Política monetaria

El BCE carga la munición contra la inflación provocada por Trump

Mercados y expertos prevén que el BCE suba los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales este jueves, hasta el 2,25%

10/06/2026

BruselasEl Banco Central Europeo (BCE) lleva meses guardándose la bala en la recámara. No quería dar un paso en falso y, antes de tiempo, utilizar la principal herramienta que tiene a su disposición para aplacar la inflación provocada por la guerra en Irán iniciada por Estados Unidos e Israel. Sin embargo, el incremento de precios se mantiene al alza y se aleja cada vez más del objetivo de mantenerlo en una tasa anual del 2%. Y, por este motivo, expertos y mercados auguran que el organismo liderado por Christine Lagarde ya ha cargado la munición y subirá los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales, hasta el 2,25%, en el encuentro de este jueves.

La última vez que el BCE incrementó el precio del dinero también fue a consecuencia de una guerra, la de Ucrania, que también derivó en una crisis energética –acentuada por la dependencia de los países del euro de los combustibles fósiles rusos– y contribuyó a una crisis de precios. Hace casi tres años, en septiembre de 2023, el organismo con sede en Fráncfort decidió aumentar los tipos en un cuarto de punto porcentual por última vez en el marco de la gran subida del precio del dinero, que en poco más de un año pasó del 0% al 4,5%.

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Esta vez la situación no es tan grave. Entonces, los países de la eurozona llegaron a registrar una tasa de inflación interanual del 10%, mientras que el mes pasado fue del 3,2% y en abril del 3%. Y, por ello, los tipos de interés también se encuentran por debajo de lo que alcanzaron durante los meses posteriores al inicio de la guerra de Ucrania y al menos hasta ahora el BCE había evitado subirlos. En cualquier caso, el porcentaje interanual de aumento de precios se encuentra un punto por encima del objetivo a largo plazo del 2% del organismo financiero.

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Otra diferencia, sin embargo, entre las consecuencias para la eurozona de la guerra iniciada por Vladímir Putin y la comenzada por Donald Trump es el crecimiento económico de los países de la moneda única. Mientras que al inicio del conflicto de Ucrania la eurozona crecía a un buen ritmo, ahora ve cómo su producto interior bruto (PIB, el indicador que mide el tamaño de una economía) aumenta tímidamente: el primer trimestre de este año ha crecido en un 0,3% y el último del año pasado un 1,2%.

Temor por los efectos sobre el crecimiento

Esta combinación, la de una elevada inflación y un crecimiento económico anémico, provoca uno de los males más temidos para el BCE: la estanflación. Y, por ello, la entidad financiera con sede en Fráncfort mueve ficha con cuidado. Hay que recordar que subir el precio del dinero es la herramienta principal del organismo financiero para aplacar la inflación, pero provoca una ralentización de la actividad económica, ya que un aumento del tipo de interés encarece el coste para los bancos de pedir dinero y, a la vez, las entidades bancarias lo repercuten en un encarecimiento del crédito subiendo los préstamos que dan a sus clientes. Y, naturalmente, si los créditos son más caros, las familias y las empresas tienen más difícil pedir préstamos a los bancos para consumir o invertir, con lo cual cae la demanda y se reduce el ritmo de la economía.

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En este contexto, más allá de la decisión del consejo de gobierno del BCE de este jueves –que hay consenso en que se decidirá subir los tipos de interés–, hay una cierta división entre expertos y analistas financieros sobre cuál será la senda que seguirá el organismo bancario en un futuro. Algunas voces apuntan a nuevos incrementos, mientras que hay quienes se mantienen más cauto y no lo dan por hecho en ningún caso. Sea como sea, la rueda de prensa de Lagarde de este jueves puede dar pistas de cuáles serán las próximas decisiones del BCE sobre el precio del dinero.