Defensa

Equilibrio de poder y tensión en el sector: el camino convulso para hacer de Indra el "campeón" de la defensa

Las opciones de crecimiento de la compañía han puesto al Estado en alerta y han despertado rivalidades empresariales

08/02/2026

MadridIndra quiere ser el "campeón" del sector de defensa en España. Un anhelo que también persigue al gobierno español, primer accionista a través de la SEPI con un 28% del capital social. Sin embargo, el camino no es plácido, o al menos no en las últimas semanas. La posibilidad de que este liderazgo pueda lograrse a través de la adquisición de otras empresas –es el caso concreto del grupo Escribano, cofundado por el actual presidente de Indra, Ángel Escribano, todavía propietario de una parte de esta empresa– ha puesto al Estado en alerta en cuanto a su peso dentro de la compañía y, por tanto, en cuanto a la capacidad de control de las decisiones importantes.

Asimismo, este recorrido para convertirse en el referente español ha hecho aflorar tensiones dentro de un sector en el que históricamente los recursos se han repartido entre unas compañías concretas. Y ahora que España gasta más dinero que nunca en Defensa, ninguna de ellas quiere perder el tren de lo que se ve como una oportunidad para engordar sus cuentas. Incluso aquellas que no se dedican directamente al negocio militar lo ven como una ventana de oportunidad para, indirectamente, colaborar en algún momento de la cadena de producción: desde el diseño de un software, hasta la fabricación de componentes.

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Equilibrio de poderes

Vamos a palmos. Es sabido el interés que tiene el gobierno español, sea del color que sea, en tener un papel importante en Indra, lo que se traduce en una especie "de acuerdo tácito", indican fuentes del sector en el ARA, entre la alineación de la compañía y el ejecutivo de turno. Uno de los motivos de fondo es la estrecha vinculación entre Indra y el ministerio de Defensa, su principal cliente. Por eso, blindar "el interés general" en las decisiones de la compañía es una cuestión irrefutable para el gobierno de Pedro Sánchez, o al menos así lo defiende. Por todo ello, el aterrizaje hace poco más de un año de Ángel Escribano en la presidencia no levantó dudas sobre si tenía el visto bueno del ejecutivo.

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Ahora bien, la posibilidad de comprar el grupo Escribano, que al mismo tiempo tiene un 14,3% de Indra, y que sea la empresa familiar del presidente de la compañía, ha acabado abriendo una pequeña fisura con la Moncloa, donde no se quiere dar un paso atrás en términos de control y el temor a un conflicto de intereses ha ganado peso. El entusiasmo mostrado en los últimos meses por Ángel Escribano, pero también por el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, en torno a la compra se ha visto eclipsado por la reciente petición del ejecutivo, a través de la SEPI, de pensar en diferentes alternativas a una fusión si se quiere encarar la operación.

"Quizás se han enrocado [con la fusión] y se han querido poner límites [por parte del gobierno]", sostiene una fuente del sector, que asegura que la operación "tiene muchos enemigos". La negociación, por ahora, continúa, y la misma voz cree que se llegará a un desenlace "amistoso" sobre todo porque el ejecutivo de Sánchez no puede permitirse "un incendio más".

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Mientras, han sobrevolado rumores sobre una posible destitución de Ángel Escribano, algo que él mismo ha desmentido. "Todo forma parte de lo mismo", cree una fuente. De hecho, algunas informaciones incluso planteaban alternativas como la del catalán Raúl Blanco, actual director ejecutivo de estrategia en SAPA, accionista también de Indra. La información aparecía el miércoles por la noche y corría como la pólvora en el museo Guggenheim de Bilbao, donde se celebraba uno de los actos del VIII Congreso Nacional de Industria, y estaba presente Blanco. "Fue el tema de conversación", explican fuentes presentes en el acto.

A todo ello, tampoco ha ayudado a que Indra haya cesado a Carmen Pérez como directora de Comunicación. Pérez llegó hace ocho meses a la compañía de defensa procedente de Moncloa, donde fue directora general del Departamento de Información Internacional. "[En el gobierno] se ha leído como un desprecio", asegura una fuente al ARA.

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La trifulca llega al Tribunal Supremo

Pero en paralelo a todo esto –y como una gota más que ha llenado el vaso– la tensión en el sector de la defensa por el impulso de Indra como líder indiscutible ha acabado desencadenando en un pulso entre empresas que ha llegado al Tribunal Supremo. "Es un quebradero de cabeza más [para el gobierno]", asegura una voz empresarial en el ARA.

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En concreto, quien está protagonizando esta rivalidad es Santa Bárbara Sistemas, filial española de la empresa estadounidense General Dynamics, y la propia Indra. El motivo principal es una carrera de fondo por la tarta de recursos del gobierno español. En concreto, un choque por dos préstamos que se repartieron a través de un real decreto por valor de 3.000 millones de euros adjudicados a Indra y el grupo Escribano y contra los que Santa Bárbara ha presentado un recurso y ha pedido la suspensión como medida cautelar. El ministerio más afectado es el de Industria, donde de momento no han realizado ningún movimiento y están a la espera de los pasos del Supremo. Pero también se han visto salpicadas a otras empresas, que se han personado en el proceso: Escribano y Telefónica. El motivo, explican fuentes jurídicas al ARA, es si se interpreta que el recurso afecta sólo a los dos préstamos oa todo el decreto entero y, por tanto, a otras adjudicaciones. Pero Santa Bárbara tiene intención de recorrer dos adjudicaciones de los programas especializados de modernización (PEM) que dependen del ministerio de Defensa y cuyo recurso, indican fuentes empresariales, se presentará este mes de febrero.

"No es una situación deseable [...] pero es la única opción de seguir participando en estos programas", señalaba el director general de Santa Bárbara, Alejandro Page, en un encuentro con la prensa. En cambio, desde Indra defienden su "mayor" capacidad para responder a estos programas.

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Pero esa tensión con Santa Bárbara no ha surgido solo a raíz del desembolso de recursos públicos. Indra, ya bajo las riendas de Ángel Escribano, no sólo planteó comprar la fábrica que la empresa tiene en Asturias, sino que acusó a la matriz estadounidense General Dynamics de "destruir casi todo el tejido industrial que en su día tuvo la empresa [Santa Bárbara]". Unas palabras que la empresa no dudó en refutar. Asimismo, a lo largo del pasado año pescó dentro de Santa Bárbara algunos altos directivos: desde Ángel de Álvaro, quien era el responsable jurídico de la filial de General Dynamics, pero también Rafael Moreno, actual director de comunicación de Indra.