La nueva terminal de la Llagosta recibirá el primer tren de mercancías a principios de enero
Adif invierte más de 123 M€ en la modernización de una infraestructura clave para reducir los camiones en las carreteras
BarcelonaA quince kilómetros de Barcelona se está configurando un nodo logístico estratégico para el transporte internacional ferroviario de mercancías, una de las asignaturas pendientes del tejido productivo catalán. La nueva terminal de la Llagosta aún no está terminada del todo, pero está a punto de alcanzar un primer hito. Durante los primeros días del próximo año la infraestructura recibirá su primer tren, proveniente de Amberes (Bélgica).
Se dará así por finalizada la primera fase de las obras de modernización de la terminal, que ha supuesto una inversión de más de 123 millones de euros por parte de Adif. Junto con la empresa adjudicataria de la terminal, Combiconnect, el gestor de infraestructuras estatal iniciará la operativa en la infraestructura, con el objetivo de perfeccionar procesos y validar las operaciones antes de su explotación.
El período de pruebas en la Llagosta arrancará el miércoles 7 de enero con el recibimiento del tren que llegará de Amberes completamente cargado. En la terminal se descargarán contenedores y semirremolques, y se cargarán otros para que el tren pueda regresar a la ciudad belga. Según fuentes de Adif, a partir de esta primera prueba, la terminal irá aumentando "de forma gradual" su actividad en los próximos meses.
Antes de las obras, que empezaron a finales del 2022, la Llagosta se dedicaba principalmente al tráfico de automóviles y sólo podía hacerlo con ancho ibérico, con un papel residual de los contenedores que recibía. La primera fase de los trabajos ha supuesto la conexión de la terminal en ancho mixto (internacional e ibérico) mediante un tercer carril que conecta con la línea de tren Mollet-El Papiol, por donde circulan las líneas R7 y R8 de Cercanías. A través de esta línea, la terminal está conectada con el nudo de Castellbisbal, pieza clave del corredor mediterráneo, y el Puerto de Barcelona, en plena transformación para aumentar también el tráfico ferroviario para dar salida a todos los contenedores que recibe. De hecho, con la puesta en marcha de la nueva terminal, el puerto ganará capacidad ferroviaria para tráficos marítimos, ya que operaciones que por ahora se están realizando en la terminal del Morrot se trasladarán a La Llagosta y se descongestionarán los accesos portuarios.
Queda pendiente la segunda fase de las obras, aún sin calendario ni presupuesto. Esta etapa consistirá en la puesta en servicio de las vías de ancho internacional que conectarán con la línea de alta velocidad que une a Barcelona con la frontera francesa. Una vez estén en marcha, trenes como el que llegará de Amberes en unas semanas podrán dirigirse directamente a la Llagosta y no hacer cómo tendrá que hacer ahora: se detendrá en Mollet, hasta dónde puede llegar en ancho internacional desde Francia, para tomar las vías de ancho mixto que van hacia la Llagosta.
Capacidad para 2.600 trenes
Con la apuesta por el transporte ferroviario, la terminal, en plena zona de gran actividad industrial y muy cerca de la AP-7, servirá para sustituir camiones por trenes, lo que facilitará el transbordo de las mercancías y absorberá más contenedores. "Refleja el compromiso a largo plazo para reforzar el transporte intermodal y apoyar soluciones logísticas más sostenibles", señalan desde Combiconnect, que operará la terminal durante un período de veinte años, ampliable a un máximo de veinte años más.
La terminal de la Llagosta dispone de una superficie de 105.400 metros cuadrados, con una terminal de carga intermodal de 85.200 metros cuadrados. Cuando la nueva plataforma logística esté a pleno rendimiento podrá recibir hasta 2.600 trenes. Para Combiconnect, una empresa conjunta temporal constituida por Hupac Ibérica y TPNOVA, "España es un mercado emergente y en rápido crecimiento para el transporte intermodal, con una creciente necesidad de infraestructuras de transbordo modernas y bien conectadas". Actualmente, la cuota ferroviaria se sitúa en el 4% a nivel estatal y se aspira a alcanzar el 10% de cara a 2030. Para la puesta en marcha de la terminal, la adjudicataria ha invertido 20 millones de euros.