¿El fin del petrodólar?
La crisis energética derivada de la guerra en Irán aumenta sus dudas sobre el papel de la divisa estadounidense como moneda de referencia internacional
BarcelonaEl 6 de octubre de 1973, miles de soldados israelíes se vieron obligados a comer. Ese día el país celebraba el Yom Kippur, una de las fiestas más sagradas del judaísmo basada en el ayuno y la oración, cuando fue atacado militarmente por Egipto y Siria, por lo que muchos miembros del ejército tuvieron que dejar las celebraciones para otra ocasión. Esa guerra, que duró unas tres semanas, fue un episodio más del conflicto árabe-israelí. Pero al mismo tiempo supuso un antes y un después para la economía mundial, ya que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP, formada sobre todo por estados árabes) puso en marcha un embargo de crudo en los países occidentales (Estados Unidos y algunos aliados sobre todo europeos) que disparó su precio y iniciaron la primera de las crisis del petróleo. setenta y principios de los ochenta.
Una de las consecuencias de aquel embargo fue que EEUU se apresurara a cerrar acuerdos con los países productores de petróleo de Oriente Medio, sobre todo Arabia Saudí, el mayor, para evitar que un nuevo bloqueo de las exportaciones de crudo afectara a EEUU, donde la falta de combustible. Aunque ambos gobiernos ya habían negociado antes del conflicto del Yom Kippur, el tratado definitivo se firmó en 1974, cuando Washington y Riad cerraron un acuerdo por el que Arabia Saudí se comprometía a vender todo su petróleo únicamente en dólares a cambio de protección militar. Es el nacimiento del petrodólar.
El petrodólar hace referencia esencialmente a los "dólares que vienen de fortunas de países productores de petróleo, sobre todo de Oriente Medio", explica Albert Carreras, catedrático de historia económica en la Universidad Pompeu Fabra y director de la Escuela Superior de Comercio Internacional (ESCI-UPF) de esta universidad. Sin embargo, estos dólares se reciclan devolviéndolos a Estados Unidos en forma de inversión, sobre todo a través de la compra de bonos del Tesoro de EE.UU., lo que alivia el endeudamiento de la administración estadounidense, y de armamento estadounidense (a buen precio). El resto de monarquías del golfo Pérsico –Kuwait, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos– adoptaron el mismo criterio de cobrar el crudo sólo en dólares, con lo que la divisa norteamericana se convirtió en de facto la moneda de referencia en los mercados de energía mundiales.
Para EEUU, que la mayoría de las transacciones de hidrocarburos del mundo se hicieran en su divisa le dio aún más la dominancia económica global en un momento en que la Unión Soviética aún hacía de contrapeso geopolítico. Ahora bien, tampoco es que le fuera indispensable: "Desde la Segunda Guerra Mundial, la hegemonía del dólar es indiscutible" a nivel internacional, señala Carreras.
En este sentido, desde 1945, el único momento de relativa "debilidad" sobre el papel del dólar como principal divisa en el mundo fue en 1971, cuando el presidente norteamericano, Richard Nixon, abandonó la paridad del dólar con el oro, pasando así al sistema monetario actual en que las divisas ningún metal precioso, como había ocurrido durante buena parte del siglo anterior, recuerda al catedrático. La creación del petrodólar palía en parte esta pérdida del patrón oro para mantener a EEUU en el epicentro del comercio internacional, incluso en transacciones entre terceros países, y obliga a los estados que quieran importar petróleo a adquirir dólares para poder pagarlo, con lo que se fortalece el valor de la divisa estadounidense.
Pérdida de importancia
Sin embargo, la situación de los años setenta ha cambiado con los años y el concepto de petrodólar ha ido perdiendo importancia. En primer lugar, porque países como Rusia o Irán, enemistados con EE.UU., han incrementado fuertemente su exportación de petróleo y gas natural. Además, Estados Unidos ha rebajado la dependencia de las petromonarquías del golfo Pérsico y extraen gran parte del petróleo que consumen –a partir de los años 2000 el fracking jugó un papel importante– o lo importan de Canadá, que es otro de los grandes exportadores. En Europa, los yacimientos del mar del Norte han ganado peso, y una parte nada despreciable del gas natural proviene de EE.UU., Australia o Azerbaiyán.
Con el actual conflicto en Oriente Medio, la situación energética se ha acabado de sacudir. A efectos prácticos, el estrecho de Ormuz –el paso que une el golfo Pérsico con el océano Índico por donde circula el 25% del petróleo y el 20% del gas natural licuado y de los fertilizantes con nitrógeno– está cerrado, pero no para todos: "El estrecho de Ormuz está abierto, sólo está cerrado quienes nos atacan ya sus aliados". Con estas palabras se refirió el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, hace una semana.
Una declaración que muestra que los problemas que tiene Europa con el precio del petróleo quizá sean menos acusados para otros países. De hecho, China está comprando crudo iraní y la está pagando en yuanes, su moneda. También Rusia está vendiendo crudo en China y la India. De hecho, desde la invasión rusa de Ucrania, Moscú, Pekín y otros países (el presidente de Brasil, Lula da Silva, ha criticado a menudo la preponderancia del dólar) han hecho "esfuerzos por erosionar la posición de EEUU" y de su divisa en la economía mundial, recuerda Carreras, pero hasta ahora con un éxito.
Es el retorno de Donald Trump a la presidencia de EEUU lo que puede acabar acelerando los acontecimientos, aunque todavía es pronto para verlo de forma clara. La política arancelaria de Trump busca recortar el déficit comercial de su país, lo que haría que el dólar perdiera importancia, ya que EEUU compraría menos en el extranjero. Además, la guerra en Irán está dando incentivos a los gobiernos de los estados productores de la región que tradicionalmente eran aliados de EEUU y en los países importadores a buscar alternativas para poder colocar el crudo, que podrían pasar por abandonar el dólar a cambio de que Irán les garantice el paso de barcos por el estrecho de Ormuz. Si añadimos las críticas y amenazas a sus aliados tradicionales, estos incentivos ganan peso en las capitales de toda la Unión Europea y en países como Canadá, Japón o Corea del Sur.
"Trump se ha dado cuenta de que es muy importante que los negocios fundamentales se hagan en dólares", dice el catedrático. Habrá que ver si ahora vira el rumbo para mantener la preponderancia de su divisa o si se mantiene fiel a sus políticas hasta ahora.