Aragón, un termómetro preocupante
Aunque el resultado de las elecciones aragonesas no puede decirse que sea una sorpresa, el constante crecimiento de la extrema derecha en todos los comicios del nuevo ciclo político debería ser un motivo de preocupación, tanto para la clase política como para el resto de la sociedad. En el caso aragonés se ha repetido el esquema ya visto en Extremadura, y es que unas elecciones avanzadas por el PP con la intención de reforzarse resulta que acaban reforzando a Vox.
Jorge Azcón se encuentra ahora objetivamente en una situación peor que antes de convocar los comicios, ya que tendrá que negociar con una extrema derecha reforzada que le exigirá un precio mayor que el del 2023 para votarle la investidura. La jugada de adelantar las elecciones le ha salido mal, porque los ciudadanos no solo no le han apoyado que pidió para superar el bloqueo de Vox, sino que le han castigado con dos escaños menos. Y ahora tendrá que afrontar una negociación durísima en la que, como ya se ha visto en Extremadura, los de Abascal le apretarán al máximo.
En Aragón, además, Azcón se encuentra en una situación paradójica, y es la de abrir las puertas a un partido antiinmigración justo en un territorio despoblado y con paro bajo que lo que necesita es, precisamente, inmigración. ¿De dónde saldrán los trabajadores que supuestamente se necesitan para construir todos los centros de datos que se han anunciado en los últimos años si no es de la inmigración? ¿Quién está salvando al sector primario, que tanto dice defender a Vox, sino a los recién llegados, que están dispuestos a realizar los trabajos duros del campo que los locales rechazan?
Aragón deberá convivir a partir de ahora con esta contradicción y con la inestabilidad inherente a cualquier pacto con la extrema derecha, tal y como se demostró cuando decidió salir de los gobiernos autonómicos. Por eso si Azcón aspira a tener un gobierno centrado y moderado, en buscar consensos amplios, debería renunciar a pactar con Vox y abrirse a otro tipo de alianzas. De hecho, el PSOE haría bien en ofrecer una abstención a Azcón para evitar el pacto o la repetición electoral.
La debacle de la izquierda también envía un mensaje muy contundente al gobierno español ya Pedro Sánchez en particular. Pese a los buenos datos macroeconómicos, el malestar social se extiende cada vez más y esta vez lo está capitalizando la extrema derecha. No cabe duda de que vivimos una ola conservadora global y que esto también se ha reflejado en Aragón, que ahora está más a la derecha que nunca. Pero las izquierdas deberían hacer una reflexión sobre lo que están haciendo mal para que su votante no se vea interpelado y se quede en casa o incluso cambie de voto.
En resumen, la miopía del PP, que no es capaz de calibrar sus movimientos y tiene una estrategia errática, y la crisis global de la izquierda están dando alas a la extrema derecha en toda España. Y esto es una muy mala noticia de cara al futuro.