Mango: la trascendencia de separar negocio y familia
BarcelonaLos especialistas en empresas familiares recomiendan separar el negocio de las relaciones entre parientes. No es únicamente una tesis construida en un laboratorio sino que tiene reflejo en la realidad. El caso de Mango, el imperio textil fundado por Isak Andic, es un buen ejemplo. La empresa cerró el año pasado el ejercicio con cifras históricas, a pesar de la desaparición súbita de su creador en una caída por un precipicio en la zona de Montserrat. Esta misma semana, los Mossos detuvieron a su hijo mayor, Jonathan, que lo acompañaba en aquella excursión, por haber presuntamente provocado su caída. Posteriormente, lo pusieron en libertad tras pagar una fianza de un millón de euros.
Hasta ahora, gracias a una gobernanza profesionalizada Mango ha superado el impacto de la muerte de su fundador. Isak Andic tenía muy claro que se debía separar familia y negocio y lo había establecido de esta manera. Poco después de su muerte, el consejero delegado, Toni Ruiz, persona de su máxima confianza, al cual le cedió el 5% del capital del grupo, sumó además el cargo de presidente, mientras que Jonathan pasó a ser vicepresidente y lo continúa siendo hoy por hoy. Seguramente sería diferente si Mango cotizase en bolsa.
La opción fue constituir un consejo que gobierna la empresa con figuras relevantes y destacadas del mundo de los negocios, como Manel Adell, exdirector general de Desigual; la exconsejera delegada de H&M, Helena Helmersson; Marc Puig (presidente de Puig Brands), Jordi Canals (exdirector general de IESE), Jordi Constans (exconsejero delegado de Louis Vuitton) o Jorge Lucaya (fundador y consejero delegado de AZ Capital), además de los consejeros ejecutivos Daniel López, responsable de la expansión de tiendas y Margarita Salvans, directora financiera.
Jonathan preside Punta Na Hólding, la patrimonial y Mango MNG Holding, que tiene el 95% de Mango. Sus hermanas Sarah –que también preside la sociedad inmobiliaria– y Judith son vicepresidentas de MG Hólding. Los tres hermanos están presentes en las tres sociedades. La herencia, que se formalizó el verano pasado, confirmó una división de la fortuna a partes iguales para los tres hijos. La separación entre propiedad y gestión es muy elevada. Y no ha resultado ser una mala idea sino más bien bastante trascendental. ¿Se imaginan qué podría haber pasado con el negocio de no haberse instaurado esta gobernanza?