Alimentación

Cataluña refuerza su liderazgo en el Estado en producción y exportación de embutidos

El Principado acumula doce años consecutivos creciendo en ventas al exterior a pesar de la pandemia y las crisis actuales

Un plato de jamón
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BarcelonaLa industria cárnica es el principal sector agroalimentario de Cataluña, tanto por volumen de negocio como por ocupación. Y dentro de este ámbito, el sector de los embutidos tiene un peso muy relevante y es toda una referencia dentro del Estado. Según un nuevo mapa del sector publicado este viernes por la Promotora de Exportaciones Catalanas (Prodeca) –organismo adscrito al departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación– el sector de los embutidos cocidos y curados en Cataluña se ha consolidado como líder en producción y exportación en el conjunto de España, con una cuota del 44% sobre el volumen de facturación y del 58% sobre el volumen de ventas al extranjero.

Los últimos datos disponibles, correspondientes a 2023, sitúan la facturación del sector catalán de los embutidos en 2.856 millones de euros, con un crecimiento anual medio del 6,6% desde 2019. La industria, conformada por 180 empresas que suman más de 15.500 trabajadores, destaca sobre todo por su componente exportadorlas recientes tensiones comerciales y bélicaslas recientes tensiones comerciales y bélicas –además de las futuras consecuencias de la peste porcina africana– el sector de los embutidos en Cataluña acumula doce años consecutivos incrementando las ventas al extranjero.

En este sentido, la industria celebra la firma de acuerdos de libre comercio por parte de la Comisión Europea, que

En este sentido, la industria celebra la firma de acuerdos de libre comercio por parte de la Comisión Europea, que abren puertas a mercados como el Mercosur, México o varios países asiáticos. "Los acuerdos preferenciales son una herramienta muy relevante porque reducen aranceles y facilitan mercados", apunta en declaraciones a ARA el jefe de área de conocimiento y estrategia de Prodeca, Marc Oliveras.

A pesar de todo, el mercado continúa fijándose en el cliente local, que aún representa un 78% de los ingresos. "El futuro del sector no solo implica vender al exterior, sino también entender al consumidor y adaptarse a los cambios a escala local", manifiesta Oliveras. Entre las tendencias del consumidor catalán los últimos años destacan una demanda más elevada de los productos en lonchas, los snacks y los que tienen un alto contenido en proteína, mientras que la proteína alternativa pierde fuelle. "Al fin y al cabo, la innovación dentro del sector de los embutidos no es crear nuevos productos, sino adaptarse a lo que demanda el cliente", resume el representante de Prodeca.

Fortaleza de los grandes grupos

Una de las razones que explican el crecimiento del sector a pesar de las crisis recientes tiene que ver, según Prodeca, con la "capacidad de innovación" de las empresas. Esta adaptabilidad ante nuevos entornos se explica por las economías de escala de los grandes grupos y su dimensión internacional, con unas ventas suficientemente diversificadas para reaccionar a choques geopolíticos.

Buena prueba de ello es el ranking de las diez principales empresas de embutidos en el Estado, seis de las cuales son catalanas. Entre ellas se encuentran Casa Tarradellas, Noel, Argal o el grupo Costa Brava.

Del mismo modo, el mapeo subraya la mejora de las empresas medianas del sector, algunas con tasas de crecimiento sobre las ventas superiores a la media de la industria. Desde Prodeca hablan de fórmulas como la especialización en ciertos productos, un buen posicionamiento de marca o una apuesta por las marcas blancas, también llamadas de distribución.

Auge de la gran distribución

El estudio también incluye datos sobre los canales de venta de los embutidos, una información que pone de manifiesto una popularidad más elevada de la gran distribución en detrimento de las charcuterías y carnicerías independientes, las cuales cierran por falta de relevo generacional o bien se reposicionan en puntos de venta más selectos. En la misma línea, el mapeo también detecta un auge de la marca blanca, que en un año ha incrementado las ventas un 4,5% en todas las categorías de embutidos.

Desde Prodeca opinan que esta tendencia –los productos de distribuidores son más económicos que las marcas propias– no se explica por la pérdida de poder adquisitivo de las familias, sino por una mejora de la "calidad percibida" por parte de los consumidores de la marca blanca. En paralelo, Oliveras no se muestra preocupado por las cifras que apuntan a una disminución de las ventas a través del pequeño comercio. "Esto no quiere decir que desaparezca el espacio para la distribución especializada o la tienda tradicional. Vemos una evolución hacia modelos más orientados a la experiencia del consumidor, a productos más gourmet o de proximidad y a servicios de más valor añadido", señala.

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