Los otros cuatro goles (salvados) que valen una Champions
Cata Coll, con cuatro paradas magníficas, ha mantenido la portería a cero en la final
BarcelonaLas imágenes de Ewa Pajor celebrando el segundo gol, alzada por las compañeras, con el puño en el aire, quedarán para el recuerdo de la cuarta Champions del equipo femenino del Barça. O la de las futbolistas abrazadas después de que Salma, con dos dianas más, certificase la goleada al Olympique de Lyon en la final de Oslo (4-0). Pero el título no sería una realidad sin la actuación de la jugadora que estaba a un centenar de metros, siendo el último bastión del equipo, manteniendo la portería a cero y aguantando al equipo cuando lo estaba pasando peor.
"Siempre es grande dejar la portería a cero. Me encantan estos partidos, me ponen la piel de gallina. Me encanta ayudar al equipo", dijo, eufórica, a los micrófonos de TV3 a pie de césped. Y con razón. Cata Coll, una de las mejores porteras del momento, completó una actuación sublime con cuatro paradas de mérito. Dos de ellas, cuando el marcador era de empate a cero. Otra justo después de que el Barça se avanzase en el electrónico y la otra para impedir que el Olympique creyese en la remontada cuando ya perdía por dos goles de diferencia. No ha sido designada la MVP, porque en el fútbol se celebran los goles, no quien los impide, pero ha hecho méritos más que suficientes para llevarse el galardón.
A muchos culés les vinieron a la cabeza las imágenes de Víctor Valdés en París, en la final masculina del 2006, cuando sus paradas fueron clave para mantener al Barça con vida cuando el equipo estaba perdido, desesperado o ahogado. Momentos en que el factor psicológico pesa más. Cuando le puedes decir al rival que, aunque esté mejor en el campo, no puede contigo. "Teníamos claro que ganaríamos. Lo decíamos por la mañana entre nosotros", aseguró la jugadora de Pòrtol.
"El dinero no lo es todo"
Lo tenían claro y tenían la lección aprendida de la final del año pasado, que perdieron contra el Arsenal. El proyecto del OL, construido a golpe de talonario, no las asustaba. "El dinero no lo es todo", dijo con picardía. Y se podría añadir que la diferencia de altura, tampoco. La chilena Christiane Endler mide 1,82 de altura. Cata Coll, 1,70. Pero resulta que la portera del Olympique no pudo aparecer en los momentos clave del partido. Todo lo contrario de la jugadora mallorquina, que dejó su tarjeta de visita con una primera parada a un remate de Renard al cuarto de hora de partido. La jugada acabó en un gol invalidado por fuera de juego, pero sin los reflejos de la portera, la final habría tenido otro destino. Y antes del descanso, la acción más plástica, volando para evitar que el tiro de falta de Bacha se colase en el fondo de la red.
Pocas cosas demostró el Barça en el primer tiempo. Le costaba producir en ataque y combatir el despliegue físico del equipo francés. Solo quedaba claro que la portera había comparecido. Cata admitió que quizás no habían hecho bien las cosas en los primeros 45 minutos pero sí en la reanudación. "Al principio no hemos tenido el dominio. Después, sí". No le faltaba razón, porque en la segunda parte solo tuvo que intervenir dos veces. Y ambas, eso sí, de gran mérito. Ya con el primer gol del Barça, Becho probó un remate al palo corto que Cata salvó con una estirada de grandes reflejos. Y con 2 a 0, ganaba el uno contra uno a Chawinga para evitar que las francesas recortasen distancias. Dos golpes anímicos más que minvaron la moral de un OL que, vencido, acabó concediendo dos goles más.
"Este año ha sido un año difícil por las críticas. Hemos demostrado el equipo que somos y lo que queremos ser en el futuro". El Barça se prepara para una reconstrucción profunda. Se marcharán futbolistas de renombre. Pero, a los 25 años, Cata Coll se quedará para continuar defendiendo la portería azulgrana.