Acuerdo de Francia y Alemania para mantener los coches de combustión en Europa más allá del 2035
La propuesta daría aire a la marca Seat y a la asignación de la segunda plataforma a la fábrica de Martorell
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Bruselas/BarcelonaNuevo revés para los objetivos climáticos de la Unión Europea. Los motores económicos del continente, Francia y Alemania, han llegado a un acuerdo este viernes para suavizar las exigencias climáticas del sector del automóvil y mantener la fabricación de vehículos de combustión más allá del 2035. Así lo ha anunciado el gobierno francés en un comunicado, en el que detalla que el pacto también incluye herramientas para reforzar las condiciones de producción dentro de Europa. Esta propuesta ha sido una gran demanda de los fabricantes europeos, que actualmente trabajan a toda prisa para electrificarse ante la fuerte competencia china.
El acuerdo, en caso de que acabe saliendo adelante, tendrá importantes efectos en el principal fabricante en Cataluña, Seat, uno de los más importantes, al dar más tiempo para conseguir la segunda plataforma. Para entenderlo: hoy por hoy en la planta del grupo en Martorell se trabaja en tres líneas de producción, de las cuales tan solo una está preparada para fabricar coches 100% eléctricos.
Ahora bien, para electrificar cada línea hace falta una fuerte inversión. De hecho, para conseguir la primera plataforma se tuvieron que destinar 3.000 millones de euros a la factoría. Electrificar una segunda línea de producción es la principal reclamación de los sindicatos desde hace años, ya que consideran que es la manera de garantizar el empleo ante las regulaciones sobre los carburantes.
La decisión sobre la asignación, sin embargo, no es de la dirección de Seat –que también aboga para que llegue–, sino que depende de su matriz alemana, el grupo Volkswagen, que actualmente se encuentra en un amplio proceso de reestructuración. Tal como explicaron fuentes de la cúpula del grupo este fin de semana en París, no está previsto tomar ninguna decisión sobre la cuestión en los próximos doce meses. Y en caso de que se acabe asignando la plataforma, tardaría entre tres y cinco años en empezar a producir.
Mantener los coches de combustión también dará aire al futuro de la marca Seat. Tal como explicó este lunes el consejero delegado de Seat y Cupra, Markus Haupt, la compañía no tiene previsto electrificar ninguno de los modelos de la marca y, por tanto, vinculó la producción de los Seat a la evolución de la regulación sobre carburantes. Por tanto, flexibilizar el fin de los vehículos de combustión puede alargar la vida de la marca. “El comportamiento de los clientes y la regulación dictarán lo que pase y cuándo”, aseguró el consejero delegado de Seat y Cupra durante un encuentro con periodistas.
Fortalecer el vehículo eléctrico
El objetivo del pacto entre Berlín y París es fortalecer "la capacidad de Europa para desarrollar y producir la próxima generación de vehículos eléctricos", según el comunicado del Elíseo. "Nuestra ambición compartida es clara: transformar con éxito nuestra industria automovilística manteniendo nuestra ambición climática y garantizando que los coches del futuro se produzcan en Europa", dice el texto.
Según el borrador del acuerdo, al cual ha tenido acceso el ARA, se prevé reducir un 10% más el objetivo de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) para el 2035. La última propuesta de la Comisión Europea planteaba que los fabricantes redujeran hasta el 90% las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos nuevos, pero obligaba a las empresas a compensar ese 10% con combustibles neutros para el clima. Ahora el eje franco-alemán prevé eliminar esta obligación de compensación.
El texto también prevé más flexibilidad para que los fabricantes puedan "responder a las crisis externas y evitar pagos de sanciones desproporcionados", es decir, suavizar el pago de multas por infracciones. Así, proponen cambios en la manera en que se calculan las emisiones. Si, por ejemplo, un año se emiten más de la cuenta, se pueden compensar emitiendo menos el año siguiente, y viceversa.
El acuerdo, que todavía necesita el visto bueno definitivo de Berlín, llega después de meses de desacuerdos entre las dos capitales sobre los requisitos climáticos que deben tener los vehículos para que las empresas puedan acceder a ayudas públicas. Mientras que Alemania presionaba para dar más margen a los fabricantes y tener más flexibilidad para incluir socios comerciales de fuera de la UE, Francia quería mantener la ambición climática y mantener las subvenciones de contratación pública dentro de las fronteras de la UE. Con el nuevo acuerdo, Berlín consigue el apoyo de Francia en el primer punto y París en el segundo.
Si bien el texto no es vinculante en ningún aspecto, sí que marca el rumbo de las decisiones que tomarán tanto los estados miembros de la UE como la Comisión Europea, debido al peso económico que tienen las industrias de los dos países en el continente.