El BCE evita mover ficha pero alerta de los "riesgos crecientes" de inflación por la guerra
El organismo financiero mantiene los tipos de interés al 2% por séptima vez consecutiva
BruselasEl Banco Central Europeo (BCE) mantiene la precaución. El organismo bancario ha vuelto a evitar mover ficha antes de tiempo y, a pesar de la guerra en Irán y el repunte en la inflación, ha decidido este jueves mantener los tipos de interés al 2% por séptima vez consecutiva. De esta manera, la entidad financiera que preside Christine Lagarde se guarda la bala en la recámara en caso de que la situación empeore y, de hecho, ya ha alertado de "la elevada incertidumbre" del futuro económico de la eurozona por culpa de la guerra iniciada por Donald Trump.
El incremento del precio del dinero es la herramienta principal con la que cuenta el organismo bancario para luchar contra la inflación. Y, precisamente, este jueves, el instituto de estadística de la Unión Europea, Eurostat, ha publicado que en abril la tasa de precios interanual ha sido del 3%, un punto porcentual por encima del objetivo que persigue el BCE. Ahora bien, una subida de los tipos de interés también frena el crecimiento económico y, a estas alturas, ya se encuentra en un estado casi anémico, cosa que todavía puede ir a peor por las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo. Este trimestre, por ejemplo, la eurozona solo creció un 0,8% comparado con el mismo período del año pasado, según los datos preliminares que también ha publicado este jueves Eurostat.
Los datos anteriores sobre el aumento de precios ya apuntaban a una tendencia inflacionista en los países de la zona euro: en enero fue del 1,7%, en febrero se elevó hasta el 1,9% y en marzo se disparó al 2,6%, que fue la primera vez que ya tuvo en cuenta los efectos de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel. La misma presidenta de la institución bancaria ha admitido que "se han intensificado los riesgos de una inflación creciente y para un crecimiento económico a la baja". "La guerra en Oriente Próximo ha provocado un acusado incremento de los precios de la energía, cosa que ha impulsado la inflación y ha afectado el clima económico", ha añadido Lagarde.
Un futuro incierto
La presidenta del BCE ha evitado adelantar ninguna futura decisión de los próximos encuentros del Consejo de Gobierno del organismo bancario —esta ha sido la última de Luis de Guindos como vicepresidente— y, como es habitual, ha recordado que dependerán de los datos macroeconómicos de los que dispongan, sobre todo los relativos a los riesgos de una consolidación de la tendencia de precios al alza. En este sentido, Lagarde ha indicado que la inflación a medio plazo y la actividad económica dependerán de "la intensidad y la duración de la perturbación de los precios de la energía y de la magnitud de sus efectos indirectos". "Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan a niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación y la economía", ha dicho la dirigente francesa.
En este sentido, la presidenta del BCE ha alertado de los riesgos que supone el encarecimiento de la energía, tanto para los hogares como las empresas, lo que puede poner "incrementar la presión en las cadenas de valor" y reducir el consumo interno. Lagarde también ha recomendado que las ayudas públicas para intentar paliar las consecuencias de la crisis energética sean "temporales" y ha apuntado que puede continuar siendo positivo para el crecimiento de la eurozona las elevadas inversiones de las administraciones estatales, sobre todo en defensa, infraestructuras y nuevas tecnologías. Además, la dirigente francesa ha instado a acelerar la transición energética y, de esta manera, abaratar el recibo de la luz y dejar de depender de potencias extranjeras.
Aun así, Lagarde se ha mostrado más bien optimista con el futuro económico de la eurozona y ha asegurado que, a pesar de "las expectativas de inflación en horizontes temporales más cortos ha aumentado de manera significativa", las "expectativas de inflación a más largo plazo continúu00adan encontrándose firmemente ancladas". De hecho, la inflación subyacente —excluye los precios de los elementos más volátiles, como la energía y de los alimentos frescos porque son más volátiles– ha ido bajando durante los últimos meses y ya se ha situado en torno al objetivo fijado por la entidad bancaria: este abril se ha quedado en el 2,2%, según los datos preliminares de Eurostat.
La presidenta del BCE también ha recordado que el mercado laboral se mantiene "resiliente". Según los datos publicados por Eurostat este jueves, el paro en los países de la eurozona se mantiene a niveles de mínimos y este abril ha bajado ligeramente: ha pasado del 6,3% en marzo al 6,2%. Por estos motivos, Lagarde ha defendido que el BCE "continúa estando en una buena posición para navegar la actual incertidumbre" provocada principalmente por la guerra en Irán, si bien ha ratificado el "compromiso" del organismo bancario a mantener la inflación a raya.