Hombres y mujeres

El ingeniero irlandés que financió la radio de Marconi

Henry Jameson Davis, de una estirpe de elaboradores de whisky, era primo del inventor italiano

En cualquier lista de marcas conocidas de whisky es muy probable que encontremos Jameson, una enseña irlandesa que tiene sus orígenes a finales del siglo XVIII, cuando John Jameson abandonó su Escocia natal y se trasladó a Dublín, donde se dedicó a la destilación de este espirituoso. Sus descendientes continuaron con la tarea con gran éxito, hasta el punto que la empresa familiar ha llegado hasta nuestros días, aunque ahora bajo el control de la multinacional francesa Pernod Ricard. En 1966, Jameson se unió a otros fabricantes del país para formar la marca Irish Distillers y veintidós años después esta firma pasó a manos de los franceses.

Uno de los miembros más destacados de la familia fue Henry Jameson Davis, dedicado más a las finanzas y a la ingeniería que no a la destilación. Sus planes a finales del siglo XIX pasaban por el diseño y la construcción de molinos para moler cereales, porque tenía una relación estrecha con el gremio de comerciantes de maíz. Pero su vida dio un gran cambio cuando, en 1894, su primo, de solo veintidós años, lo visitó para pedirle apoyo financiero para sus invenciones. El joven, venido desde Italia, se llamaba Guglielmo Marconi y tenía muchas ideas en la cabeza. La especialidad del joven italiano –hijo de un terrateniente de Bolonia y de la tía de Jameson– eran las ondas electromagnéticas, pero necesitaba inversores a quienes mostrar sus proyectos para conseguir la financiación necesaria. La figura de Jameson fue clave, porque le abrió muchas puertas y lo asesoró para poder patentar la invención.

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Henry Jameson Davis Ingeniero y financiero

  • 1854-1936

Uno de los primeros personajes relevantes que pudo ver en primera persona las demostraciones de Marconi fue William Preece, que en aquellos momentos era el ingeniero jefe del servicio de correos británico, el General Post Office. Las pruebas funcionaron tan bien que Jameson convenció a Marconi para montar una empresa conjuntamente, cosa que le parecía mucho más interesante que ceder la patente o hacer un acuerdo con la empresa postal. El irlandés se encargaría de encontrar el capital necesario, mientras que el italiano pondría la parte tecnológica. Con esta voluntad, en verano de 1897 nació la Wireless Telegraph and Signal Company, que al cabo de tres años cambiaría de nombre para devenir la Marconi's Wireless Telegraph Company. Las conexiones de Jameson habían permitido recaudar 100.000 libras esterlinas, la gran mayoría de inversores irlandeses, un capital suficiente para empezar a andar con solvencia. La primera fábrica la abrieron en un barrio del norte de Londres y el cargo de director técnico fue para Marconi, mientras que Jameson se reservó la silla de director general y la de responsable de finanzas. En realidad, el irlandés hacía todo tipo de tareas, porque todo aquel mundo británico era muy desconocido para el inventor italiano. En 1899 abrieron una filial en los Estados Unidos, la American Marconi, que durante un par de décadas fue la compañía líder indiscutible del país en el ámbito de la tecnología de radio, hasta que fue transformada en la RCA (Radio Corporation of America) debido al ambiente bélico del momento.

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Un hito clave del proyecto se consiguió poco antes de la Navidad de 1901, cuando la señal radiofónica emitida desde Cornualles, en la costa sur de Inglaterra, llegó a la estación receptora de Terranova, en la parte más oriental de Canadá. Dos años después de esta prueba, se conectaron a distancia el rey de Inglaterra, Eduardo VII, y el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, que, por cierto, era amigo íntimo de Andrew Jameson, uno de los miembros destacados del clan de fabricantes de whisky. Marconi estaba tan integrado en su entorno irlandés que se acabó casando con Beatrice O’Brien, irlandesa de pura cepa e hija de un noble local. Los éxitos con la nueva tecnología que Marconi había puesto al alcance del mundo valieron al italiano ganar el premio Nobel de física de 1909, junto con el alemán Carl Ferdinand Braun.

La tragedia del Titanic se transformó en un buen argumento comercial para promocionar las emisiones de radio, hasta el punto de que tuvieron que ampliar la producción y se trasladaron fuera de Londres, al condado de Essex. En este momento, con la compañía ya muy consolidada y con un rol mucho menos crítico que en los inicios, Jameson decidió separarse del negocio y vender sus acciones. Alejado del mundo de las emisiones de radio, Jameson murió el día de Navidad de 1936, mientras que Marconi, su inseparable primo, le seguiría solo medio año después, en 1937.