Estados Unidos

Powell se despide de la presidencia de la Fed manteniendo los tipos de interés en contra de las presiones de Trump

Powell confirma que dejará el cargo el 15 de mayo, pero que seguirá dentro de la institución como gobernador: "Me iré cuando sea apropiado"

Powell este miércoles en su última reunión como presidente de la Fed
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WashingtonEl presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, se ha despedido de su cargo al frente de la institución manteniendo los tipos de interés en torno al 3,5% y 3,75%. El banco central estadounidense congela por segunda vez consecutiva el precio del dinero desde que comenzó la guerra de Irán. Powell abandonará la presidencia el próximo 15 de mayo en un momento de máxima convulsión en el banco, aunque ya ha avanzado que continuará ejerciendo como gobernador. Aunque ha asegurado que piensa mantener un "perfil bajo" como gobernador, y que no quiere ser un "disidente", la decisión es un desafío a Donald Trump. En su campaña de presiones, el magnate amenazó con echarlo de la institución una vez acabada su presidencia. Hecho que, legalmente no está permitido.

Powell abandona la dirección del banco firme en sus principios de independencia y sin ceder a las presiones del magnate, sobre las cuales ha advertido. "Creo que [la independencia de la Fed] está en riesgo, solo viendo los asaltos legales que ha sufrido", ha afirmado Powell, tanto en referencia al caso que Justicia abrió contra él y el intento de Trump de despedir unilateralmente a la gobernadora Lisa Cook, caso sobre el cual debe pronunciarse aún el Tribunal Supremo. "Pero esto no ha terminado aún, y es muy importante", ha añadido.

A pesar de confirmar que dejará la presidencia el próximo 15 de mayo, Powell no da por cerrado el pulso con Trump. El economista aún tiene garantizado el cargo como gobernador hasta enero de 2028. "Me iré cuando sea apropiado", ha dicho a la prensa y ha señalado la persecución del presidente estadounidense contra su persona como una de las principales razones. El departamento de Justicia abrió una investigación penal contra Powell, por ofrecer supuestamente falso testimonio ante el Congreso sobre las reformas del edificio del banco central. El pasado mes de marzo, un juez tumbó las acusaciones del ministerio de Trump y este fin de semana la administración renunció a seguir persiguiendo a Powell en este caso. Ahora bien, no era por una cuestión legal.

La decisión por la cual Justicia ha renunciado a continuar con el caso es porque el senador republicano, Thomas Tillis, había estado bloqueando el avance de la votación para confirmar el nominado de Trump, Kevin Warsh, como nuevo presidente de la Fed. Después de que el fin de semana el departamento abandonara el caso, este miércoles por la mañana Tillis desbloqueaba la votación en el comité del Senado para poder avanzar en la confirmación de Warsh. Ahora, el Senado tiene dos semanas para poder conducir el escrutinio protocolario y nombrarlo oficialmente como presidente.

Powell ha citado la decisión del departamento de abandonar el caso, pero se ha mostrado receloso con la palabra del gobierno Trump. "He dicho que no dejaré la junta hasta que esta investigación haya acabado del todo, con transparencia y carácter definitivo, y me mantengo en esta posición. Los acontecimientos recientes me animan, y estoy vigilando con atención los pasos restantes de este proceso", ha expuesto.

La decisión vuelve a ser un desafío contra Trump, quien amenazó de despedirlo del banco central si seguía dentro de la institución pasado el 15 de mayo. En un principio existía la posibilidad de que si Warsh quedaba encallado en el Senado y no era confirmado antes de aquel momento, Powell tendría que seguir liderando el banco. Un hecho sobre el cual no había querido pronunciarse el presidente. La cuestión ahora es cuál será la reacción del presidente.

Una división que no se veía en décadas

La votación de hoy, con ocho votos a favor y cuatro en contra, es una de las más divididas que se ha visto en la junta de gobernadores en al menos dos décadas. Destaca Stephen Miran, el gobernador recientemente nombrado por Trump, que quería un recorte de 0,25 puntos. Hacía más de tres décadas que no se veía tanta división en la junta de gobernadores. El resultado no deja de ser también un reflejo de la campaña de presión que el presidente estadounidense ejerce contra el banco para intentar interferir y forzar una bajada de tipos.

En una especie de legado antes de que llegue el nuevo presidente nombrado por Trump, Powell ha querido hacer prevalecer la idea de que todo el choque con el presidente no es una cuestión de egos sino de intereses públicos. "Esto no va sobre la gente que trabaja en la Fed o en las instituciones, esto es sobre los beneficios de un banco central que toma decisiones según los análisis y nuestros mejores razonamientos, en lugar de solo intentar querer dañar a políticos", ha subrayado.

En su decisión escrita, el banco central estadounidense hace notar cómo la inflación se mantiene elevada a causa del conflicto en Oriente Medio y cómo la decisión de congelar los tipos sigue respondiendo a la incertidumbre en el mercado de carburantes. Hoy el barril de crudo ha llegado hasta los 119 dólares, después de que el Wall Street Journal publicase que la Casa Blanca se está preparando para un posible bloqueo en Ormuz de larga duración.

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