‘La bola negra’ rueda por Antinous
La librería es una institución del Eixample y la cultura queer
BarcelonaHoy, en 2026, una librería no es solo una librería. Y un librero es mucho más que un librero. Hay un compromiso, una mirada, una actitud que los sobrepasa, que los determina, que los hace convertirse en agentes culturales y cívicos prioritarios. La difusión de las ideas, de las inquietudes sociales y de las preocupaciones del ciudadano encarnadas en los libros, seguramente la mayor y más relevante institución de conocimiento que haya dado la humanidad. Dicho así suena un poco grandilocuente, pero, a pie de calle, enseguida se ve claro. Diáfano. Solo hace falta entrar en Antinous, en la calle de Casanova casi haciendo esquina con Consell de Cent, para darse cuenta. Solo hace falta hablar un rato con los hermanos Josep y Maria Vitas para verlo claro.
El año que viene hará treinta años que abrieron; fue en la calle Josep Anselm Clavé. Y ahora hace diez que están en el corazón del Eixample. O, mejor dicho, del Gaixample, la porción de barrio barcelonés donde se concentra la vida LGBTI de la ciudad. Antinous es una institución del barrio, claro. De hecho, lo es de la ciudad y, por supuesto, de toda la cultura y vivencia queer que allí late. Son casi la única librería especializada del Estado. Solo tienen una homóloga, la Berkana, de Madrid. En sus estanterías, un 80% de la temática es LGBTIQ+. Un 20% es generalista, ya que también tienen clientela habitual del barrio que desea comprar la novedad que toca. “¡No podemos no tener lo último de Maruja Torres!”, exclama Josep. Pasa lo mismo con la literatura infantil y juvenil, un par de muebles bien llenos.
Si entras en Antinous indeciso, lo más probable es que salgas con un bombardeo de recomendaciones y de estímulos provechosos. Hay clásicos y modernos, nuevas modas y autores imprescindibles. ¿Qué lo está petando ahora? Josep me enseña tres. Tengo miedo torero,de Pedro Lemebel, la historia de un activista queer chileno que se opuso a Pinochet. Las malas,de Camila Sosa Villada, que aborda la temática trans y que va por la decimocuarta edición. La mala costumbre,de Alana S. Portero, que vincula conciencia de clase con género y trans. Los tres se venden como churros. También nos enseña las novelas gráficas de Sebas Martín, Bailando y Bandera,siempre conectadas con la memoria histórica.
Tienen seis muebles de ensayo LGBTIQ+, mientras que cuando empezaron apenas había uno. Esto habla de manera muy elocuente de cómo la temática ha ido “saliendo del armario”, de cómo la visualización inexorable ha aparecido en la agenda pública, social e intelectual del país. Antinous, como todas las librerías, no solo vende libros: también es un agente dinamizador, un foco cultural esencial.
Se nota, por ejemplo, con la cantidad de presentaciones que organizan. Los tres clubes de lectura mensuales a partir de esta temporada serán fijos. “Hoy en día no es factible concebir una librería que no sea también un activo divulgador social”. Cuando abrieron, un lejano 1997, tocando al puerto y aprovechando la proximidad con el Casal Lambda, el concepto genérico era “gay y lésbico”, hoy es LGBTIQ+, que engloba no solo homosexualidad sino también bisexualidad, trans, no binario, etc. Nos recomienda un par de libros que pueden ayudar a conocer mejor la realidad. Por ejemplo, ¿LGTBQué? Una guía para entender(nos). Que por qué se fueron de su ubicación inicial? Simplemente, el barrio los expulsó.
Hay clásicos que sería impensable no encontrar en Antinous. Oscar Wilde, claro; también Truman Capote, Simone de Beauvoir, Terenci Moix y, por supuesto, Federico García Lorca. Tienen de él todo lo que es imaginable: ensayo, biografía, teatro, poesía... Y el cartel de La bola negra,que enmarca el momento de boom comprensible que vivimos ahora mismo. ¿Otros booms? Los libros de Rachel Reid que han dado lugar a la serie Más que rivales. Eva Baltasar, por supuesto, es una imprescindible también. ¿Iconos? Marilyn Monroe, la Veneno, Sara Montiel, Lola Flores... Todas tienen presencia en Antinous. Y bastante merchandising: pulseras, pines, chapas, toallas y todo tipo de tote bags. ¡Imprescindible, la de la bandera! “Hay que estar siempre a la última”, exclama Josep con entusiasmo. “Hay un relevo generacional muy interesante dentro de la literatura queer y es trabajo del librero estar al día para poder divulgarlo y recomendarlo”. Qué trabajo tan fabuloso y qué privilegio para una ciudad tener una librería así.