Enagás busca la complicidad de Cataluña para su red de hidrógeno
La infraestructura tendrá unos 275 kilómetros y afectará a 89 municipios
MadridEnagás comienza una gira para buscar la complicidad de Cataluña con el hidrógeno verde. En concreto, con la infraestructura que ha de permitir transportarlo. A partir de este martes, el gestor español de las infraestructuras gasistas inicia el plan de participación pública de la red de hidrógeno en el Principado a través del cual prevé recoger las aportaciones de los territorios afectados: desde la opinión ciudadana hasta los ayuntamientos. Para ello, celebrará un total de 16 jornadas participativas presenciales en diferentes municipios afectados desde este 13 de abril hasta el próximo 30 de mayo. "Se expondrá la información del proyecto, se recogerán aportaciones y se resolverán las dudas", indican fuentes de Enagás. La intención es minimizar las posibles resistencias sociales y políticas al proyecto, sobre todo después de la experiencia con infraestructuras, ahora del todo paradas, como el gasoducto del MidCat que había de conectar Cataluña con Francia.
De hecho, la compañía que preside Antoni Llardén y en la que el gobierno español, a través de la SEPI, tiene un 5% del capital social, ha hecho lo mismo en el resto de lugares del Estado por donde está previsto que pase la futura red troncal del hidrógeno y que, en términos generales, irá en paralelo a la actual red de gas natural. En el caso catalán, son 89 los municipios afectados por el transcurso de los más de 270 kilómetros de la futura red diseñada (30 municipios de Barcelona y 59 de la demarcación de Tarragona).
El trazado catalán está integrado por dos de los principales ejes de la red troncal española que ha de permitir conectar el Estado con Portugal, pero también con Francia a través del BarMar o H2Med (el hidroducto marítimo entre Barcelona y Marsella). Estos dos ejes son: el eje del Vall de l'Ebre y el eje del Llevant. En el primer caso, habrá un tramo de 42 kilómetros que conectará Zaragoza con el municipio de Tivissa, en la Ribera d'Ebre. Y un segundo tramo de 165 kilómetros habrá de conectar Tivissa con Barcelona, en concreto con la planta de regasificación que Enagás tiene en el puerto de Barcelona y desde donde se prevé que salga el H2Med.
Además, en Tivissa se ubicará una de las tres estaciones de compresión –una infraestructura que una vez recibe el hidrógeno lo puede comprimir y almacenar para suministrarlo a vehículos–. Por lo que respecta al tramo del eje del Levante, conectará Tivissa con la Salzadella (Baix Maestrat) y será de 68 kilómetros. Con todo, la red de hidrógeno diseñada para Cataluña prevé la agregación de nodos en las zonas de Reus y el Papiol, donde Enagás prevé que se puedan levantar futuros proyectos de producción y consumo.
Incertidumbres
El gestor de la infraestructura gasista en el Estado cuenta con un presupuesto de 2.640 millones de euros para desplegar esta red en el conjunto del Estado. La intención es que se empiece a construir en 2027 y esté operativa en 2030.
En todo caso, los planes de Enagás también están acompañados de incertidumbres. Por un lado, aunque la intención es poder reutilizar una parte de la infraestructura de la red gasista actual, esto no es posible para todos los kilómetros. De hecho, reconvertirla es una de las dificultades, sobre todo porque el gas y el hidrógeno son dos tecnologías que hay que tratar de forma diferente por su composición. Enagás ha asegurado que tiene identificados hasta un 30% de tramos de gasoductos que serían reutilizables para el hidrógeno y que el objetivo es incrementar este porcentaje hasta el 70%. Además, un 80% de la red de gasoductos actuales coincide con los trazados que la compañía ha planificado por todo el territorio español para poder conectar los diferentes centros de producción de hidrógeno.
La otra incertidumbre es la cuestión de la producción y consumo del hidrógeno verde, un vector energético que aspira a jugar un papel clave en la descarbonización y la autonomía energética. O como mínimo esta es la ambición de países como España, que no solo busca la manera de producir esta energía renovable (se genera a partir de otras energías como la solar o la eólica), sino también la manera de transportarla internamente y hacia el exterior –por eso nace la red troncal del hidrógeno–. Algunas voces han apuntado que por ahora se trata de una tecnología que "no es competitiva", decía el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, durante la presentación de los resultados anuales. También Repsol ha enfriado su despliegue. Por el contrario, Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás, ha defendido que avanza "a velocidad de crucero". "Hay muchas opiniones que tienen vocación de convertirse en profecías autocumplidas", afirmaba Gonzalo el pasado mes de febrero.