Grandes hombres y grandes mujeres

El empresario que inventó los cubos de caldo concentrado

Julius Maggi creó la marca, ahora en manos de Nestlé, que alimentó a ciudadanos de medio mundo

06/10/2026 - 07:03 h.

Durante la Guerra Civil española empezó a hacer furor un producto alimentario que contribuía a solucionar las carencias alimentarias de los hogares de aquella época. Se trataba de un dado que concentraba extractos de carnes y de verduras, y que servía para hacer caldo con cierta dignidad. El fabricante se llamaba Gallina Blanca (inicialmente, Gallina de Oro) y detrás estaba el emprendedor Lluís Carulla Canals, originario de la Cuenca de Barberá. Aquello fue el primer éxito de un gran imperio que hoy en día todavía tiene dimensiones gigantescas, como es Agrolimen (ahora The GB Foods). Pero en contra de lo que piensa mucha gente, Carulla no fue el pionero de los dados para hacer caldo, porque bastante tiempo antes de la guerra, en Cataluña ya se podían adquirir con normalidad los que fabricaba la multinacional franco-suiza Maggi.

Julius Maggi Empresario

  • 1846-1912
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El nombre de la empresa proviene de su fundador, el suizo de padre italiano Julius Maggi. Desde muy joven, Maggi heredó el negocio de molinos de su padre, pero muy pronto se encontró con una crisis del sector que le obligó a buscar nuevos horizontes. Vio futuro en la producción de legumbres y se puso a ello, sobre todo para conseguir elaborar sopas que sirvieran para combatir la malnutrición de los trabajadores de las fábricas de la época. En 1882 conoció al médico Fridolin Schuler, que tenía las mismas inquietudes que él, y ambos se pusieron manos a la obra. Este médico era miembro de la Schweizerische Gemeinnützige Gesellschaft, una entidad que se preocupaba por el bienestar de los ciudadanos suizos de aquel tiempo. Precisamente las legumbres eran un alimento interesante por la cantidad de nutrientes que aportan a un precio asumible (los obreros pocas veces se podían permitir comer carne).

El objetivo de Maggi fue producir harina –su pasado como propietario de molinos lo había convertido en un experto–, pero no de trigo o de otros cereales, sino de legumbres, y así nacieron las primeras harinas de guisantes y de judías, que se podían transformar fácilmente en sopas. En 1885 presentó las primeras sopas instantáneas del mundo bajo el eslogan “el mejor potaje para pobres y ricos”. La entrada al mercado no fue fácil, porque las clases bajas fueron reticentes a abandonar la dieta basada en la patata y acompañada con sucedáneos del café, mientras que las familias más acomodadas no veían la gracia a estas sopas de gusto poco acentuado. Un año después de las sopas, sacó al mercado el llamado condimento Maggi, que era un concentrado de caldo que servía de base de consomés, sopas y salsas. El efecto potenciador del gusto de los alimentos provocó que su consumo se extendiera de manera considerable. Incluso consiguió crear gustos más sofisticados para agradar a todos aquellos ciudadanos de rentas elevadas que habían rechazado sus primeras sopas por insípidas (uno de los condimentos que produjo ofrecía sabor a trufa).

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El éxito fue inmediato y en 1888 Maggi ya tenía delegaciones en países vecinos como Alemania, Francia e Italia, pero también en el Reino Unido e, incluso, en los Estados Unidos. En paralelo a esta expansión, la compañía comenzó a adoptar medidas de carácter social que fue extendiendo a la mayor parte de sus fábricas: los obreros de Maggi tenían viviendas a cargo de la empresa, seguro médico, actividades culturales, etc. La Exposición Universal de París de 1900 fue clave para la vida de Maggi, porque el evento no solo sirvió para proyectar internacionalmente sus productos, sino que, además, el emprendedor decidió trasladar su sede a la capital francesa. Un factor determinante en la rápida expansión de la marca fue el uso intensivo de publicidad, con campañas que tenían como creativos a grandes escritores y pintores.

Como evolución natural de sus concentrados, en 1907 vio la luz la famosa pastilla de caldo –producto con el que empezábamos este escrito– bajo la denominación comercial de Boullon Kub (el término francés boullon significa caldo, mientras que kub es una adaptación fonética de cube). La fama del producto fue tan grande que poco después de su lanzamiento se vendía por millones y el mismo Picasso incluyó un Boullon Kub deconstruido en la obra Paysage aux affiches, de 1912. La actividad frenética de Maggi se detuvo de golpe un día de otoño de aquel mismo año, porque un derrame cerebral le dejó entre la vida y la muerte. Murió poco después en su Suiza natal. Por su parte, en 1947 la empresa fue adquirida por la multinacional Nestlé, y desde entonces Maggi es una de las marcas de la amplia cartera de productos de los de Vevey.