Barça

Cinco años sin Messi: así fueron las últimas horas del argentino en el Barça

El ARA recuerda con diferentes testimonios las últimas horas del argentino antes de frustrarse definitivamente su renovación, en 2021

Messi, emocionado en su rueda de prensa de despedida
05/08/2026 - 07:02 h.
5 min

BarcelonaEl Barça no fue realmente consciente de que tenía un problema con Leo Messi hasta mayo de 2021. Hacía un par de meses que Joan Laporta había vuelto a la presidencia azulgrana y el mandatario tenía como objetivo principal renovar el contrato del delantero de Rosario, que expiraba justo al final de aquella temporada. "Esto se está alargando y no es una buena noticia", vaticinaba entonces una de las personas de máxima confianza del presidente. Tenía toda la razón. Las negociaciones con Messi para buscar un contrato alternativo, las conversaciones con La Liga para conseguir fair play, el acuerdo fallido con CVC, las presiones internas de unos avaladores que no veían clara una renovación estratosférica... Fue una suma de muchas cosas que implosionaron aquel fatídico jueves 5 de agosto. Hace cinco años del momento en que el Barça anunciaba oficialmente que Messi no seguiría de azulgrana.

Eran las 17:46. "ÚLTIMA HORA. Leo Messi no seguirá ligado al FC Barcelona", anunciaba el Barça a través de su cuenta en X. La noticia, tan triste como sorprendente, corrió como la pólvora. 5.000 retuits en catalán, más de 220.000 en castellano y más de 192.000 en inglés. Una noticia que cogía a todo el mundo con el paso cambiado porque la información que había trascendido era que, precisamente, aquel jueves Messi, flamante ganador de la Copa América con Argentina y que aún estaba de vacaciones, había viajado hasta Barcelona para firmar un contrato que estaba redactado y que acabó siendo papel mojado. "Lo teníamos todo preparado para decir que Messi renovaba. Y el día 5 a mediodía, Àlex [Santos, entonces dircom del Barça] llamó para decir que no había acuerdo y que se marchaba. No nos lo podíamos creer", recuerda un antiguo trabajador del departamento de comunicación. Fue uno de los días más intensos que recuerdan en las oficinas. "A pesar de haberse llegado a un acuerdo [...] con la clara intención de las dos partes de firmar un nuevo contrato en el día de hoy, no se podrá formalizar debido a obstáculos económicos y estructurales (normativa de la Liga española)", justificaba el Barça en un comunicado emitido durante la tarde que, según recuerdan, tuvieron que reescribir varias veces hasta publicarlo formalmente.

Hacía días que la balanza se inclinaba hacia el no. ¿Pero cuándo se tomó la decisión final? Algunas fuentes sostienen que fue el mismo día 5. Otras, que fue el día antes, cuando Rafael Yuste, vicepresidente primero y titular de la cartera deportiva, se encontró con el padre de Messi, Jorge, para explicarle las dificultades para firmar la renovación. Yuste ya había hecho de interlocutor entre el Barça y los Messi, pero aquella última reunión fue muy subida de tono. Incluso llegaron insultos a través de WhatsApp. "Quizás se podría haber esperado más por si aparecía una solución alternativa, pero allí Laporta dijo basta", recuerda uno de los que vivió de cerca las últimas horas de Messi en el Barça. Es un tema delicado, y por eso la gran mayoría de las fuentes consultadas prefieren hacerlo desde el anonimato. Cinco años después de aquellos días tan turbulentos, el argentino y Laporta todavía no se han dado la mano.

De borradores de contrato se hicieron al menos tres. "Se pusieron sobre la mesa un montón de fórmulas imaginativas. Pero eran inviables. La Liga no las aceptaba", recuerdan en el club. El último, que se había redactado de arriba abajo, superaba los 200 millones de euros en su global. Eso sí, Messi firmaba por cinco años, pero solo jugaba dos en el Barça. "Javier Tebas [el presidente de la patronal] fue intransigente. Cualquier propuesta nos la tumbaba". Entonces, el Barça ya había decidido computar 555 millones de pérdidas en el ejercicio 2020/21, una decisión que suponía "hacer limpieza y empezar de cero" –en palabras del mismo club–, pero que condenaba a la entidad a quedarse sin límite salarial durante muchos años. "Además, era un momento en que la normativa del control económico no estaba tan delimitada y tenía muchos puntos que dependían de una interpretación subjetiva del texto", recuerdan en los despachos nobles, donde matizan: "Tebas aplicó la legalidad de la misma manera que, años atrás, había mirado hacia otro lado".

El acuerdo con CVC, un salvavidas envenenado que el Barça no aceptó

Así, con el Barça con el agua al cuello, Tebas lanzó un último salvavidas al Barça: el acuerdo con CVC para vender el 10% de los derechos de televisión del club para los próximos cincuenta años. "De haberlo firmado, Messi habría renovado. Pero aquello no se podía firmar de ninguna de las maneras", sostiene un antiguo ejecutivo de primer nivel. El problema era la letra pequeña, que perjudicaba al Barça, ya que aquel convenio estaba pensado para los clubes que eran sociedad anónima deportiva. "Con aquellos términos era imposible afrontar la operación", recuerda Eduard Romeu, entonces vicepresidente económico, uno de los que se opuso a firmar el acuerdo con CVC. El otro fue Ferran Reverter, entonces CEO del club. Sin CVC no había fair play. Y sin fair play, Messi no podía renovar. El suyo no venía sostenido por los avalistas: conviene recordar que la junta directiva tuvo que recurrir a dinero de terceros para hacer frente al aval de 124,7 millones, imprescindible para tomar posesión; que el Barça se encaminaba hacia una nueva temporada con números rojos y que estos avalistas no querían correr ningún riesgo adicional ante el temor de perder su dinero si al final se ejecutaba aquel aval.

"El presidente tuvo la última palabra, y fue muy valiente porque lo más fácil era hacer cualquier animalada para renovar a Messi. Pero supo escuchar a todo el mundo. No solo a los que llevaban los números. También había oído voces que cuestionaban su rol en el campo y su poder en el vestuario", asegura una persona muy cercana a Laporta. "Visto con perspectiva, se tomó una decisión correcta. El problema es que se gestionó mal la salida, seguramente porque no nos la esperábamos", admite un antiguo ejecutivo que vivió de primera mano la salida de Messi. Efectivamente, en el club tuvieron que organizar en solo 72 horas una rueda de prensa de despedida que, en condiciones normales, se habría hecho con un Camp Nou lleno, pero que en aquel contexto tuvo que ser en el Auditorio 1899, con el protagonista marchándose entre lágrimas.

Una herida que sigue abierta

Han pasado cinco años, pero "los Messi siguen dolidos con Laporta desde aquel día" porque "habían confiado en la palabra del presidente, pero ninguna de aquellas ofertas se pudo cumplir", aseguran en el ARA desde la Ciudad Deportiva. Desde entonces, la relación entre los Messi y Laporta no es buena, a pesar de que la directiva ha hecho algunos intentos por reconciliarse.

Messi, ya campeón del Mundo, podría haber vuelto en 2023, pero las condiciones económicas –el Barça seguía sin fair play– lo hicieron imposible. En 2024 el argentino no estuvo presente físicamente en el acto del 125 aniversario del club que se hizo en el Liceo –envió un vídeo alegando compromisos con su club, el Inter Miami– y a finales de 2025 volvió de escondidas al Camp Nou, en una visita nocturna que hizo en solitario sin avisar a los dirigentes azulgranas. Por el momento, Messi sigue jugando en Estados Unidos mientras Laporta sueña con poder cerrar algún día esta herida con una estatua en el Camp Nou y un partido de homenaje cuando el estadio esté acabado del todo. Pero para eso aún falta tiempo.

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