Comercio

¿Qué buscan los ladrones en el supermercado? Adiós al hurto 'famélico'

Un estudio en 15 países confirma la desaparición del robo por necesidad: el ladrón actual busca alcohol, jamón y cosmética para revenderlos en el mercado negro

Clientes en un supermercado en California
Roger Hernández Pujol
15/03/2026
3 min

BarcelonaEl tópico del ladrón que se esconde una barra de pan o un paquete de pasta debajo de la chaqueta por necesidad está cada vez más lejos de la realidad de los pasillos de los supermercados europeos. Según un extenso estudio publicado por la empresa STC – compañía especializada en sistemas antihurto– en colaboración con socios tecnológicos de la neerlandesa Nedap, quien sustrae hoy en día productos de los lineales tiene un perfil marquista -productos de alto valor y de marcas reconocidas- y un objetivo claro: el mercado negro.

El informe, que analiza los datos de 15 países que suman 387 millones de habitantes –el 61% de la población europea si se excluye a Rusia–, dibuja un mapa de criminalidad comercial que mezcla tendencias globales con identidades gastronómicas locales. Aunque cada país tiene sus particularidades, el podio es prácticamente idéntico: el alcohol se ha consolidado como el producto más robado en todo el continente, seguido de productos de salud y belleza, carne, chocolate y café.

España: jamón y "oro líquido"

Si miramos el detalle por países, el hurto es un espejo de la cultura local. En el Estado, el jamón ibérico y el aceite de oliva son las estrellas indiscutibles de los robos, dos productos que prácticamente no aparecen en las estadísticas del resto de Europa. Esta singularidad responde al alto valor de mercado de estos artículos ya la facilidad con la que se pueden revender en canales informales.

En cambio, en Alemania, la sorpresa la dan los productos de horno y la bollería fresca, un dato poco habitual en otros países. En Reino Unido, la pasión por el dulce se traduce en un volumen desproporcionado de robos de chocolatinas, mientras que en Bélgica y Finlandia la cerveza es la prioridad absoluta, por encima del vino o los licores que predominan en Italia o Francia. También está el caso de Croacia, donde el producto más robado es el marisco.

El declive del hurto famélico

Una de las conclusiones más contundentes del estudio es la práctica inexistencia del "hurto famélico" –hurto por hambre–. Las empresas encuestadas coinciden en que apenas se roba harina, pasta seca o legumbres. El ladrón busca el producto gourmet, la marca de prestigio y el artículo de alto valor. Esto confirma que la mayoría de las sustracciones son organizadas para revenderlas posteriormente y no para el consumo inmediato para cubrir una necesidad básica.

El alcohol está en el top 5 de casi todos los países analizados, y ocupado la primera posición en lugares como Italia, Alemania, España, Irlanda y Bélgica. Esta realidad ha obligado a las cadenas de distribución a extremar las precauciones con medidas con las que ya nos hemos familiarizado: collares de seguridad en las botellas de vino y whisky o cajas de policarbonato para las cápsulas de café y las cremas faciales.

El peligro de las cajas de autopago

El estudio también pone la lupa en dónde se roba y en cómo se roba. La digitalización de los supermercados ha abierto nuevas rendijas de vulnerabilidad. Actualmente, las cajas de autopago son el punto más crítico. La falta de supervisión directa, la presión por agilizar las colas y la facilidad para simular el escaneo de productos han disparado las pérdidas en esta zona. Por otra parte, los puntos ciegos en los pasillos y cajas tradicionales cerradas se han convertido en vías de escape para ladrones que se atreven a salir del supermercado con carros llenos sin pasar por el control de pago.

Ante este escenario, el sector minorista se encuentra en un cruce: mantener la comodidad del autoservicio o reforzar el control. Salvador Cañones, socio director de STC, destaca que la inversión en tecnología es la única vía para frenar esa tendencia. El uso de la tecnología RFID –identificación de los productos por radiofrecuencia– y las nuevas soluciones de seguridad física están consiguiendo reducciones significativas de la merma –la diferencia entre el stock teórico y el real.

Este estudio, que se realiza en el Estado desde 2022, ha dado este año el salto a escala europea gracias a la red de socios de Nedap, lo que permite por primera vez comparar cómo, por qué y qué se roba en los supermercados.

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