Fiscalidad

El futuro del estado del bienestar: hacen falta más trabajadores de 55 a 64 años

Un estudio de EsadeEcPol afirma que el 41% de la población española aporta más de lo que recibe como prestaciones

02/07/2026

BarcelonaEl 41% de la población española aporta más a través de impuestos y tasas que lo que recibe en forma de prestaciones. La proporción se eleva al 68% entre los 25 y los 64 años, la etapa activa de los ciudadanos, y cae por debajo del 10% en los extremos del ciclo vital, la infancia y la vejez, que mantiene una tendencia creciente. La cuestión es que se deben plantear fórmulas para distribuir los costes del envejecimiento poblacional "de manera más predecible y equitativa entre generaciones" para "evitar que se trasladen de forma menos visible a las generaciones futuras a través de más niveles de deuda", según un estudio del centro de política económica EsadeEcPol. Una de las soluciones que aportan consiste en aumentar la proporción de población trabajadora de 55 a 64 años, que se encuentra por debajo de la media europea, y que es la que más contribuye en cotizaciones sociales e impuestos.

Los autores del informe, Miguel Almunia, profesor de economía en Cunef y senior fellow de EsadeEcPol, y Pablo García-Guzmán, economista del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), proponen como una de las medidas posibles "elevar la participación laboral a edades avanzadas". La tasa de ocupación entre los 55 y los 64 años, la etapa en la que más se contribuye respecto a lo que se recibe, fue en España del 61,1% en 2024, por debajo de la media de la UE (65,2%) y alejada de economías como la sueca (78,1%) o la alemana (75%). El punto máximo de saldo positivo a favor del contribuyente se produce en España a los 50 años, con una media de 11.000 euros anuales más con relación a lo que se recibe, y cae en un déficit de 16.000 euros a los 70 años, cuando el final de la actividad acostumbra a coincidir con la percepción de pensiones.

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Según el estudio, si en España se convergiera con la media europea de niveles de ocupación de la franja de 55 a 64 años, el saldo fiscal neto total (diferencia entre lo que se recauda y las prestaciones que se dan) sería de unos 14.000 millones de euros, equivalentes al 0,9% del producto interior bruto (PIB) de 2024.

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Esperanza de vida y edad de jubilación

Otra vía que se propone consistiría en introducir mecanismos que vinculen la edad efectiva de jubilación a la longevidad, "con salvaguardias de salud, empleo y trayectoria laboral, como han hecho otros países europeos". La esperanza de vida a los 65 años ha aumentado casi siete años en España entre 1975 y 2024 (de 15,2 a 21,9 años), "mientras que la edad de jubilación solo se ha incrementado de los 65 a los 66 años y seis meses durante el mismo periodo, afirman. "No todos los años de vida ganados son de plena capacidad profesional, pero la desproporción es suficientemente significativa para invitar a la reflexión", añaden.

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En esta línea, "un número creciente" de países europeos han introducido mecanismos automáticos que vinculan la edad de jubilación a la evolución de la esperanza de vida. En Dinamarca, en 2006 se introdujo un mecanismo de indexación que, a partir de 2030, incrementará la edad de jubilación en un año por cada año que aumente la esperanza de vida a los 60 años, con un preaviso de 15 años. La edad actual para retirarse es de 67 años, y subirá a 68 en 2030, a 69 en 2035 y a 70 en 2040. Estonia, Finlandia, Grecia, Italia, los Países Bajos, Portugal y Suecia también han adoptado mecanismos similares, recuerdan los autores.

En España, las reformas de 2011 y 2013 incorporaron por primera vez la figura del factor de sostenibilidad. La de 2013 también incluyó un índice de revalorización de las pensiones que sustituía el índice de precios de consumo (IPC). En todo caso, la aplicación del factor de sostenibilidad se aplazó y la reforma de 2021 restauró la revalorización con el IPC e incluyó el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI).

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El estudio admite la aportación de la inmigración, que mejora el saldo fiscal. Pero alerta de que es población activa que, al mismo tiempo, suma población dependiente infantil, que absorbe parte del excedente. A la vez acostumbran a ser, en general, "trabajadores con un nivel educativo inferior y que, por tanto, aportan saldos fiscales per cápita más bajos". Y además, los recién llegados que hoy contribuyen en edad activa se jubilarán y generarán derechos a prestación. Y un incremento de la tasa de fecundidad de la población en general elevaría el gasto ligado a la población infantil y solo tendría impacto positivo "en las décadas posteriores".