Entre un chatbot y el núcleo del negocio: la "paradoja" de la IA en las empresas
La adopción de las tecnologías crece en el tejido económico catalán, pero los expertos alertan de que debe ser "estratégica"
BarcelonaLa inteligencia artificial ya se ha colado por prácticamente todas las rendijas de la vida social. En los últimos años, desde la entrada en juego de las primeras versiones de ChatGPT, expertos e impulsores de la tecnología han asegurado que el techo de implantación de las soluciones de IA es exponencial; y que las ganancias en productividad que generarán a corto plazo son inconmensurables con otras disrupciones tecnológicas. En una reciente intervención ante empresarios catalanes, el presidente de Telefónica, Marc Murtra, aseguró que "en treinta años en el mundo de la tecnología, no había visto nunca un impacto tan rápido" como el de la IA.
El mundo productivo catalán es testigo de ello: un reciente estudio de la agencia para el crecimiento empresarial del departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat, Acció, confirmaba que un 30% de las empresas catalanas con más de nueve trabajadores incorporaron la IA a su arsenal productivo a lo largo de 2025. Otro informe, de la patronal catalana de las pequeñas y medianas empresas, Pimec, llegaba a defender que "casi la mitad de las empresas ya utiliza o está pilotando la IA" en alguna dimensión. "La pyme catalana ha entendido la relevancia de la tecnología, y ha iniciado procesos de adopción de las herramientas que hay en el mercado. La llegada es progresiva; pero la IA está llegando", asegura Juanjo Berbel, presidente de la comisión de digitalización e innovación de la patronal que comanda Antoni Cañete.
En conversación con el ARA, sin embargo, Berbel rebaja parte de la euforia: en primer lugar, la aplicación de la IA es "irregular"; y uno de los factores diferenciales es el tamaño del negocio. Con datos de la misma Pimec, poco más de la mitad de las microempresas del país prevé invertir más en herramientas digitales, mientras que la ratio se dispara hasta el 88% si se pregunta a las empresas medianas. Y, de hecho, una de cada cinco empresas encuestadas por la entidad todavía negaba cualquier previsión de introducir la IA en procesos clave a corto plazo; "un porcentaje nada desdeñable" a ojos del representante patronal. Este punto ciego, lamentan desde la asociación empresarial, puede contribuir a "ampliar la brecha competitiva en los próximos años".
Los motivos de la IA
Para el representante patronal, el ritmo de adopción de la IA entre los empresarios, especialmente los pequeños y medianos, no es una cuestión de desconfianza. A su parecer, de hecho, el mundo del negocio "aplica la tecnología más que la sociedad en general". Tampoco es una barrera de precio: si bien es cierto que las grandes empresas tienen más facilidad para invertir en este tipo de soluciones, "los importes de las suscripciones no son una gran barrera para las pymes". El problema está en el uso que se hace de ella y en, de hecho, cuáles son las ganancias reales de productividad y negocio que alcanzan las empresas por integrar la inteligencia artificial.
En este sentido, la jefa de innovación y desarrollo de negocio del Barcelona Supercomputing Center (BSC), Mariona Sanz, detecta una "paradoja" con la implementación de la IA. "Hay un uso fácil, casi pasivo, que está muy generalizado. En cambio, está por ver en qué estado se encuentra la adopción estratégica"; aquel tipo de usos de las aplicaciones que mejoran de forma fehaciente el negocio. "La IA va muy rápidamente; pero los usos que realmente pueden transformar los negocios, que generan ganancias de productividad, están un poco bajo cuestión", avisa la experta.
Sanz, cabe decir, no desconfía de la capacidad de la IA para transformar las empresas; si bien considera que las aplicaciones comerciales no han llegado aún a este nivel de efectividad: “La IA todavía da problemas”, asegura.
Un camino largo
Para Berbel, el aprendizaje de los mismos empresarios también tiene un peso sustancial en la adopción generalizada. A pesar de que, hoy por hoy, las soluciones no son costosas, los negocios pequeños y medianos del país no se pueden permitir un abanico amplísimo de aplicaciones, "y a menudo no es del todo fácil elegir entre una herramienta u otra". "Hay herramientas que son muy buenas, por ejemplo, en diseño gráfico; pero que no lo hacen tan bien en modelos de venta", razona el representante de Pimec. En este aspecto, el de entender exactamente qué palanca de IA accionar para mejorar el núcleo del negocio, los empresarios catalanes "todavía están en el inicio" de la adopción. En este ámbito, la dimensión también marca mucho la capacidad de encontrar los usos adecuados: "las pequeñas empresas están todavía lejos de aprovechar toda la potencia de la tecnología", indica Berbel; mientras que las medianas "ya lo están probando, pero no de forma extensiva".
Es precisamente aquí, "donde está el core del negocio", donde Sanz asegura que "sale a cuenta invertir" en nuevas soluciones tecnológicas. "En el camino habrá disfunciones, pero la IA tiene un potencial transformador espectacular", reitera la experta. Por su parte, Berbel vincula el sentido de la implantación de la IA a estos "objetivos de uso" estratégicos que deben detectar los mismos negocios. "Quizás tiene más sentido concentrar el uso donde es más necesario, y no extenderlo a todos los trabajadores de la empresa", por ejemplo. Ahora bien, a su parecer, la rueda ya está girando, e intentar detenerla sería contraproducente: "No podemos poner puertas al campo. La IA tiene un recorrido dentro de las empresas, y las pymes no nos podemos quedar atrás".