Eureka

¿Quién inventó los Sugus? La historia del caramelo de una generación

La golosina nació en la chocolatera Suchard cuando buscaba un producto para diversificarse

12/02/2026

Un niño sube a un autobús y se detiene frente al conductor, que le alarga la mano. Nervioso, revuelve los bolsillos a conciencia: no encuentra ninguna moneda, sólo un puñado de caramelos. Abre el puño y se les enseña. "Solo llevo a Sugus", dice entristecido. El conductor le mira un segundo, sopesa la oferta y sentencia: "¡Pues me lo cobro con Sugus!" Cuando el niño se sienta, el resto de pasajeros se abalanzan para ver si también se les cae alguno. Éste era el argumento de uno de los anuncios en blanco y negro que Televisión Española emitió a finales de la década de 1970. Entonces, los Sugus eran uno de los caramelos más populares en las tiendas de golosinas. No eran duros, pero tampoco eran chicle; no se rompían ni crujían, sino que se ablandaban lentamente; tanto se podían masticar como lamer hasta deshacerse. Pero lo que les hacía especialmente reconocibles eran la forma de cubo perfecto que tenían y el sistema de colores que permitía reconocer su gusto sin necesidad de leer nada.

Hoy, los Sugus todavía se comercializan. De hecho, la marca forma parte del catálogo del grupo Mars, uno de los gigantes mundiales de la confitería. La compañía, que también es propietaria de las chocolatinas Twix o los famosos M&M's, factura cada año cerca de 47.000 millones de euros en todo el mundo. Ahora bien, Sugus no nació en este imperio de los snacks y las golosinas: las raíces hay que buscarlas hace casi un siglo en 1931 en Suiza.

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El origen del caramelo cuadrado

La historia de los Sugus no comienza en ninguna tienda de golosinas, sino en los despachos de una fábrica de chocolate de Suiza: Suchard. La firma, hoy conocida especialmente por los turrones de chocolate, buscaba un producto distinto. La empresa, fundada a principios del siglo XIX y convertida ya en uno de los grandes nombres del cacao europeo, llevaba más de cien años viviendo del chocolate, pero el mercado empezaba a dar señales de agotamiento y la dirección de la empresa no quería engancharse los dedos.

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El encargado de mover los hilos fue Hans-Conrad Lichti, el director general de la compañía. Lichti emprendió un viaje por Europa en busca de un producto diferente, capaz de abrir una nueva vía en la industria del dulce. El hallazgo lo hizo lejos de Suiza, en Cracovia, donde descubrió una receta de origen inglés de un caramelo sorprendentemente blando, moldeable y casi desconocido en la época.

No era un caramelo para romper con los dientes, sino un dulce pensado para chupar, para ablandarse poco a poco dentro de la boca hasta deshacerse. Aquella textura, radicalmente nueva en un momento dominado por los caramelos duros, convenció a Lichti: había encontrado el producto que buscaba. Suchard adquirió la patente y empezó a trabajar industrialmente con una base de azúcar, jarabes, grasas y gomas especiales a la que añadió zumos de fruta para crear sabores distintos.

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El éxito de los colores

Desde el primer momento, Suchard entendió que ese nuevo caramelo no sólo debía ser diferente por dentro, sino también por fuera. La solución fue tan simple como efectiva: cada sabor tendría un color propio. No habría que leer nada: bastaría con verlo. En una época en la que muchos caramelos se parecían entre sí, Sugus apostó por una gramática visual clara e inmediata.

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La Segunda Guerra Mundial frenó su expansión, pero no la detuvo. Cuando Europa empezó a recuperarse, esos pequeños cubos de colores estaban preparados para salir de Suiza y empezar un largo viaje. A partir de los años cincuenta, Suchard desplegó una estrategia de expansión basada en filiales y licencias de producción. Los caramelos cuadrados empezaron a fabricarse en distintos puntos de Europa y, progresivamente, en otros continentes. Argentina, Bélgica, Francia, Italia, Portugal, Alemania o África del Sur fueron algunos de los primeros destinos de un producto que ya no dependía de un solo mercado. El sistema de colores, el tamaño invariable y la textura blanda facilitaban algo clave: que los Sugus fueran exactamente iguales en todas partes.

En España, los Sugus empezaron a producirse en 1961, cuando Suchard puso en marcha una fábrica en San Sebastián y, más tarde, otra en Oviedo. Funcionaron hasta 1988, cuando la producción se trasladó a Argentina. Con el paso de los años, Sugus fue cambiando de propietario: en 1990 Suchard fue adquirida por el grupo estadounidense Kraft Foods. En 2004 Wrigley compró a Kraft todo el negocio de caramelos. En 2008 Wrigley fue absorbida por el grupo Mars, en una de las grandes operaciones del sector.

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Las fechas clave
  • 1931

    La chocolatera suiza Suchard crea Sugus después de que el director general, Hans-Conrad Lichti, descubra en Cracovia la receta de un caramelo blando y moldeable.

  • 1940

    La Segunda Guerra Mundial frena la expansión del producto por la falta de materias primas.

  • 1950

    Sugus inicia su expansión internacional mediante filiales y licencias de producción en Europa y otros continentes.

  • 1961

    Suchard comienza a producir Sugus en España con la apertura de una fábrica en San Sebastián; posteriormente abrirá otra en Oviedo.

  • 1988

    Suchard cierra las fábricas de San Sebastián y Oviedo y traslada la producción de los Sugus a Argentina.

  • 1990

    Suchard es adquirida por el grupo estadounidense Kraft Foods.

  • 2004

    Wrigley compra en Kraft todo el negocio de caramelos, incluida la marca Sugus.

  • 2008

    El grupo Mars adquiere Wrigley e integra a Sugus en su catálogo global de confitería.