Una Diada con un mensaje claro
BarcelonaLa Diada de 2026 deja dos elementos sobre la mesa. El primero es que, en contra de las previsiones, ha habido un repunte en la participación de las movilizaciones independentistas, lo cual es una buena noticia para un movimiento que hace años que vive en un estado de depresión colectiva. La segunda es que todos los actores del catalanismo, con una mención especial para Òmnium y su actual presidente, Xavier Antich, enfocaron sus mensajes en la misma dirección: el necesario combate contra la extrema derecha que representa Aliança Catalana.
En efecto, Antich ha sido especialmente punzante cuando desde la tribuna se ha preguntado si "¿nos hemos vuelto locos o qué?" al hacer referencia a los discursos que pretenden expulsar de la catalanidad a una parte de la población que vive en Cataluña. "El Estado español nos quiere divididos como movimiento y la extrema derecha nos quiere fracturar como sociedad. Ni unos ni otros lo conseguirán", ha concluido Antich. El discurso de Òmnium Cultural ha sido mucho más explícito en este punto que el de la ANC, en el que Josep Vila ha preferido esquivar la cuestión y centrarse en la idea de que la Diada del próximo año debe suponer un "punto de inflexión". Quienes sí se sitúan en la estela de Antich son los partidos catalanistas, del PSC a la CUP, pasando por ERC y Junts, que sí han subrayado, con mayor o menor énfasis, la necesidad de contrarrestar los discursos de la extrema derecha justo en un día en que una encuesta la sitúa como segunda fuerza en intención de voto en el Parlament.
Precisamente, una de las voces que se han escuchado hoy ha sido la del expresidente Pujol, de 96 años, que ha enviado un mensaje a Catalunya Ràdio en el que ha querido felicitar la Diada "a todos los catalanes, tanto a los que acaban de llegar como a los nacidos en el año 30 del siglo pasado", en un dardo dirigido al discurso excluyente y xenófobo de Aliança Catalana. Pujol ha querido combatir el pesimismo imperante y ha defendido que "tenéis motivos para la esperanza, y que la fe y el optimismo se pueden contagiar". "Yo me apago, pero la mayor parte de vosotros sois gente vital, con esperanza y con futuro", ha remachado en un discurso realmente oportuno.
Este debe ser justamente el mensaje que ha de quedar de esta Diada: el retorno a la transversalidad, a la construcción de un proyecto nacional estimulante y optimista, que sume gente y no que la expulse, que sea claro en sus principios y líneas rojas. Y la principal es que no se puede estigmatizar a grupos enteros por razones de religión u origen, y menos aún declararlos enemigos. Sílvia Orriols ha declarado que no se sentía interpelada por los llamamientos porque ella no se considera de "extrema derecha". Sería muy interesante saber qué considera Orriols como "extrema derecha" después de que su partido haya felicitado a la AfD alemana por su victoria en el land de Sajonia-Anhalt, un partido que esquiva la crítica al nazismo y defiende uno de los pilares básicos de esta ideología como es la existencia de unos "alemanes biológicos" que deben protegerse.