"Espejo público" vuelve a las puertas de un instituto catalán

Un instante del programa 'Espejo público'.
Periodista y crítica de televisión
2 min

El plan piloto del Gobierno de introducir mossos de paisano en centros educativos para garantizar la convivencia ya tuvo su primer daño colateral. Como en los años más encendidos del Procés, el programa de Susanna Griso volvió a las puertas de un instituto de Cataluña para valorar el experimento. El instituto que tuvo el honor de recibir tan afortunada visita fue el Eugeni d’Ors de L’Hospitalet de Llobregat. La reportera entrevistó a Àlex, un alumno que llevaba una camiseta con la leyenda "Fuera las fuerzas de ocupación de los Països Catalans". El estudiante calificó esta iniciativa como un “ataque racista y estigmatizador del centro”. Explicó, con buen tono y educación, la complejidad del instituto, con mayoría de alumnado de origen inmigrante, y los problemas de vulnerabilidad social de las familias. El chico exigió más mediadores, psicólogos y personal educativo en lugar de policías. Lamentaba que los agentes no son percibidos como figuras positivas por los estudiantes, porque a menudo los paran en el metro o forman parte de los operativos de desahucios del barrio.Inmediatamente, saltó Toni Cantó, tertuliano habitual, que alabó el papel policial como figuras de protección y conciliación. Junto con la presentadora, defendían el papel disuasorio y de mediación que podían ejercer. Mientras tanto, Àlex esperaba plantado escuchando cómo el resto de adultos de la televisión le llevaban la contraria. Mariló Montero, que formaba parte de la tertulia, intervino con desdén, como si riñera al chico: “¡Estoy viendo un ataque de este crío a los Mossos!”, advirtió con preocupación. Mientras tanto Àlex esperaba en silencio. Un profesor del Eugeni d’Ors que se puso en contacto con la redacción de l'ARA informó que el estudiante, que aceptó voluntariamente la petición de atender Antena 3, estuvo esperando durante la hora del patio para hacer la conexión. En principio solo iba a intervenir para explicar su punto de vista. Pero cuando lo empezaron a entrevistar ya habían comenzado otra vez las clases y tuvo que entrar tarde al aula. Este detalle no preocupaba tanto Espejo público. Griso dio paso a Toni Castejón, portavoz de un sindicato de los Mossos, que con actitud fanfarrona respondió al chico: “He alucinado con el testimonio del chaval. Nos ha llamado racistas dos veces. No sé si es menor, pero no le voy a responder”. El testimonio de este mosso fue impagable. Se debería aportar al Departamento de Educación como prueba del plan piloto. “Te voy a dar una lección: los Mossos no desahucian”, le recordó el portavoz policial con una actitud tensa y a la defensiva. Suerte que la policía tiene que hacer un servicio de mediación y demostrar mano izquierda con los estudiantes de los centros. Si son institutos con problemas de alta conflictividad, solo faltan estos personajes para favorecer el buen ambiente y hacer gala de esta habilidad a la hora de tratar con adolescentes. 

stats