Crítica de música

Virtuosismo preciso en el Palau de la Música

Magnífico concierto de Janine Jansen y la Camerata Salzburg a propósito de Vivaldi y el 'concerto grosso'

Janine Jansen en el Palau de la Música.
30/04/2026
2 min
  • Palau de la Música. 29 de abril de 2026

Lo hemos dicho y escrito en alguna otra ocasión, ante aquellas obras de repertorio tan conocidas y archiinterpretadas, que sorprende que aún puedan decir cosas nuevas desde el siempre ambiguo concepto de la interpretación. Pero sí, es posible: y si en enero Las cuatro estaciones de Vivaldi parecían recién salidas del horno en manos de Vespres d’Arnadí), ahora –gracias a la voz violinística de Janine Jansen arropada por la Camerata Salzburg– los cuatro célebres conciertos del músico veneciano han sonado como nuevos. En este caso, gracias al virtuosismo preciso e imaginativo del conjunto de cuerda austríaco y al entusiasmo contagioso de la violinista neerlandesa, integrada en el conjunto y con un diálogo permanente, entusiasta y alejado del individualismo propio de una diva abrazada a su Stradivarius de 1715.Los ataques precisos, la intensidad tímbrica y los medidos pasajes improvisados han aportado nueva luz a unas obras que, más allá de su uso publicitario, son piezas maestras de orfebrería musical. Y así sonaron en el escenario de un Palau de la Música lleno hasta la bandera –hasta las galerías de órgano– y con el lastre de un teléfono móvil que, impertinente, quiso decir la suya al final de La tardor.La velada, sin embargo, no se limitó a Vivaldi y a su obra más icónica, sino a un repaso del concepto de concerto grosso, propio del barroco, pero que en los siglos XX y XXI también puede encontrar su lugar dentro de la música de cámara: Nino Rota y su Concert per l’archi abrieron el espectáculo, con la cuerda pastosa de la Camerata Salzburg capitaneada por un Gregory Ahss siempre atento a las compañeras y compañeros de escenario, y con gesto preciso para marcar acentos al servicio de una obra deliciosa.El Palau estrenaba el Piccolo concerto grosso, op. 87 del francosuizo Richard Dubugnon (1968), presente en la sala y que ha dedicado la pieza a Janine Jansen. El acertado y eficaz uso de los staccati puso de manifiesto el virtuosismo de Jansen y la compenetración con el violín de Ahss, junto con la viola de Firmian Lerner y con el violonchelo de Stefano Guarino, y a lo largo de veinte minutos de buena música. Los pasajes casi jazzísticos del primer movimiento, con sus ritmos sincopados, pusieron de manifiesto la unicidad expresiva del conjunto instrumental, con un rendimiento mayúsculo de sus integrantes.

stats