El polígono de la Zona Franca quiere abrirse a los barceloneses con conciertos
La ampliación del DFactory permitirá acoger actividades ciudadanas
BarcelonaA la Zona Franca poca gente acude si no trabaja. Algunas excepciones son las que se acercan para mirar un coche en el concesionario que Seat tiene junto a su planta o para comprar en Makro. El Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), el encargado de gestionar todo este polígono industrial, quiere que esto vaya cambiando. Primero, porque empieza a atraer a otro tipo de empresa, no sólo las que necesitan líneas de montaje, sino también aquellas que quieran idear nuevas soluciones tecnológicas desde la mesa de un escritorio.
Es aquí donde entra en juego el DFactory, el edificio que el CZFB ha impulsado para ensayar la industria del futuro. Inaugurado a finales del 2021, no ha tardado mucho en quedarse sin espacio y ya está llevando a cabo su expansión. Además de ganar metros cuadrados para albergar más compañías, la ampliación del DFactory permitirá, precisamente, atraer a más vecinos. "Un polígono industrial es todo lo que está fuera de la ciudad, que molesta con humo, contaminación, ruidos... La industria de hoy es completamente diferente. Por eso, la Zona Franca se está convirtiendo en un distrito más urbano y más integrado en la vida ciudadana", defiende el delegado especial del Estado en el CZFB, Pere Navarro.
Uno de los nuevos edificios que se construirán se ha concebido para acoger eventos ciudadanos, como conciertos, actividades deportivas, jornadas y presentaciones. "Estamos hablando con el Ayuntamiento de Barcelona y con varias entidades para que tengan presente que aquí existe un espacio para poder aprovechar", explica Navarro. El edificio dispondrá de una pantalla LED de gran tamaño. Un dispositivo similar se ha instalado en una de las entradas del recinto ferial de la Gran Via y se ha abierto a los hospitalenses para seguir partidos de fútbol.
Uno de los puntos a favor que hace valer el CZFB para captar eventos es la zona donde se encuentra el DFactory. "Tiene mucho potencial. La ventaja es que aquí no hay vecinos. Y, además, tenemos el metro al lado, que viene cada dos minutos a lo sumo. Esto es muy interesante para que pueda venir gente sin necesitar, a la fuerza, su vehículo privado", remarca Navarro. Aparte, señala que el edificio, con 1.100 metros cuadrados, tiene una superficie similar al hall del Teatro Nacional de Cataluña (TNC), sin olvidar la avenida que queda delante. Como ejemplo de actividades que puede acoger, Navarro cita algunas de las que se organizan por la Mercè.
Más allá de acercarse a la ciudad, el DFactory ganará más espacio para que se instalen empresas después de comprobar el dinamismo que se ha visto en el edificio que se inauguró hace unos años. Con más de 40 empresas y un empleo cercano al 100%, el espacio dispone de unos 17.000 metros cuadrados y ahora crecerá hasta los 60.000 metros cuadrados. La expansión supondrá la construcción de otros cuatro edificios, dos de los cuales se dedicarán a ampliar la cartera de compañías que forma parte de este parque empresarial.
"Aquí todas las empresas que hay ahora son industriales. Habrá fabricación, pero también tendremos laboratorios", remarca Navarro. De hecho, el proyecto de ampliación aspira a tener una mayor relación con las empresas de salud y se está trabajando para colaborar con el Hospital del Mar, el Clínic y el Vall d'Hebron. "Barcelona es una capital mundial de la salud y nosotros también queremos participar en este campo. ¿Por qué? ¿Tiene que ver con la nueva economía y se abren muchas oportunidades económicas", valora.
Gastos cubiertos
Esta semana se ha puesto la primera piedra del proyecto de ampliación. Se espera que las obras se alarguen durante todo este año y, a principios de 2027, los nuevos inquilinos puedan empezar a instalarse. Bajo los 25.000 metros cuadrados que las empresas podrán alquilar, se espera que puedan trabajar unas 1.500 personas.
DFactory todavía tiene un peso limitado en la cuenta de resultados del CZFB. Aproximadamente, se queda con un 10% de los ingresos, en comparación con todos los que generan el alquiler de los terrenos del polígono industrial –4,7 millones de metros cuadrados– y otros edificios que el consorcio tiene en la ciudad, como la Torre Tarragona, Nexus II, en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y el Media-TIC, en el 22@.
Pero el DFactory ya es sostenible. Desde el pasado año, ha empezado a cubrir los gastos que genera con los ingresos que obtiene del alquiler de sus oficinas. Un equilibrio que debe servir también para ir recuperando la inversión que supuso su construcción, que se situó en un presupuesto de 30 millones de euros. Una cifra a la que se sumarán otros 50 millones de euros para el proyecto de ampliación.