El BCE se guarda la bala en la recámara y mantiene los tipos pese a la guerra en Irán

El organismo bancario sigue situando el precio del dinero en el 2%, pero abre la puerta a nuevas subidas en un futuro

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en la rueda de prensa de este jueves.
Act. hace 0 min
3 min

BruselasPrecaución en el Banco Central Europeo (BCE). Pese a la guerra de Irán y el incremento de precio de los combustibles fósiles, el Consejo de Gobierno del organismo bancario ha decidido en el encuentro de este jueves tocar los tipos de interés y mantenerlos al 2% por sexta vez consecutiva. Sin embargo, la presidenta de la entidad financiera, Christine Lagarde, ha abierto la puerta a futuribles subidas del precio del dinero en un futuro.

La dirigente francesa ha avisado de que el conflicto de Oriente Próximo "ha creado riesgos al alza por la inflación ya la baja para el crecimiento económico", lo que "hace que las perspectivas" económicas sean "mucho más inciertas". "La guerra tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo debido al encarecimiento de los precios de la energía", apuntó la presidenta del BCE en rueda de prensa.

Sin embargo, el BCE ha decidido no mover ficha. "El Consejo de Gobierno se encuentra en buena posición para navegar esa incertidumbre", aseguró Lagarde. El organismo resalta que la inflación se encuentra en estos momentos bajo control, en torno al objetivo del 2% marcado por el propio organismo bancario, y asegura que las expectativas de aumento de precios a "más largo plazo están firmemente ancladas y la economía se ha mostrado resiliente en los últimos trimestres".

Ahora bien, el organismo abre la puerta a futuribles subidas del precio del dinero, y avisa de que "está vigilando atentamente la situación" y que la política monetaria "dependerá de los datos" que obtenga de "la evaluación de los efectos de la guerra": "la inflación y los riesgos a los que están sujetos a ella". "Sus implicaciones a medio plazo dependerá tanto de la intensidad y la duración del conflicto, así como en la forma en que los precios de la energía afectan a los precios de consumo y de la economía", ha añadido Lagarde.

De momento, el BCE ya ha revisado sustancialmente al alza sus previsiones sobre la inflación por el incremento de precios de la energía, sobre todo las de este año. En concreto, el organismo financiero calcula que el aumento de precios será en 2026 del 2,6%. El pasado mes de febrero, por ejemplo, la tasa de incremento de precios interanual fue del 1,9%, según los datos del instituto de estadística de la Comisión Europea, Eurostat.

En cuanto a 2027 y 2028, la entidad financiera prevé que el porcentaje sea similar al apuntado anteriormente, del 2% y el 2,1%, respectivamente. En cambio, la inflación subyacente –la que no incluye la energía ni los alimentos frescos, que tienen precios más volátiles– se mantendría al 2,3% este año, al 2,2% el próximo curso y el 2,1% en el 2028.

Por el contrario, el BCE ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento económico y la sitúa en el 0,9% este año, en el 1,3% en 2027 y en el 1,4% en 2028. "Se debe a los efectos de la guerra en el mercado de las materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo", ha argumentado La. Sin embargo, estos porcentajes no han disminuido de forma sustancial "por la baja tasa de paro" y "el gasto público en defensa e infraestructuras".

Con todo, Lagarde ha avisado de que una prolongación de la guerra en Irán y de la crisis energética situaría la inflación "por encima" y el crecimiento económico "por debajo" de las proyecciones económicas publicadas por el BCE este jueves, sólo cuando hace diecinueve días que Estados Unidos e Israel atacaron el régimen de los ayatolás.

Cabe recordar que el incremento del precio del dinero es la principal herramienta de la que dispone el organismo con sede en Frankfurt para aplacar la inflación, que se disparó después de la pandemia y con el inicio de la guerra de Ucrania. Ahora bien, es un arma de doble filo y también provoca una desaceleración económica. Por eso, la entidad bancaria siempre busca el equilibrio y, frente a un aumento de precios estable en torno al 2% y de una economía con mejor salud de lo esperado, ha optado por mantenerlo en el 2%.

stats