Energía

Repsol se convierte en la "mina de oro" del Ibex gracias a producir y refinar su propio petróleo

La petrolera se dispara más de un 50% en bolsa por la actividad industrial y los yacimientos lejos de Irán

Roger Hernández Pujol
21/03/2026

BarcelonaLa guerra en Oriente Medio ha vuelto a sacudir los cimientos de la economía global: la escalada del precio del petróleo ya se ha instalado cómodamente en los 100 dólares por barril de Brent –el crudo de referencia en Europa–. Esto supone un incremento superior al 35% desde el inicio de la guerra en Irán el 28 de febrero. Ante esta situación no todos los actores del parqué madrileño miran la gráfica con la misma preocupación. Mientras que sectores como el turismo o la industria intensiva sufren por el incremento de los costes, Repsol se ha convertido en el pajar del Ibex 35 .

La sombra de un bloqueo en el estrecho de Ormuz –por donde pasa el 20% del petróleo mundial– mantiene a los inversores en alerta. Un cierre duradero de esa arteria vital dispararía el precio del crudo hacia terrenos desconocidos. En este escenario, la compañía dirigida por Josu Jon Imaz se ha propuesto como una de las mejores petroleras europeas. Destacada por su agilidad y por acuerdos estratégicos recientes, como la vuelta a las operaciones en Venezuela, que le permite cobrar deuda antigua en forma de crudo y asegurarse suministro de gas.

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¿Por qué Repsol?

El grupo petrolero y gasístico se ha revalorizado en bolsa más de un 50% en lo que va de año y la valoración de los analistas es cada vez más alcista. De hecho, la firma inglesa Barclays –el gigante de la banca de inversión británica– ha elevado recientemente el techo de Repsol hasta los 30 euros por acción, cuando ahora cotiza cerca de los 25 euros. Ahora bien, ¿cuál es la clave del optimismo de los analistas?

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El informe publicado recientemente por Barclays lo deja claro, el conflicto en Irán no es solo un estremecimiento pasajero, sino un acelerador que ha tensado un mercado que ya iba al alza. De hecho, la entidad británica prevé que los precios se normalicen a niveles mucho más elevados que antes de la guerra, y ya ha subido su previsión media para el barril de Brent hasta los 84 dólares para todo el 2026.

En este contexto, Repsol es una de las grandes beneficiadas de esta crisis por una razón pura. El conflicto está bloqueando la llegada del producto final (como el gasóleo o el queroseno) a los consumidores, lo que da una enorme ventaja competitiva a las empresas que tienen refinerías propias y pueden suministrar estos derivados. En este sentido, Barclays señala que petroleras como Repsol son las que tienen la sartén por el mango a corto plazo. En Europa, este selecto grupo de ganadoras lo forman Repsol, la portuguesa Galp y la finlandesa Neste. Por tanto, mientras el bloqueo persista, la capacidad de transformar el crudo en combustible será, para cuya compañía es consejero delegado Imaz, una auténtica mina de oro.

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En este sentido, Xavi Brun, director de Renta Variable en Trea y director del máster en finanzas de la UPF, destaca que la compañía gana por dos bandas: por las refinerías propias y porque los derivados (gasoil o gasolina) también se han encarecido, y han obtenido mucho más margen por cada barril re. diferencial porque sus yacimientos "se encuentran en zonas que no están afectadas por la guerra", lo que le permite vender un producto muy buscado en un momento en el que la oferta global ha menguado. Brent rozando los 100 dólares, cada dólar adicional se convierte en un beneficio neto directo que no estaba previsto en su Plan Estratégico. Esta "caja" inesperada es la que permite a la compañía elevar la remuneración al accionista un 3% anual. Brun, que advierte que un hipotético fin de las hostilidades no llevaría una bajada inmediata de los precios a los niveles previos al 28 de febrero "Volver a la normalidad no es inminente; el proceso para reactivar todos los pozos que se han detenido es lento", afirma el experto de la UPF. Este decalaje técnico y logístico garantiza que la "mina de oro" de Repsol continúe activa durante más tiempo, aunque la guerra en Irán acabe.

Las dos caras de la moneda

La cara: la energía y la defensa como refugios. En el lado alto de la mesa, Repsol se confirma como la cabeza de brote indiscutible. Pero no está sola, las grandes energéticas con producción propia, como Iberdrola o Endesa, logran mantener el pulso gracias a saber amortiguar el impacto de la volatilidad del gas mejor que la industria pesada. También, las energías renovables: valores como Solaria y Acciona han ganado de nuevo atractivo.

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La cruz: el turismo y la industria. En la otra cara de la moneda, el panorama está oscuro para las empresas con alta dependencia energética. IAG –la matriz de Vueling e Iberia– ha sido una de las más castigadas frente a un queroseno que ha duplicado su precio y unas rutas que se han alargado para evitar zonas de combate. El gigante tecnológico que actúa como el "cerebro" de las reservas mundiales, Amadeus, ve cómo su actividad pierde revoluciones. En el sector financiero, bancos como Sabadell o BBVA muestran una cara ambivalente: aunque la subida de tipos podría parecer un aliado, el miedo a que la inflación energética desemboque en una recesión económica hace que los inversores actúen con pies de plomo.