Aena renataliza espacios protegidos para convencer a Europa de la nueva ampliación de El Prat

El gestor aeroportuario recuperará 75.000 metros cuadrados que asfaltó para ampliar la T1

ViladecansHa tardado más de veinte años, pero Aena se está poniendo las pilas para terminar las compensaciones ambientales que tenía pendientes de la anterior ampliación del aeropuerto de Barcelona, ​​lo que supuso la construcción de la terminal T1. Lo hace a raíz del expediente de infracción que la Comisión Europea abrió en 2021 en España por no haber hecho suficiente para conservar el delta del Llobregat tras las denuncias hechas por Depana. Un claro obstáculo para que la empresa presidida por Mauricio Lucena pueda volver a ampliar El Prat, con nuevas afectaciones ambientales que también han despertado el rechazo social y que requieren el visto bueno europeo.

El gestor aeroportuario actuará sobre 75.000 metros cuadrados que se encuentran en Viladecans, junto a la T1. Es aquí donde Aena construyó una parrilla de taxis, un aparcamiento de autobuses y varias carreteras, y lo hizo sobre Can Sabadell, un espacio protegido que forma parte de la Red Natura 2000. Habrá que ahora desmontarlo todo para recuperar el terreno arenoso y los arroyos que había hace décadas, con el objetivo de expulsar. Aparte de retirar el asfalto y el cemento que se vertió, también se desmontarán las instalaciones de electricidad y luz que se realizaron, y las infraestructuras aeroportuarias en desuso, como un antiguo sistema de iluminación de aproximación a la pista.

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Cuando se retire todo, se plantará vegetación propia de los humedales y los humedales del delta del Llobregat, como juncos y lirios, y se eliminarán las especies invasoras que han proliferado durante todos estos años de abandono. No se realizará ninguna aportación de tierra para fomentar una recuperación progresiva del ecosistema perdido. Los viales existentes se sustituirán por caminos de tierra y se mantendrá el carril bici actual, lo que ampliará las rutas que muchos vecinos hacen por la zona y ofrecerá un nuevo espacio privilegiado para ver el aterrizaje de aviones cuando la configuración de pistas lo permita, como ocurría este martes por la tarde.

Una parte de esta renaturalización ya ha comenzado, en la zona que queda después de la autovía de Castelldefels, donde antes había un parking y ahora ha aparecido un antiguo arroyo que había quedado tapado por el asfalto. Pese al ruido constante de los aviones que este martes aterrizaban en el aeropuerto sobre esta zona, una pareja de patos ya había logrado recuperar ese espacio.

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Desde febrero del 2023 se ha actuado sobre 25.000 metros cuadrados y ahora quedan pendientes 50.000 metros cuadrados, que es lo que se iba a destinar a taxis y utilizaron autobuses. Las obras empezarán en septiembre de este año y se prevé que se alarguen hasta finales de 2027. El presupuesto total se sitúa en cerca de tres millones de euros.