Celsa vuelve a los beneficios: "Lo hemos conseguido"
La siderúrgica supera la etapa de pérdidas y no sufre una "afectación significativa" por la guerra de Irán; en cambio, sí que cree que la nueva regulación europea tendrá un efecto positivo
BarcelonaEl presidente de Celsa, Rafael Villaseca, y el consejero delegado del grupo siderúrgico catalán, Jordi Cazorla, han dado el titular que perseguían desde que los acreedores asumieron el control de la compañía en septiembre de 2023. Celsa ha entrado en beneficios este primer trimestre, y ha reportado un resultado neto de 18 millones de euros. El grupo deja atrás los números rojos tras el refinanciación de la deuda de finales del año pasado, y culmina así el proceso de transformación que permitió a la compañía cerrar el ejercicio de 2025 con un 70% menos de deuda –1.145 millones– que antes de la reestructuración de 2023, cuando pasó de la familia Rubiralta a manos de los acreedores por decisión judicial. "Lo hemos conseguido", ha subrayado Villaseca en rueda de prensa. Ha defendido que la compañía "funciona con normalidad, tiene sus momentos mejores y peores, pero cumple con su función social y económica". Quedan atrás los 13 millones de pérdidas del primer trimestre de 2025 y los 52 millones en negativo del mismo periodo de hace dos años.
Sin embargo, todavía continúan habiendo procesos judiciales abiertos contra los antiguos propietarios de la compañía. "Es nuestra obligación defender los intereses de la compañía y recuperar lo que podamos de lo que creemos que faltó en el balance", ha reiterado Villaseca. En cambio, ha opinado que la búsqueda de un socio industrial para el 20% para cumplir con las imposiciones del gobierno español es "un asunto que queda olvidado". Según ha explicado, Celsa no ha encontrado "ninguna alternativa interesante" a la entrada de Criteria, la sociedad inversora de la Fundación La Caixa, que en junio del año pasado descartó definitivamente entrar en el capital del grupo siderúrgico.
El presidente de Celsa se ha mostrado optimista respecto al futuro de la compañía porque los resultados "no son flor de un día", a pesar del contexto de inestabilidad internacional. Cazorla ha explicado que la guerra de Irán no tiene una "afectación significativa" en la actividad de la siderúrgica: "Este mes de marzo, en plena guerra, hemos crecido un 13%", ha ejemplificado. También han minimizado las repercusiones en los costes energéticos, que el año pasado solo representaron un 10% de la facturación. En paralelo, ha asegurado que la nueva regulación europea en materia de acero y metal tendrá un efecto positivo para su actividad porque reducirá las importaciones e impulsará la producción europea.
Resultados de 2025
Celsa cerró el 2025 con pérdidas de 143 millones de euros, un 49% menos que el año anterior, cuando los números rojos llegaron a los 281 millones. "Ya sabíamos que sería así hasta que pudiéramos refinanciar la deuda", ha dicho Cazorla, que, a pesar de ello, ha presumido de que el ebitda –el beneficio operativo antes de restar intereses e impuestos– ha crecido un 44%, hasta los 396 millones. "Son unos resultados muy positivos y van en la línea de lo que habíamos previsto; nuestro plan de transformación ha conseguido lo que queríamos", ha celebrado.
Hace dos años y medio, el juzgado mercantil 2 de Barcelona consideró que la compañía tenía una deuda superior a su valor y ordenó que dejara de ser propiedad de la familia Rubiralta para pasar a manos de los acreedores. El plan de reestructuración comportó la capitalización de 1.418 millones de euros, que complementó con un saneamiento posterior de más de 1.300 millones.
Finalmente, en diciembre del año pasado completó la refinanciación del grupo por un importe de unos 2.000 millones con el desembolso de los 1.200 millones correspondientes a la emisión de bonos anunciada aquel mismo mes y la recepción de las aportaciones en efectivo de los accionistas por valor de 800 millones de euros (600 millones en forma de crédito subordinado y 200 millones en forma de capital).