Los interrogantes se acumulan sobre el caso Zapatero
BarcelonaLa situación procesal del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero se complica cada día que pasa y amenaza con convertirse en un calvario para él y también para el PSOE. El episodio de las joyas encontradas en una caja fuerte de su despacho, a las que en un primer momento su entorno restó importancia y valoró en unos 50.000 euros y ahora resulta que han sido tasadas en 1,3 millones, deja al expresidente en una situación muy difícil. El juez ha decidido abrir una pieza separada del caso Plus Ultra para investigarlo por presunto contrabando y delito fiscal, ya que considera que no hay constancia de que hayan sido declaradas ni de que tengan un origen claro.
Si en un principio ya resultó sorprendente que Zapatero y sus hijas cobraran cerca de dos millones de una empresa de consultoría, que el expresidente guardara una fortuna en joyas más propias de una casa real o aristocrática abre ahora muchos interrogantes que se vislumbran de difícil respuesta. En primer lugar, hay que decir que el hecho de que el exmandatario no haya hecho este viernes mismo un comunicado para aclarar el origen de las joyas ya resulta inquietante, porque de seguro que el PSOE habría querido tener ahora mismo una explicación convincente en lugar de tener que esperar a miércoles y jueves de la semana que viene, que es cuando está citado a declarar.
Lo que es evidente es que la tesis de una herencia familiar de su mujer se hace difícil de creer debido a su valor. Pero en Ferraz deben cruzar los dedos para que sea así y estén perfectamente declaradas y todos los impuestos pagados, porque si no el expresidente se enfrentaría a una pena por delito fiscal, que en términos políticos es una de las peores cosas que le pueden pasar a un socialista. Pero claro, si no se trata de ninguna herencia y son regalos, la sospecha de que se trata de comisiones ilegales pagadas en especie por regímenes corruptos como el venezolano crecería más y colocaría a Zapatero en una situación aún peor. Todos los escenarios que hay sobre la mesa, excepto el de una herencia con todo consignado, son muy incómodos para él y para el PSOE.
La próxima semana sabremos si la figura de Zapatero cae definitivamente del pedestal socialista. En este caso, Pedro Sánchez y el PSOE no solo perderían un puntal político, sino también un referente moral, que es lo más importante. De hecho, el PSOE se quedaría sin referentes, una vez Felipe González se ha alineado claramente con las tesis de la derecha contra el sanchismo.
Los días que faltan hasta la declaración de Zapatero serán un calvario para el PSOE. Pero al menos, mientras no se produzca, habrá un atisbo de esperanza. Porque el auténtico temor de los socialistas es que su ex secretario general asuma algunos delitos con el objetivo de rebajar la pena o excluir a sus hijas del proceso. Se supone que después de esto Zapatero mismo se daría de baja del PSOE y Sánchez debería decidir si le retira todas las prerrogativas de las que goza como expresidente, comenzando por el despacho de enfrente de la sede de Ferraz, tal como hizo Artur Mas con Jordi Pujol en 2014.