El impuesto sobre el patrimonio en Noruega: los millonarios no huyen tanto como dicen
La experiencia de los países nórdicos apunta que las subidas de impuestos a los más ricos aportan más dinero a las arcas públicas sin éxodos masivos de grandes fortunas
BarcelonaSi las predicciones hubieran sido correctas, desde 2022 en Noruega no quedaría ni un solo millonario. En 2021 el Partido Laborista (centroderecha) del actual primer ministro, Jonas Gahr Store, ganó las elecciones parlamentarias y entró en un gobierno de coalición con el Partido de Centro. El nuevo ejecutivo aprobó una reforma del formuesskatt, el impuesto sobre el patrimonio, que aumentaba lo que pagan los contribuyentes más ricos del país.
Tanto en Noruega como en el extranjero, los titulares no tardaron, y, a pesar de algunas excepciones, iban en la misma línea que las críticas de la oposición conservadora: si se subía el impuesto, las grandes fortunas optarían por irse a vivir a otro país, lo que acabaría provocando que el estado noruego recaudara aún menos dinero que antes. Según estos argumentos, más valía un impuesto bajo y recaudar algo que no un impuesto alto y recaudar menos.
Incluso uno de los diarios de referencia internacional para las izquierdas, el británico
The Guardian
, se subió al carro del éxodo masivo de millonarios noruegos hacia otros países, sobre todo Suiza. "Los superricos abandonan Noruega a un ritmo récord por un ligero aumento del impuesto sobre el patrimonio", tituló el diario londinense.
Pero, aunque sí que se produce una cierta fuga de grandes fortunas cuando se imponen nuevas tasas o se incrementan impuestos ya existentes que tienen como objetivo las capas más acomodadas de la población, la realidad es que el ejemplo de Noruega y dos de sus países vecinos, Dinamarca y Suecia, señala que la movilidad acostumbra a ser notablemente inferior a la esperada y los incrementos de recaudación son notables.
En el caso de Noruega, los datos así lo apuntan. A partir de la entrada en vigor de la reforma del impuesto de patrimonio en 2022, la recaudación se disparó un 43,6% respecto al año anterior, de los 18.415 millones de coronas noruegas (unos 1.680 millones de euros al cambio actual) a los 26.444 millones de coronas (unos 2.420 millones de euros), según cálculos de la consultora noruega NyAnalyse con cifras de la agencia tributaria del país nórdico. En un estado con 5,6 millones de habitantes (Cataluña tiene 8,1 millones), son cifras notables.
La fuerte subida de los ingresos públicos gracias a la reforma de este impuesto señala que la salida de los superricos fue relativamente pequeña, ya que las modificaciones al impuesto no tocaron el mínimo de patrimonio a partir del cual hay que abonar el tributo, que se mantuvo en 1,7 millones de coronas (unos 160.000 euros). Es decir, lo continuaron pagando las mismas personas, y simplemente pasaron a pagar más.
La reforma mantenía fuertes exenciones para la primera vivienda, cuyo valor quedaba en buena parte fuera del cómputo para empezar a tributar, así como otras rebajas para evitar que sean las clases medias las que carguen el grueso de la recaudación. Además, se mantiene el tributo sobre el patrimonio neto; es decir, las deudas restan: por ejemplo, si una persona tiene un piso valorado en 500.000 euros pero debe al banco una hipoteca de 300.000, el valor del patrimonio sobre el que deberá tributar será solo de 200.000.
Movilidad más reducida
Gravar la riqueza máxima: respuestas migratorias y sus implicaciones agregadasBut Switzerland’s boring: tax migration and the pull of place-specific cultural capital [Pero Suiza es aburrida: migración fiscal y atracción del capital cultural específico de un lugar], escrito por cuatro economistas y publicado por Oxford Academic.
Según los autores, por muy ricas que sean, a menudo las personas afectadas por estos cambios fiscales prefieren pagar más y continuar viviendo en su ciudad o en su país que no mudarse a otro lugar. Otro artículo académico titulado Taxing top wealth: migration responses and their aggregate implications [Aplicar impuestos a los más ricos: respuestas migratorias y sus implicaciones agregadas], elaborado por seis economistas para el National Bureau of Economic Research, la organización de referencia en la investigación económica en Estados Unidos, apunta en la misma dirección: "Un incremento de un punto porcentual en el tipo máximo reduce el total de contribuyentes ricos aproximadamente un 2%".
Este artículo analiza diversos cambios en impuestos similares en Suecia y Dinamarca. Los países nórdicos son especialmente conocidos por una tradición socialdemócrata de redistribución de la riqueza a través de políticas fiscales que se basa, por un lado, en unos régimenes fiscales muy exigentes con las personas con rentas altas y grandes patrimonios y, por otro, en un elevado gasto en servicios públicos como la sanidad, la educación o los servicios sociales. Esto los sitúa habitualmente entre los países con más calidad de vida y unos niveles de desigualdad más bajos.
Pocos efectos sobre el crecimiento
Según este último artículo, los efectos negativos de los impuestos sobre el patrimonio sobre otros aspectos de la economía son "cuantitativamente pequeños". Así, "un incremento de un punto porcentual del tipo máximo hace caer el empleo un 0,02%, la inversión un 0,07% y el valor añadido un 0,1%". "Estos efectos son modestos, a pesar de que los propietarios de riquezas más grandes, muchos de los cuales son emprendedores, representan una proporción elevada de la actividad económica en Escandinavia a través de las empresas que controlan", añade el documento.
Aun así, el artículo argumenta que "los efectos modestos de la migración provocada por los impuestos no implican necesariamente que aplicar impuestos a los ricos sea una política óptima". Según los cálculos de los economistas, más allá de discusiones sobre la equidad, los impuestos aplicados a las grandes fortunas mejoran el bienestar del país si se dedican los fondos recaudados a financiar políticas que tengan un retorno económico elevado, como programas de apoyo a niños de familias vulnerables. Esto quiere decir, de acuerdo con el artículo, que "financiar proyectos destinados a niños de rentas bajas a través de la aplicación de impuestos progresivos a la riqueza tiene el potencial de incrementar el bienestar social".