Mercado laboral

Mujer, con contrato temporal y en el sector turístico: retrato robot de los parados de la pandemia

Se perdieron ocho veces más puestos de trabajo que en la indefinida en 2020

El trabajo asalariado recibió de forma abrupta el impacto de la pandemia cuando esta empezó en 2020. Ahora bien, sus efectos negativos fueron muy diferentes en función de la modalidad contractual de los trabajadores. Mientras que la temporalidad hizo aguas, los contratos indefinidos resistieron mucho más, tanto que la caída de la media anual de los contratos temporales fue ocho veces superior a la caída de los indefinidos. En número de asalariados, la temporalidad cerró el 2020 con 500.000 personas menos que en 2019 (una caída del 11,4%), mientras que el descenso de los contratos indefinidos fue de unas 60.000 personas; es decir, un 0,5%. Los datos se desprenden de la memoria anual del Consejo Económico y Social del 2020, hecha pública este miércoles.

El informe del organismo también destaca como punto álgido de esta destrucción los meses de marzo y abril, en plena hibernación de la economía. Los trabajadores asalariados que tenían un contrato temporal cayeron -ya sea por la naturaleza del contrato o por despido- en más de 600.000 personas en tan solo dos meses. "Este comportamiento apunta a la labilidad de este tipo de ocupación", recoge la memoria.

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Con la recuperación progresiva de la actividad y el levantamiento de muchas de las restricciones aprobadas por el gobierno español a lo largo del 2020, la pérdida de puestos de trabajo temporal fue disminuyendo, a pesar de que "sin conseguir frenar la fuerte caída". De este modo, el último trimestre del año pasado todavía cerró con una caída del 9% de la ocupación temporal y el primer trimestre de 2021 tan solo se ha recuperado dos puntos y medio, hasta el 7,5%. Unas cifras que todavía están muy lejos en comparación con los trabajadores indefinidos afectados.

Aun así, en un año marcado por la destrucción de puestos de trabajo, también se crearon: 15,9 millones, según datos del informe. De estos, el 82% fueron temporales, de obra y servicio o eventuales, mientras que el peso de los contratos indefinidos fue de un 10% y se situó por primera vez después de 8 años por debajo del millón de contratos nuevos. El Consejo Económico y Social no presenta esta situación como una excepción, fruto de la incertidumbre de las empresas, sino como una realidad estructural de España.

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La temporalidad es precisamente uno de los obstáculos de la negociación entre sindicatos, patronales y gobierno español sobre la reforma laboral. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha declarado la guerra a esta forma contractual. Desde su ministerio proponen limitar estos contratos para poner fin a los abusos, así como regular que su duración máxima sea de seis meses ampliable de forma "excepcional". "Creo que el acuerdo es posible si no se hace partidismo", ha subrayado Díaz en una entrevista a TVE este miércoles, pero lo cierto es que las posiciones están todavía alejadas, sobre todo por parte de la patronal. "Entiendo la preocupación, pero la distribución de rentas en España se ha fundamentado en la ocupación de mala calidad", ha aseverado Díaz.

El turismo pincha

Cuando el informe desglosa los datos de la destrucción de puestos de trabajo por sectores, no saltan las sorpresas. El sector turístico fue –y es– el que más sufrió y ante el crecimiento actual de contagios la temporada de verano se mira con prudencia. Actividades como la hostelería, el ocio recreativo o la restauración, todas vinculadas al sector turístico, significaron un 61% del total de puestos de trabajo destruidos en 2020. La caída fue especialmente dura para las mujeres, un 73% de los puestos de trabajo que el sector perdió. Para el Consejo Económico, esto denota la vulnerabilidad de las mujeres en el mercado laboral. "Se concentran en las categorías más bajas, asociadas a peores posiciones y a una ocupación temporal", concluye la memoria.