CONSUM

El consumo muestra “signos de agotamiento” por la guerra

Las empresas dicen que intentarán "contener" el aumento de costes pero advierten que no lo podrán hacer "durante mucho tiempo"

Las grandes empresas del sector de la distribución en España han alertado de que el consumo privado muestra "ligeros signos de agotamiento" provocados por la guerra en Irán, en el encuentro anual que la entidad que las agrupa (Aecoc) ha celebrado este martes en Barcelona. El consumo interno y la inversión han marcado la buena marcha de la economía española una vez superada la hecatombe de la pandemia. Ahora, el presidente de la Aecoc, Ignacio González, ha asegurado que "aún estamos en unos ratios muy positivos", pero ha advertido de que "el índice de confianza del consumidor no está especialmente por las nubes". "Las crisis empiezan y se acaban cuando el consumidor así lo percibe", ha recordado.

Ante el temor a los efectos de segunda ronda, es decir, a que "aumenten los precios porque el vendedor traslade una parte del aumento de los costes, González ha replicado: "Intentaremos contener la inflación todo lo que podamos para que no lo tenga que hacer el consumidor". Ha advertido de que, de momento, lo están haciendo "a partir de planes de eficiencia y restringiendo márgenes", pero ha advertido de que "no podrán mantenerlo durante mucho tiempo".

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Ha subrayado que el gran consumo "es un sector estratégico y a la vez vulnerable" por la fuerte dependencia de los recursos energéticos. Ha cargado contra el plan de medidas del ejecutivo de Pedro Sánchez y ha pedido que "sea más agresivo". "Tiene un impacto de unos 5.000 millones de euros para las arcas públicas, pero, en cambio, el incremento de la recaudación del IRPF y del IVA es de 27.000 millones", ha asegurado.

En cambio, el presidente de la Aecoc ha descartado cualquier posibilidad de que el conflicto afecte a las cadenas de suministro. "El sector ha demostrado muchas veces en el pasado que es un riesgo controlado", ha defendido, en referencia a la pandemia.

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Impacto en el crecimiento

Antes del ataque de Estados Unidos e Israel sobre Teherán, hace menos de dos meses, el Banco de España auguraba un incremento del PIB del 2,4% para este 2026. Ahora ha reducido la previsión en una décima, que se habría convertido en cuatro sin el paquete de ayudas del gobierno español.

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En paralelo, el fantasma de la inflación vuelve a sobrevolar la economía: los precios aumentaron un 3,1% anual en marzo en Cataluña, un dato que supera con creces el 2% del último mes antes del conflicto. "El PIB está creciendo por el consumo. Si el consumo privado, que es el motor, se ve castigado por la inflación, empezaremos a ver efectos negativos en el PIB", ha resumido González.

Pérdida de poder adquisitivo

Todavía sobre los aspectos que pueden ralentizar la actividad económica, González ha lamentado que el salario real es menor hoy que en el año 2018, a pesar de que la renta disponible de las personas sea "lo que más afecta al consumo". "Por muchos aumentos del SMI [salario mínimo interprofesional] que haya habido, se han visto totalmente mitigados por la inflación y los impuestos", ha asegurado.

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También ha cargado contra el precio de la vivienda –que ha descrito como uno de los grandes problemas de la economía española–, la baja productividad y la hiperregulación. Ha sido especialmente contundente al arremeter contra el absentismo laboral, que ha descrito como "una amenaza para las empresas e incluso para el conjunto del sistema". Aecoc ha creado este año un observatorio para hacer seguimiento de la cuestión.