¿Por qué el sector agroalimentario es el más afectado por la guerra en Irán?

Los fertilizantes, la energía y el transporte repercutirán en el precio de los alimentos

Tractor pulverizando fertilizanos en un campo de soja durante la primavera.
16/03/2026
3 min

MadridLa semana pasada el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, admitía que la guerra en Irán ya se notaba en las "bolsillos" de la ciudadanía y esta semana el gobierno español ya ha anunciado que se reunirá el viernes de forma extraordinaria para hacer frente a las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio. Ahora bien, la tensión en la zona no ha afectado por igual a todos los sectores, sino que existe uno especialmente perjudicado: el sector agroalimentario. No en vano el ministro Cuerpo y el titular de Agricultura, Luis Planas, se han reunido con representantes de este ámbito este lunes para abordar las medidas a tomar. Pero, ¿por qué es el sector primario el que más ha notado los efectos de la guerra? Los expertos consultados por el ARA apuntan a tres factores: el aumento del precio del petróleo –este lunes por encima de los 100 dólares por barril–, del gas y de rebote de los fertilizantes, y también de los cereales.

Francesc Reguant, economista especialista en el ámbito agroalimentario, nos describe la cadena de los acontecimientos. Primero, el cierre del estrecho de Ormuz impide el tráfico del 20% de la producción mundial de petróleo y, consecuentemente, existe una subida del precio de la energía. Segundo, aumenta el precio del cereal porque es un "sustituto del petróleo" a través de la producción de biocarburantes y, al mismo tiempo, se resiente la producción de piensos para la ganadería. Y tercero, el aumento del precio del gas afecta directamente a la producción de fertilizantes, sobre todo porque la urea (que se produce a través del gas natural) es un elemento fundamental. "Esta guerra es un mal invento. Costará caro en todo el mundo", advierte, ya que más allá de esta primera afectación en el sector primario, prevé un aumento generalizado de los precios que llegará al consumidor.

Josep Lladós, profesor de Economía por la UOC, también resalta la relevancia de Oriente Próximo por el sector primario y avisa de que los próximos a sufrir por los costes de la energía serán los transportistas, lo que –añade– hará subir los precios de todo el sistema productivo. Para el profesor, la gran diferencia con la primera semana de guerra es que se han empezado a bombardear infraestructuras de gas y petróleo de Irán –también en la isla de Kharg–, por lo que los inversores ya tienen la certeza de que habrá una restricción de la oferta del petróleo y se empieza a disparar el precio en el mercado. Asimismo, apunta que Qatar es uno de los principales productores del gas del mundo y no lo está pudiendo comercializar: "Esto afecta directamente al precio de los fertilizantes en el momento que el campesinado los necesita, sobre todo a la producción de cereales", afirma, y ​​añadió que es el sector que más sufre la nueva crisis porque tiene unos márgenes de beneficio más estrechos y la energía es una parte muy importante. Subraya, en cualquier caso, que no habrá una crisis de suministro de la energía en España porque no es el principal receptor del crudo procedente del Golfo, pero advierte que sí sufrirá las consecuencias del zarandeo del mercado.

"Si esto dura, tendremos un problema de precios, un choque inflacionario", advierte a su vez el presidente de la comisión de economía catalana del Colegio de Economistas, Josep Reyner. Coincidiendo con la tesis de los expertos anteriores sobre las razones que llevan al sector primario a ser el que más sufre –el aumento del precio del petróleo, el gas y los fertilizantes–, añade que el callejón sin salida se puede acabar extendiendo a toda la economía e incluso puede acabar con subidas de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo por el Banco Central Europeo todavía no estamos en esa tesitura. En este sentido, prevé que el gobierno español tome medidas el viernes para intentar mantener a raya los precios: bajar los impuestos de la energía o atacar de forma selectiva a sectores productivos concretos como el agroalimentario pero también a los transportistas, ya que el aumento de la energía afecta directamente a sus costes y consecuentemente pueden repercutir al consumidor. Además, resalta que mientras se mantenga cerrado el estrecho de Ormuz habrá que probar rutas alternativas más largas y más caras.

El ejecutivo del PSOE y Sumar, de hecho, ya trabaja con medidas concretaspero tendrá que encontrar el consenso entre los socios parlamentarios (que proponen medidas divergentes) para poder sacarlas adelante en el Congreso.

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