El empático cabaret literario de Mario Gas
El actor y director lleva el espectáculo 'La luna es blanca, muy blanca...' al teatro La Fábrica
- Dramaturgia y dirección: Mario Gas.Interpretación: Mario Gas y Pep Pladellorens (piano).Teatro La Fàbrica. Hasta el 28 de junio de 2026.
Mario Gas es actor, director de teatro y ópera, pero también director de zarzuela (en enero repondrá Los gavilanes en el Teatro de la Zarzuela de Madrid), un género de teatro musical al que tiene mucho afecto y mucha afición. No es de extrañar si tenemos en cuenta que Mario Gas nació en Montevideo durante la gira (¡de más de un año!) de la compañía de sus padres por Latinoamérica. De ahí que haya titulado el espectáculo La nit és blanca, muy blanca..., que ha estrenado en La Fàbrica con el fragmento de la romanza Despierta negro de La tabernera del puerto del maestro Sorozábal, que su padre cantaba cuando nació. Declaración de intenciones, además, jugando con el catalán y el castellano en un espectáculo que mira atrás sin nostalgia, evocando aquellas voces poéticas que han formado parte de su vida.
Gas ya hizo algo parecido hace seis años con Amici miei, que se estrenó en el teatro La Gleva de Barcelona y posteriormente en la sala pequeña del Teatro Español de Madrid. Este de ahora, La lluna és blanca, muy blanca..., tiene que ver y no tiene que ver con aquella propuesta. Tiene que ver con el formato de cabaret literario, con la presencia en el escenario del carro de la compra de la madre, con la empatía que desprende; y no tiene que ver porque los materiales son diferentes. Arranca haciendo de payaso para recordar Jango Edwards. Y ya serio, se ancla en el Uruguay natal convocando la poesía íntima y existencial de Idea Vilariño y de la premio Cervantes 2018 Ida Vitali; da un paseo por la poesía comprometida de Wisława Szymborska; navega seguidamente y varando la barca en el Mediterráneo con Joan Manel Serrat, Quico Pi de la Serra, Enric Barbat, Jaime Gil de Biedma y Joan Baptista Humet para acabar con Jacques Prévert, Boris Vian, Luis García Montero y un fragmento del Cyrano de Edmond Rostand.
Gas, gran actor de doblaje, tiene la mano rota como rapsoda. Conoce la música de los poemas y su clara dicción transporta la palabra para evocar el imaginario de los poetas. Atrevido toda la vida, Mario Gas canta sin querer ser cantante. Un canto sentido, con la voz bien colocada, que acentúa la palabra sin perder la armonía, bien compenetrado con los aires jazzísticos del piano de Pep Pladellorens. Incluso se atreve con la romanza que da título al espectáculo... y que cantaba su padre cuando nació.