La crisis de Ceuta y el dinosaurio

BarcelonaLa crisis de Ceuta se parece cada vez más al dinosaurio del célebre cuento de Augusto Monterroso para el gobierno español. Cada día parece que se levantan con la esperanza de que se haya resuelto como por arte de magia; pero no, el problema todavía está ahí y le obliga a tomar nuevas decisiones. Esta mañana se reunirá por primera vez el Consejo Nacional de Seguridad y entrará en vigor el mando único para gestionar la crisis. El problema es que se trata de dos decisiones que habrían tenido todo el sentido en los primeros días de la crisis, si no el primero, y no casi un mes después.

La entrada masiva de inmigrantes a Ceuta el 30 de julio fue calificada por el mismo presidente español, Pedro Sánchez, de "violación de la integridad territorial de España". ¿Cómo es posible, pues, que se haya tardado un mes en reunir el máximo órgano del Estado en cuestiones de seguridad? Pasa igual con la decisión de implementar el mando único de la crisis. El gobierno español descalificó en un primer momento la petición del presidente de la ciudad autónoma, y finalmente ha visto que no podía continuar posponiendo la decisión. Esta sensación de ir a remolque de los hechos se ha repetido a lo largo de la crisis. Se reaccionó tarde a la hora de valorar tanto la magnitud de la tragedia humanitaria que se estaba produciendo como el impacto que ha tenido para la vida cotidiana de los ciudadanos ceutíes. El vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, ha anunciado este lunes la ampliación extraordinaria del plan económico para la ciudad que se puso en marcha en 2022, pero como ya pasó con la dana (con todas las administraciones), difícilmente se podrá paliar la sensación de desamparo que se ha vivido.

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Es cierto que la oposición tampoco ha ayudado, antes al contrario. Cada visita de un dirigente del PP a la ciudad autónoma ha tenido como objetivo echar más leña al fuego buscando el rédito político. La última ocurrencia de Alberto Núñez Feijóo –la de pedir el confinamiento de los inmigrantes– demuestra que en esta crisis los populares han comprado el marco de la extrema derecha según el cual todos los recién llegados son potenciales delincuentes o, aún peor, portadores de enfermedades. Además, como ya es habitual, Feijóo ignora que las competencias en salud pública (vacunación y epidemiología) están en manos de la ciudad autónoma y no del gobierno español, que sí gestiona los hospitales y los centros de salud.

En todo caso, el gobierno español es el máximo responsable de la gestión de la crisis de Ceuta por diversos motivos. Primero porque se trata de una crisis fronteriza, y tanto la frontera como las relaciones internacionales son responsabilidad del ejecutivo central. Y en segundo lugar porque las autoridades locales no tienen la capacidad para atender a los miles de personas que ahora mismo aún están en Ceuta. Hay que actuar en muchos ámbitos a la vez: en el sanitario y humanitario, por supuesto, pero también hay que acelerar la tramitación de los expedientes de demanda de asilo y, siempre que sea posible, las gestiones para retornar a los menores con sus familias. Porque cuanto más dure la crisis, más gasolina para los discursos de odio y la xenofobia.