Alimentación

El sector agroalimentario, el gigante olvidado de la economía catalana

Este ámbito económico representa el 19% del PIB catalán, emplea a 177.000 trabajadores y es líder destacado en exportaciones

BarcelonaEl sector agroalimentario es el mayor sector de la economía catalana. Concretamente representa el 19% del producto interior bruto (PIB, el indicador que mide el tamaño de una economía) de Catalunya y en 2020 movió más de 43.000 millones de euros, según datos de Prodeca, la promotora del sector de la Generalidad.

En total el sector emplea a unas 177.000 personas, de las cuales 55.000 son agricultores, pescadores y ganaderos; 31.000 trabajan en industrias auxiliares (por ejemplo, envasadoras o productores de fertilizantes) y cerca de 91.000 trabajan en la industria transformadora de alimentos, una etiqueta muy amplia que va desde bodegas a empresas de embutidos.

El sector sería aún mayor si se incluyera "todo el ciclo de la alimentación", desde la producción inicial hasta la boca del consumidor, recuerda Albert Carreras, catedrático de economía de la UPF. De hecho, según Acció –la agencia de promoción económica del departamento de Empresa–, de calcularse de esta manera, habría que incluir también tanto a los distribuidores mayoristas como a minoristas (supermercados y comercio al por menor), así como la restauración , tres sectores que, combinados, generan el 23,7% del PIB catalán, unos 53.257 millones de euros, según datos del mismo año.

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Exportacions del sector agroalimentari
En milions d'euros i percentatge del total l'any 2023

La fortaleza exportadora

El pasado martes, en el acto de presentación de la feria Alimentaria que se celebrará en Barcelona esta próxima semana, María Naranjo, directora de alimentos, vino y gastronomía del Instituto Español de Comercio Exterior (Icex) –que depende del gobierno español –, analizó los datos de exportaciones de la industria agroalimentaria española y destacó que Cataluña es "líder destacada" entre las comunidades autónomas.

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Según datos del Icex del año pasado, Catalunya es el territorio de España que más alimentos exporta. Es la primera en productos cárnicos y derivados –dobla las exportaciones de la segunda, Aragón–, mientras que en la exportación de bebidas es segunda sólo superada por Castilla-La Mancha. También es la primera en exportación de ganado vivo y alimentación para animales.

Sólo en exportación de productos vegetales –básicamente fruta y verdura– y de pescado y marisco, Cataluña baja algunas posiciones. En el primer caso, la superan Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia, estas dos últimas famosas por sus huertas. En el caso de la pesca, la primera exportadora es Galicia –que tiene una gran industria conservera en torno a la pesca–, seguida por el País Vasco; en tercera posición ya aparece Cataluña.

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El peso de la carne

El sector cárnico es, con diferencia, el mayor de toda la industria agroalimentaria catalana, y dentro de este sector, el cerdo es el rey absoluto. En 2022, Cataluña produjo más de 2,5 millones de toneladas de carne. De éstas, unos dos millones fueron de carne de cerdo. Las aves de corral fueron el segundo tipo con más producción, con 355.000 toneladas, seguida por la carne de vacuno, con 133.000 toneladas.

El 2020 fue un año especialmente provechoso para la industria porcina en concreto, ya que China, uno de los países con mayor consumo de carne de cerdo, sufrió la epidemia de peste porcina que asoló sus granjas, por lo que tuvo que importar buena parte de la carne de terceros países, entre ellos España. Sin embargo, desde entonces las cifras de exportaciones se han normalizado, a pesar de mantener un ritmo de crecimiento bastante alto.

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Exportacions segons la categoria de productes
En milions d’euros l'any 2023

La transformación de alimentos, el palo de pajar

El hecho de que el sector sea tan importante no se debe sólo a la producción de carne o vegetales, sino a su transformación. Según Prodeca, es la parte de la cadena alimentaria que permite añadir mayor valor al producto final y es donde se concentra el grueso de la actividad en Catalunya, con más de 4.500 empresas y un volumen de negocio superior a los 30.000 millones. Esta rama engloba cualquier transformación de un alimento, por ejemplo, para realizar conservas, extraer aceite de una oliva o elaborar productos como quesos, embutidos, zumos o yogures.

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Dentro de los alimentos transformados destacan los llamados fine foods, considerados de mayor calidad o gourmet. "La industria del fine food constituye uno de los principales sectores agroalimentarios de Catalunya, con un volumen de negocio anual que supera los 10.000 millones de euros al año", destaca Prodeca en su página web. De estos 10.000 millones, casi la mitad se exportan. BK_SALTO_LINEA~ Vinos y cavas

En el ámbito de las bebidas, destaca sobre todo por la potencia del sector vinícola y, en particular, del cava, pero también por ser la sede de Coca-Cola Europacífic Partners, una de las mayores embotelladoras del mundo. Para hacernos una idea de la potencia, La Rioja, seguramente la región vinícola con mayor renombre de España, exporta la mitad de los más de 600 millones de euros en vinos y espumosos que vendieron en el extranjero las bodegas catalanas, según datos de Icex y Prodeca.

Fuerte inversión extranjera

La industria agroalimentaria catalana está formada por una mezcla de grandes empresas y pymes, así como compañías de capital local y extranjero. Multinacionales como la suiza Nestlé, la estadounidense Unilever o la francesa Danone han ubicado a las filiales españolas en Catalunya.

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Este hecho se traduce en una importante entrada de inversiones extranjeras. Entre 2017 y 2021, Cataluña recibió 1.753 millones de euros en proyectos de inversión de empresas agroalimentarias extranjeras, el 9,7% del total de inversión extranjera recibido durante ese periodo.

El factor agua

"En España el sector agrícola acapara el 82,1% de los usos de agua", mientras que "los hogares utilizan el 12,8% y el 5,1% restante se destina a otras actividades económicas", asegura un artículo sobre el uso del agua en la agricultura del economista Judit Monturiol, del gabinete de investigación de CaixaBank. En Cataluña los datos no difieren demasiado, sobre todo en la cuenca del Ebro, donde el agua se destina en buena parte a los sistemas de regadío que se derivan de canales como el Segarra-Garrigues.

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Con una falta de lluvias cada vez más severa, el elevado consumo de agua de la industria es uno de los puntos negativos. El otro es que se trata de un sector con un alto grado de temporalidad o precariedad. Carreras destaca que la industria agroalimentaria tiene un porcentaje muy alto de "mano de obra inmigrante", lo que suele estar relacionado con trabajos que no quieren realizar los trabajadores del país por las duras condiciones y los sueldos bajos, como pueden ser los temporeros agrícolas o trabajos en mataderos.

Por el contrario, la producción agrícola tiene beneficios, cuyo principal es la gestión territorial y la fijación al suelo de dióxido de carbono por parte de los cultivos. En este sentido, el hecho de que en los últimos años se hayan abandonado muchas hectáreas de cultivo en Cataluña ha incrementado la superficie de bosque, con el consiguiente aumento del riesgo de incendios forestales y de los costes de control y prevención por parte de la Generalitat .

Agroturismo y más innovación, las apuestas del sector

Las dos puntas de lanza para aumentar la productividad del sector son, por un lado, la apuesta por la diversificación del sector primario a través de turismo de alto valor añadido, como el turismo gastronómico y el enoturismo, que implica tanto un cambio en el modelo de negocio de muchas explotaciones agrarias como la apuesta por la producción de alimentos de mayor calidad.

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Por otra parte, Cataluña está recibiendo inversiones en proyectos de investigación de compañías del sector, como los hubs de la estadounidense PepsiCo y de Nestlé, y el fomento por parte de las administraciones de la creación de start-ups dedicadas a la innovación alimentaria –la empresa de carne de proteína vegetal Heura es el ejemplo más exitoso hasta ahora–. Además, empresas catalanas consolidadas también estudian proyectos rupturistas con el modelo actual, como el parque agrario proyectado en el Alt Penedès por la cadena Ametller Origen.