Europa se ha de tomar en serio la amenaza rusa
BarcelonaRusia está incrementando la presión sobre los países del este de Europa con una mezcla de guerra híbrida y violaciones del espacio aéreo como parte de su estrategia militar para debilitar la ayuda de la OTAN y los socios de la UE a Ucrania. La realidad es que, casi cinco años después de la invasión, el presidente ruso, Vladímir Putin, sabe que la única posibilidad que tiene de ganar la guerra es cortar esta ayuda. ¿Cómo? Pues profundizando en las divisiones europeas, intimidando a la población de los países fronterizos y, sobre todo, colocando a sus peones de extrema derecha al frente del máximo de países europeos. Para conseguir todos estos objetivos despliega toda una serie de acciones de las cuales en los últimos días hemos tenido bastantes ejemplos.
Este martes, cazas de la OTAN han abatido dentro del espacio aéreo de Lituania un dron que había sido lanzado desde Bielorrusia. El aparato no tripulado ha hecho disparar las alarmas en la capital, Vilna, y Polonia ha activado sus fuerzas aéreas como medida preventiva después de haber recuperado lo que cree que es un dron ruso en el Báltico. Antes, en la costa de Dinamarca, un barco ruso había disparado bengalas contra un helicóptero militar danés; en los Países Bajos un sabotaje había provocado interrupciones ferroviarias; y en Ucrania —solo a dos kilómetros de la frontera con Polonia— Moscú lanzó el domingo un misil contra un tren de pasajeros.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dicho este martes que todos estos episodios forman parte de un "patrón más amplio de agresión y provocación rusa contra Europa", y que, por tanto, hay que tomárselo muy en serio. El primer ministro polaco, Donald Tusk, también ha advertido de que los países de la OTAN deben prepararse para una escalada en las provocaciones de Moscú. Ante este escenario, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha presentado un plan de cinco puntos para hacerle frente en el cual, entre otras medidas, se reclama insistir en las sanciones económicas a Rusia, limitar los visados a los ciudadanos de este país y utilizar herramientas de IA para contrarrestar la desinformación rusa en el espacio informativo europeo. "Putin es un acosador de manual", ha afirmado Kallas, que considera que el objetivo del presidente ruso es paralizar y atemorizar a la población.
El plan de Kallas es bienintencionado, pero quizás se queda corto si tenemos en cuenta el alcance de la amenaza rusa y los objetivos que hay detrás de este tipo de guerra de baja intensidad que se libra en el este de la UE. Las sanciones a la economía rusa, aunque han tenido un impacto innegable, no están funcionando como se pensaba. Y es necesario aumentar la inversión para proteger el continente ante la posibilidad de ciberataques, espionaje masivo u otros métodos de guerra híbrida. Putin no se detendrá fácilmente, y más cuando sabe que Trump busca desesperadamente reconciliarse con Moscú. Solo una política disuasiva creíble y el compromiso de que no se abandonará a Ucrania a su suerte pueden acabar haciendo que la invasión tenga un efecto bumerán contra Putin.