Literatura

7 razones para leer la Odisea

La nueva traducción catalana, a cargo de Pau Sabaté, reivindica la fuerza y la vigencia del clásico, que explica las aventuras de Odiseo y el anhelado retorno a Ítaca

'Ulises y las sirenas', cuadro pintado por John William Waterhouse en 1891 que se puede ver en la National Gallery de Victoria, en Melbourne
12/06/2026
8 min

Barcelona"Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de arrasar la sacra ciudad de Troya..." Así comienza la nueva versión castellana de la Odisea deHomero, uno de los poemas épicos fundacionales de la historia de la literatura, que ha traducido Pau Sabaté y acaba de publicar Bernat Metge Universal, sello de Abacus. El clásico narra el periplo del heroico y astuto Odiseo (o Ulises, según las versiones), tras la guerra de Troya –episodio que trata la Ilíada, el otro monumento literario de Homero–, con el objetivo de llegar a la isla de Ítaca, reencontrarse con su esposa e hijo, Penélope y Telémaco, y recuperar el trono. Se trata de uno de los libros "más conocidos e influyentes, objeto de muchísimas lecturas, reescrituras e interpretaciones", comenta el editor en el prólogo del volumen, Roger Aluja. ¿Por qué sigue maravillando a los lectores y continúa motivando nuevas adaptaciones, como la que está a punto de estrenar el cineasta Christopher Nolan, casi tres mil años después de ser concebida?

1.

Un texto fundacional y enigmático

"Homero es el gran poeta infantil. El mundo nace y Homero lo canta. Es el pájaro de aquel alba". Estas palabras de Victor Hugo en el primer capítulo de su ensayo William Shakespeare (1864) sirven para ilustrar el elemento fundacional de la Odisea. Compuesto y recitado oralmente desde el siglo IX a.C. y fijado por escrito durante el siglo VIII a.C., es uno de los primeros poemas épicos del canon literario occidental. Dividido en 24 cantos e integrado por más de 12.000 hexámetros, ha sido elogiado por escritores tan diversos como Dante Alighieri, Ernest Hemingway, James Joyce –que ofreció una reinterpretación muy personal de Ulises–, Mercè Rodoreda, Jorge Luis Borges y Margaret Atwood. "Que la Odisea sea obra de Homero o no añade una neblina de misterio que me parece secundaria. Lo importante es que dispongamos de dos grandes poemas que se atribuyen a este nombre", comenta Roger Aluja.

En el ensayo La cicatriz de Ulises, incluido en Mímesis (1946) y recuperado recientemente por Acantilado en castellano, Erich Auerbach (1892-1957) elogiaba "la alegría de la existencia sensorial que se hace presente" leyendo la Odisea: "No nos importa saber que sea una leyenda, que todo sea mentira –añade–. Homero no necesita insistir en la verdad histórica de su relato, su realidad es bastante sólida. Homero nos seduce, nos atrapa en la realidad que explica y con eso le basta. En aquel mundo real, que existe en sí mismo, y al cual como lectores se nos ha llevado como por arte de magia, no hay nada más. Los poemas homéricos no ocultan nada, no contienen una enseñanza ni un segundo sentido secreto".

2.

Resuena en el pasado de cualquier lector

Los clásicos pueden fascinar a título personal –y pasar al cajón de libros “inolvidables”– o mimetizarse con el inconsciente colectivo, recordaba Italo Calvino en Per què llegir els clàssics (1981; en catalán en Edicions 62). Las lecturas de juventud son tan importantes, para Calvino, que recomienda que se vuelvan a leer como mínimo una vez en la vida. “A medida que nos hacemos mayores vamos cambiando y el encuentro con los textos es totalmente diferente”, escribe: toda relectura de un clásico es, en realidad, una lectura tan iniciática y sorprendente como la primera.

El amor por la Odisea de Pau Sabaté y Roger Aluja comenzó en la adolescencia y ha ido transformándose. "La primera vez que la leí tenía 15 años –hace memoria Sabaté–. En casa teníamos la segunda traducción de Carles Riba [publicada entre 1947 y 1948]. Me maravilló. Cuando superas la barrera de la lengua espléndida que utiliza, se te hace muy seductor e interesante". Homero influyó en Sabaté en la decisión de estudiar griego y, más tarde, filología clásica en la Universitat de Barcelona (UB). En 2019 inauguró la fastuosa colección Bernat Metge Universalcon su traducción de la Ilíada, y seis años después repite con la Odisea. Su editor, Roger Aluja, también quedó subyugado por el mismo libro que Sabaté cuando estaba en el instituto. "Mi trabajo de investigación consistió en comparar diversas versiones del canto sexto –explica–. La de Riba, que fue la primera que leí, pero también la que hizo en prosa Joan Alberich [La Magrana, 1998], y un par o tres de castellanas". Cuando estudiaba filología clásica en la UB, Aluja coincidió en el aula con el helenista Jaume Pòrtulas: "Es uno de los máximos especialistas en el mundo en poesía homérica. El profesor Pòrtulas acabó dirigiendo mi tesis doctoral, que es un comentario estético del canto undécimo de la Odisea".

Pau Sabaté y Roger Aluja, traductor y editor de la 'Odisea' de Homero, durante la entrevista en la Casa Abacus, en la calle Peu de la Creu de Barcelona.
3.

Va más allá de ser un libro de aventuras

La "Odisea" es un libro de viajes, sin viajes –asegura Dolors Miquel en el epílogo de la nueva edición de la Bernat Metge Universal–. Un relato que narraría un pastor o un campesino al borde de un fuego o una tarde de verano. O alguien venido de tierras lejanas. Parecería que el autor nos dijera que el único viaje grande y posible es el del logos, que la Odisea" más penetrante de todas es la de la imaginación".

Es el mismo Odiseo quien, convertido dentro de la obra en aede –término que designaba a los poetas rapsodas griegos–, se encarga de narrar sus peripecias, entre las cuales están el engaño del cíclope Polifemo, el canto de las Sirenas –que tienen cabeza de mujer y cuerpo de ave–, el sacrificio de las vacas del Sol y las relaciones con Nausica, Circe y Calipso. "Aunque Calipso le ofrezca la inmortalidad si se queda con ella en la isla donde vive, Odiseo prefiere volver a Ítaca para reencontrarse con Penélope y su hijo Telémaco –dice Sabaté–. De entrada, la parte más llamativa y atractiva de la Odisea" es la de las aventuras, pero los cantos que transcurren en Ítaca son fundamentales. Para el lector adulto quizás son incluso más interesantes". En relación con destacar las aventuras en el poema épico, Carles Riba lo consideraba, en el prólogo de su segunda traducción, un intento de llevar el clásico "a la plaza del mercado", y añadía: "Arrancar la Odisea" al monopolio de los más o menos doctos helenistas, de acuerdo; pero tanto como entregarla a la insensibilidad y a la banalidad de los simples devoradores de novelas [...] cuesta de resignarse a ello".

4.

Permite redescubrir un héroe diferente

Odiseo representa "un tipo de heroísmo diferente del de Aquiles, el gran protagonista de la Ilíada", dice Aluja. Comparte con Aquiles la destreza en el campo de batalla, pero a diferencia de él "no renuncia a otras tácticas de guerra, como la emboscada, el camuflaje o el uso del arco, que para los guerreros de la fuerza es el arma de los cobardes".

en 2019–. Por fin, ya en su casa y entre los suyos, el hombre que había sido [...] Odisea traducida por Carles Riba a la Bernat Metge Essencial en 2019–. Por fin, ya en su casa y entre los suyos, el hombre que había sido [...] Nadie llegará a recuperar, merced a una serie de reconocimientos pautados y sucesivos, las diversas facetas de su yo personal y social. Regresa así a la plenitud de sí mismo. Podríamos decir que se reconstruye: se reconstruye como padre de Telémaco, como esposo de Penélope, como hijo de Laertes y también como rey de Ítaca".

Detalle del mapa del trayecto de Odiseo que lo lleva desde Troya hasta Ítaca, incluido en la edición de Proa del libro.
5.

La excelencia de las traducciones catalanas

Hay tres versiones de la Odisea a cargo de Carles Riba: entre la primera, publicada por Editorial Catalana en 1919, y la última, a cargo de Alpha –de la Col·lecció Bernat Metge– en 1953, pasaron más de tres décadas. "El surco que ha dejado en la literatura catalana contemporánea ha sido importante, aunque quizás más en el ámbito de los poetas, traductores y otros escritores que no en el del lector corriente", admite Jaume Pòrtulas. Cuando Joan F. Mira publicó su Odisea en 2011 en Proa, se proponía "no embellecer el texto, ni intentar mejorarlo, ni pretender hacerlo más poético y más elevado, en 1900– puede acudir a la reciente edición de Blackie Books, que cuenta con la traducción de Xavier Pàmies.

Pau Sabaté ha querido seguir "la estela de Riba": "He procurado coger la pasión por la autenticidad. Riba a veces es incluso coloquial. También tiene la aspiración de ser muy literal, para transmitir la extrañeza del texto griego original, que a veces parece un encantamiento. He procurado no acentuar este punto". El traductor ha rehuido "modernizar el lenguaje de la Odisea hasta el extremo". El lector interesado en una versión en prosa solvente –hecha a partir de la adaptación inglesa que hizo Samuel Butler, autor de Erewhon, en 1900– puede acudir a la reciente edición de Blackie Books, que cuenta con la traducción de Xavier Pàmies.

6.

Un poema lleno de dones que anuncia el patriarcado

Tal como apunta Dolors Miquel en su epílogo, la Odisea se abre y se cierra con la diosa Atenea. A lo largo del poema, las mujeres tienen "un papel más relevante que en la Ilíada", afirma Aluja. "Aunque Calipso quiera retener a Odiseo en la isla, acaba dejándolo marchar, y es Circe quien le explica todos los obstáculos que debe superar para llegar a Ítaca —añade—. Allí le espera Penélope, que ha conseguido aplazar la decisión de elegir un pretendiente con la astucia de destejer de noche lo que teje de día. Mientras no termine el trabajo no volverá a casarse". Miquel explica que bajo esta presencia femenina late "el inicio de una verdad falocéntrica obsesionada en ocultar lo que es misterioso, lo que es femenino, uterino y único". Recuerda que el pensamiento griego, apelando a la filósofa y psicoanalista Luce Irigaray, transmite un "mundo que el hombre ha construido para suplantar la adhesión al mundo materno, para afirmarse contra la madre, contra la participación en el mundo de ella". En la Odisea

7.

Te permitirá bajar al infierno y volver

Además de proponer un viaje por varias islas griegas y de permitir que el lector conozca la fauna, la Odisea es un poema rico en menciones a árboles y plantas. "Los nombres de animales y plantas siempre son una cuestión espinosa a la hora de traducir literatura antigua –comenta Pau Sabaté–. La flora y la fauna del Mediterráneo oriental, a pesar de que no sea radicalmente diferente de la nuestra, tampoco se corresponde del todo con la de las orillas occidentales. Un segundo problema es que la distancia temporal y la naturaleza limitada de las fuentes han hecho que ciertas denominaciones sean confusas". Comiéndose el coco, Sabaté ha llegado a la conclusión de que el "matorral doble" bajo el cual se refugia Ulises en la isla de los feacios está formado por una parte de olivo y otra que, en lugar de ser de retama o de aladerno, ha de ser acebuche. "Un aladerno y un olivo creciendo juntos no acaban de ser un matorral doble –añade–. La técnica habitual de cultivo de los olivos era injertarlos en acebuches para hacer que fructificaran más deprisa".

Una de las peripecias más arriesgadas que plantea el poema épico es el viaje al Hades, nombre con el que se conocía el infierno durante la Grecia antigua. "Odiseo va allí dos veces. La primera se explica en el canto undécimo, y entre los pasajes más memorables está el reencuentro con Aquiles, el héroe de la Ilíada", recuerda el traductor. Aquiles lamenta haber tenido que pagar el peaje de la muerte para alcanzar la gloria entre los vivos: "¡No quieras consolarme de la muerte, Odiseo, no me confortes! / Preferiría mucho más ganarme un jornal en la tierra / alquilándome a un hombre sin heredades ni gran cosa para vivir / que no ser el rey de todos los muertos, de la gente acabada". Odiseo aprende la lección y acaba volviendo a casa.

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