Una imagen que retrata la América trumpista

BarcelonaA veces una sola imagen es capaz de condensar el espíritu de una época. En este caso la fotografía de Cheney Orr, de la agencia Reuters, que podéis ver en la portada y en la que se ve a una chica joven negra rodeada de supremacistas blancos con la cara tapada en un vagón de metro, capta a la perfección lo que significa pertenecer a una minoría en pleno trumpismo. Además, el hecho de que la imagen se haya captado durante las celebraciones en Washington del 250 aniversario de la independencia de los Estados Unidos todavía le otorga más valor, porque demuestra que, un cuarto de milenio después, lo que fue el experimento democrático más avanzado de su mundo todavía no ha resuelto lo que ha sido siempre su asignatura pendiente: la igualdad real de todos los seres humanos, independientemente de su raza, género o religión.

El hecho de que estos grupos declaradamente racistas y herederos del Ku Klux Klan se hayan podido pasear impunemente por Washington, provocando el terror entre las minorías, como el que vemos reflejado en los ojos de la chica del metro, forma parte de la nueva normalidad impuesta por el gobierno de Donald Trump. Recordemos que el presidente de los Estados Unidos inauguró su segundo mandato indultando a los condenados por el asalto al Capitolio del año 2020, donde murieron cinco personas, y que es lo más parecido a un golpe de estado contra el poder legislativo que han vivido los Estados Unidos. Entre los indultados había miembros de los llamados Proud Boys, un grupo violento neofascista que proclama la superioridad de la raza blanca y que solo acepta hombres, y no mujeres. Estos grupos, junto con cuerpos de seguridad como el ICE, que se dedica a perseguir inmigrantes, en la práctica funcionan como fuerzas de choque trumpistas en la calle y tienen el objetivo de extender el terror entre las minorías y también entre los demócratas.

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Resulta increíble pensar que hace solo 18 años los Estados Unidos eligieron a Barack Obama como presidente, un hito que en aquel momento parecía que serviría para cerrar heridas y reconciliar el país después de siglos de segregación racial. La realidad ha ido por un lado muy diferente, lo que significa que durante la presidencia de Obama se fraguó un enorme resentimiento entre parte de la población masculina blanca, además de los errores atribuibles a su administración, que propiciaron la elección de Trump frente a Hillary Clinton en 2016.

Se puede afirmar que, a partir de aquel momento, los Estados Unidos son un país fracturado en dos mitades casi irreconciliables. Con el peligro añadido de que Donald Trump tiene un respeto nulo por el sistema de checks and balances instaurado por los padres fundadores precisamente para limitar el poder unipersonal del presidente. Por eso la fotografía de Cheney Orr es el contrapunto perfecto al discurso triunfalista de Trump y a su defensa de la "excepcionalidad americana". La excepcionalidad americana no era eso, tal como ya denunciaron en su día Martin Luther King y otros luchadores por los derechos civiles. El sueño de un país "donde todos los hombres son creados iguales", tal como proclama la declaración de independencia de 1776, aún está lejos de conseguirse.