Europa debate su futuro en la carrera de los gigantes de la IA
El lanzamiento del último modelo de Mistral desafía el pesimismo en la UE en la competición con Anthropic u OpenAI
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BarcelonaEn un otoño marcado por el discurso en torno a la inteligencia artificial, Europa parecía lejos de cualquier plaza de poder. A solo unas semanas de la previsible megasalida a bolsa de Anthropic, y todavía con el eco de la polémica sobre la seguridad de la tecnología que sacudió a los Estados Unidos en septiembre, en los Veintisiete se ha movido una ficha relevante por primera vez en los últimos años. A principios de octubre, Mistral, el referente francés de la IA –el único jugador europeo mencionado en la conversación de los modelos más avanzados– lanzó su último modelo, Mistral Large 4, también conocido "muy oficialmente" como le Chonk.
Es un modelo de pesos abiertos –es decir, que sus parámetros principales estarán disponibles para el público general– que, según la misma empresa, "rinde mejor que cualquier otro modelo desarrollado en EE. UU. o en Europa" con las mismas características. La tecnológica francesa aspira a mantener viva la esperanza europea de tener un caballo en la carrera final de la IA. Su posición, sin embargo, no es de consenso en la Unión, y el lanzamiento de Mistral Large 4 no ha servido todavía para poner luz en el camino que Bruselas quiere seguir para esta competición tecnológica.
Los expertos consultados por el ARA ven el lanzamiento con optimismo, pero con cierta prudencia: todavía hace falta que el nuevo modelo pase una evaluación independiente. "Hasta que Mistral no abra los pesos a final de mes, no podremos tener pruebas para demostrar que lo que dice es una realidad", alerta Josep Curto, profesor de la UOC y fundador de AthenaCore. La profesora del máster en analítica de datos para negocios de la UPF-BSM Alexandra Abós también lo reclama; si bien considera que "el modelo de Mistral tiene unas características muy interesantes, y ha servido para dar un poco de aire y de orgullo al ecosistema europeo".
Un salto inversor
Abós avisa que el nuevo modelo de Mistral no significa necesariamente que Europa sea capaz de competir con los "grandes modelos fundacionales"; las IA de frontera que salen de los EE. UU. Ambos expertos señalan un obstáculo común para alcanzar el tipo de rendimientos que ya tienen en sus manos Anthropic u OpenAI: "No se puede decir que Europa será capaz de generar modelos de frontera sin un cambio en los mecanismos de inversión", observa Curto.
Las ingentes necesidades de computación que están revelando los laboratorios estadounidenses son prueba de ello: la compañía que dirige Dario Amodei revelaba en los documentos de su salida a bolsa unas perspectivas de gasto en centros de datos y nube de unos 518.000 millones de dólares, una cantidad inimaginable para una empresa europea. A juicio de Curto, sin embargo, Europa podría hacer de la necesidad virtud: el tejido empresarial comunitario, con actores más pequeños, no tiene la capacidad de financiación para "abordar proyectos faraónicos"; pero si la tecnología europea es capaz de "ajustarse a las necesidades reales", puede ofrecer modelos "mucho más interesantes". En otras palabras, continúa Abós: "lo más importante es que la IA solucione problemas concretos, independientemente de si tienes el modelo más potente del mercado".
En un sentido similar se mueven también las instituciones europeas. En su discurso del estado de la UE de mediados de septiembre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguraba que "no necesitamos ser los que desarrollemos la tecnología de frontera para ser los que más valor extraigamos de ella". En palabras de Curto, Europa podría estar en el camino de construir un "ecosistema centrado en el valor, el cumplimiento y la gobernanza", y no tanto en el avance de la frontera de la IA.
¿Convencidos de la derrota?
Es una lectura que Mistral, de hecho, no comparte. En una reciente publicación en su página de LinkedIn, el consejero delegado del laboratorio francés, Arthur Mensch, alertaba de que, en caso de seguir esta hoja de ruta de apoyo a negocios medianos, Bruselas cometería "un error fundamental". Contra esta posición, el consejero delegado llamaba a continuar los esfuerzos para construir una IA de frontera europea, un propósito que no debería chocar con iniciativas más específicas: "enfrentar la IA de frontera con la IA industrial es una trampa".
En línea con el líder de Mistral, Abós reconoce que el escenario más deseable sería "tener un poco de todo": un ecosistema emergente potente dedicado a aplicaciones concretas para cubrir necesidades específicas, en paralelo a apuestas ambiciosas por la IA de frontera. En cierta manera, este es el estado actual de las cosas: el pasado mes de abril la firma de IA británica Ineffable Intelligence aseguró una ronda de 1.100 millones de dólares para aspirar a "hacer el primer contacto con la superinteligencia". La inversión la lideró el fondo estadounidense Sequoia Capital; si bien compartió financiación con el gobierno del Reino Unido.
Similar fue la apuesta de la misma Mistral, que anunció el mes pasado una ronda de más de 3.000 millones liderada por Samsung y con la participación del Scaleup Europe Fund. En ambos casos, la financiación ha sido liderada por capital foráneo, pero con apoyo de fondos públicos europeos. La profesora de la UPF-BSM anima a Mistral y a los otros actores ambiciosos a lanzarse a competir, aunque rebaja las expectativas. "Como europea, me encantaría tener modelos que rivalicen con OpenAI o Google. Pero es cierto que estamos un poco lejos", concluye.