Un duro informe sobre la economía catalana carga contra sectores empresariales "subvencionados" que pagan salarios bajos
El informe 'Fénix' pone de manifiesto la dualidad productiva en Cataluña: industrias de alto valor añadido conviven con turismo y servicios precarizados
BarcelonaUn duro informe sobre el estado de la economía catalana, elaborado por diversos economistas, carga contra la estructura productiva del país por el hecho de que hay diversos sectores empresariales que acaban estando, de facto, "subvencionados" por el resto del tejido económico. Estos sectores productivos —entre los cuales el informe destaca especialmente el turismo, servicios como las plataformas de reparto, o la industria cárnica— tienen unos niveles de productividad bajos y, por extensión, ofrecen unos salarios tan bajos que los trabajadores, a lo largo de su vida profesional, no pagarán suficientes impuestos como para cubrir los servicios públicos que consumen.
"En las últimas décadas, se ha estado celebrando que la economía catalana haya estado creciendo más rápidamente que las del entorno", apunta elInforme Fènix —presentado este viernes en Barcelona— , que destaca, sin embargo, que estos buenos datos se deben especialmente a "un crecimiento rapidísimo de la población" y no a una mejora productiva de las empresas catalanas. Esto ha hecho que el producto interior bruto (PIB, el indicador que mide la actividad económica de un territorio) haya subido, pero el PIB por habitante (que mide el crecimiento de la productividad y la riqueza general de la población), se haya estancado o haya caído.
Este hecho se vuelve claro, según el estudio, cuando se observa el entorno europeo: "La productividad de la economía catalana es manifiestamente inferior a la de todas y cada una de las economías europeas —estatales o regionales— con las que tiene sentido compararse", señala.
La productividad, de hecho, es uno de los elementos principales a tener en cuenta. Este indicador económico marca la eficiencia de una empresa o una economía: cuánto trabajo (mano de obra) y cuánto capital (maquinaria, oficinas, fábricas, vehículos, herramientas, etc.) se necesitan para producir bienes o servicios. Cuanto más se produzca con menos capital y trabajo, más productivos serán una empresa o un territorio. Al mismo tiempo, se trata de un indicador que va estrechamente ligado con la prosperidad de un país: los países más ricos y con unos niveles más elevados de bienestar social se encuentran, también, entre los más productivos del mundo.
A partir del inicio del siglo XXI, Catalunya rompió una tendencia histórica de converger hacia niveles de PIB per cápita equiparables a los de Europa. En 2000, el PIB por catalán era un 8% inferior a la media europea, pero en 2025 se encontraba un 13% por debajo. Esta incapacidad de alcanzar al resto del continente se debe al hecho de que, en el último cuarto de siglo, "en algunos casos Catalunya ha experimentado un proceso de especialización relativa hacia sectores de baja productividad", según el texto.
Sectores "subvencionados"
El informe no señala, sin embargo, que esta pérdida haya sido provocada —como ha ocurrido en otras partes de Europa—, por una desindustrialización del país: "Cataluña no ha sufrido un proceso relativo de desindustrialización", dice. Lo que se ha producido, pues, es una fuerte creación de puestos de trabajo con "carácter binario". Por un lado, se ha concentrado mucha ocupación nueva en "sectores de alta productividad", como las industrias química y farmacéutica, las telecomunicaciones, la investigación científica o servicios profesionales (por ejemplo, consultorías, ingenierías) y, al mismo tiempo, "en sectores de baja productividad", como la "industria de productos alimentarios, servicios auxiliares y hostelería".
Estos últimos sectores son los que el informe define como "sectores productivos subvencionados"; es decir, aquellos en los que "el salario medio es tan bajo que el trabajador no genera, a lo largo de su vida, suficientes recursos fiscales y sociales como para financiar los servicios públicos más básicos de los que disfruta". "El cliente de estos sectores se beneficia, así, de una subvención encubierta por parte del resto de la sociedad", añade el estudio, que sitúa en unos 29.000 euros brutos el salario límite para entrar dentro de sectores "subvencionados".
Entre los responsables del informe hay varios autores del informe, la mayoría vinculados a la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Los tres autores principales son Xavier Cuadras, profesor de la UPF y exdirector del Idescat (la agencia estadística de la Generalitat); y dos exprofesores de la misma universidad que, además, han tenido cargos tanto en la Generalitat como en la empresa privada: Modest Guinjoan y Miquel Puig, bajo la coordinación del directivo e ingeniero Xavier Roig. Además, han actuado como asesores los catedráticos de economía de la UPF Jordi Galí, Guillem López Casasnovas y Jaume Ventura.