Caso Zapatero: explicaciones necesarias y sospechas razonables
El acta de imputación de José Luis Rodríguez Zapatero de la Audiencia Nacional, que lo sitúa como "líder" de una trama internacional de tráfico de influencias y blanqueo de capitales, representa un terremoto político de grandes dimensiones que amenaza con dejar a su partido, el PSOE, y al gobierno de Pedro Sánchez en una crisis muy profunda a un año de las elecciones. Hay que ser consciente de que Zapatero es una figura capital en el relato del sanchismo; que es la persona que durante su mandato inició el quiebre con el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra cuestionando algunos aspectos de la Transición, y que ha ayudado al actual presidente tanto en campañas electorales como en gestiones delicadas, como la interlocución con Junts.
El escrito del juez es muy contundente. Según él, Zapatero encabeza una red internacional que se dedicaba, gracias a sus contactos de alto nivel, a influir en diferentes administraciones en favor de sus clientes. La operación que está bajo sospecha es el rescate de la aerolínea española pero con una parte del accionariado venezolano Plus Ultra. Según el juez, Zapatero habría intercedido ante el gobierno español para que la aerolínea fuera rescatada con un préstamo de 53 millones en el año 2020 a causa de la crisis que la covid provocó en el sector aéreo. A cambio de esta y otras gestiones, el expresidente del gobierno y sus hijas, propietarias de una empresa de marketing y publicidad, habrían cobrado de diferentes empresas tapadera hasta dos millones de euros.
En todo caso, la historia reciente de la justicia española también invita a ser un poco prudente. Hay casos que encajan perfectamente en la definición de ¿Un caso de 'lawfare'?
En cualquier caso, la historia reciente de la justicia española también invita a ser un poco prudente. Hay casos que encajan perfectamente en la definición de lawfare, como la condena del fiscal general del Estado, la persecución a la mujer de Sánchez, los casos contra Podemos y, en el caso de Cataluña, la prisión preventiva de dos años que sufrió Sandro Rosell, las condenas por sedición o la resistencia del Supremo a aplicar la amnistía. Tiene razón el PSOE cuando recuerda que, desde que José María Aznar pronunció aquella frase de "quien pueda, que haga", en España han pasado muchas cosas. Y normalmente siempre en la misma dirección.
Ahora, sin embargo, sí que se puede decir que han tocado hueso, porque Zapatero no es un cualquiera y las acusaciones ensucian y tiran por tierra la imagen que se había construido los últimos años de hombre íntegro y faro del progresismo español. Acabe como acabe la investigación, que puede durar años, es muy difícil que su figura se recupere. Y esto sí que será un problema para el PSOE.