo, tú tienes el mejor cuerpo, el cuerpo atuquetimporta. Y cuando empieces a hablar pide que te enseñen a decir: red flag, heteropatriarcado, responsabilidad emocional, brecha salarial tu padre, sororidad y palabras por el estilo. Insisto, tienes mucha suerte, pero también tienes que saber que somos una familia que vivimos en Cataluña (Europa), que tenemos la piel clarita y no sufrimos por el dinero y tenemos acceso a cosas que mucha gente no tiene. Y que no es lo mismo ser niña así, que tener la piel más oscura, tener menos dinero, etc. Nada, solo para que te lo apuntes. Solo te he visto un segundo en una foto, pero ya me he dado cuenta: tienes la mirada despierta y tienes pinta de tirarte los pedos más sonoros e impactantes de tu pueblo. ¡Bienvenida, Ona, y viva tu vida y la de todas las niñas!

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