Todavía hace ilusión recibir una copa o una medalla
Laudo’s celebra este año su cincuentenario
BarcelonaPor mucho que hoy todo sea digital, por mucho que el juego, el entretenimiento y las competiciones hayan conquistado terreno online, sigue haciendo la misma ilusión recibir un galardón o reconocimiento en formato físico. Esto no pasa de moda. Una copa, una medalla, una placa, un trofeo de ganador, segundo, tercero, cuarto clasificado o, en la mayoría de los casos, de participante. Aquel tópico inmortal “lo importante es participar” sigue vigente y en funcionamiento. Y para dar fe de ello existe el mundo fascinante de los trofeos. Y Laudo’s es una absoluta referencia. Este año cumplen su cincuentenario y lo viven con total plenitud.
Sin dejar de trabajar, sin dejar de servir pedidos a federaciones deportivas, entidades públicas y privadas, AMPAS de todo tipo de escuelas y centros educativos, empresas y particulares. Tienen tienda abierta al público en la calle Diputación, 274, pero su venta al detalle es totalmente testimonial. Sí que existe el ciudadano que encarga una medalla o una placa para celebrar el centenario del abuelo o el aniversario de boda, o la mayoría de edad. Y están encantados de poder servirles. Pero el grueso del negocio de Laudo’s es otro.
Nos lo explican Miquel Loscos, uno de los fundadores –en 1976 en un local de la calle de Pau Claris– y Anna Paré, administradora. Y señalan una fecha fundamental, principios de los años ochenta, con la fundación del Consejo del Deporte Escolar de Barcelona (CEEB), que conlleva una multiplicación exponencial de la presencia del deporte en las escuelas. Se crean competiciones de todo tipo: fútbol, baloncesto, atletismo, hockey, balonmano, natación, etc. Y, claro, todo este entramado requiere estar bien provisto de galardones para entregar. Laudo’s ya hacía unos años que estaba al servicio de federaciones, clubes y ayuntamientos, pero en este punto el trabajo se intensifica.
El año 1992 también fue un año importante convirtiéndose en proveedores de las pruebas piloto de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Después de un tiempo de vacas flacas, hicieron una buena remontada gracias a su buen posicionamiento tanto nacional como internacional con eventos deportivos de todo tipo. Juega a su favor que no hay muchas empresas que se dediquen al mismo sector.
¿Cuáles son los momentos esenciales del negocio durante el año? Por un lado, todos los fines de semana, tradicionalmente los días en que se celebran la mayoría de los eventos deportivos. Copas, medallas y trofeos deben estar servidos a tiempo para que todos los ganadores o participantes puedan recibirlos en el momento preciso que toca. Y el otro periodo esencial es final de temporada, mayo-junio, cuando finalizan las competiciones. Aceptan todo tipo de encargos, con el material –metal, resina, cerámica, metacrilato– y la forma que se desee. Antes había muchos artesanos dedicados a la fabricación, hoy quedan muy pocos y la importación es, en una cifra elevada, del extranjero. Sobre todo de China.
Miquel y Anna lamentan que hoy lo que prima en la demanda de los clientes es sobre todo el precio y no la calidad de los materiales. “Nos tenemos que adaptar a todo para seguir siendo competitivos y fidelizar clientes”. En el pasado habían llegado a tener seis grabadores, un proceso –la personalización de los trofeos– hoy casi totalmente mecanizado. En Laudo’s son hoy ocho trabajadores. Les cuesta calcular el volumen de producción que tienen. ¿Cuántas medallas pueden servir al año? “¡Uy! ¡Más de 100.000, y tanto que sí! Nuestra máxima es el buen servicio, nuestro cliente nunca se quedará sin los trofeos para entregar cuando toca”, responden.
¿Regalos de empresa? Los que quieras. Convenciones que regalan a los asistentes un obsequio en forma de farola del paseo de Gracia o de la fuente de Canaletas. O de dragón del Parque Güell, también. O con forma de San Jorge matando al dragón. Visitar Laudo’s es contemplar un sinfín de posibilidades. Un templo del formato físico, de la ilusión por participar encarnada en un objeto.