Junts y el PNV, incómodos con Sánchez y con Feijóo

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, lo intenta de nuevo. No dejará de aprovechar el asedio judicial a Pedro Sánchez. No parará. Su objetivo es presionar al máximo a quienes tienen la clave para romper la mayoría de investidura del presidente socialista, Junts y el PNB. Los necesita para hacer decantar la balanza o, al menos, para desequilibrarla. Es, claro está, plenamente consciente de que la concurrencia de la ultraderecha de Vox es el factor que más impide a las derechas nacionalistas catalana y vasca apuntarse al fin del sanchismo. Por eso esta vez les guiña el ojo con una moción de censura que implicaría, tal como ha explicitado, un gobierno efímero y sin los de Abascal con el objetivo único de convocar elecciones inmediatamente. Lo que les dice, pues, es esto: dadme apoyo circunstancial a mí (sin Vox) y que las urnas decidan cómo será la próxima etapa.

Solo hace unos días, sin embargo, tanto Junts como el PNB ya le dijeron que no se apuntaban a una moción de censura. Este lunes han callado. Veremos qué dicen el martes. Ciertamente, unos y otros están incómodos con la acumulación de casos judiciales que afectan al PSOE sanchista. En el caso de Junts, sin duda también pesa, y mucho, la no aplicación de la amnistía. En cuanto al PNB, el hecho de que en el País Vasco estén gobernando en coalición con los socialistas resulta incompatible con hacer caer al PSOE en el Estado: se pondrían en peligro ellos mismos en Bilbao.

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Pero más allá de la coyuntura presentista, el futuro que podría abrir un nuevo escenario electoral tampoco anima a ninguna de las dos formaciones a tirar eventualmente por la calle del medio: Junts está en franca bajada demoscópica y el PNB tampoco pasa por su mejor momento, con la izquierda abertzale pisándole los talones. Y, por supuesto, un futuro escenario de un gobierno PP-Vox, como ha ido ocurriendo tras las últimas citas electorales en Extremadura, Aragón y Andalucía, supondría un freno a las aspiraciones nacionales vascas y catalanas, en especial estas últimas: se dispararía el peligro de parálisis o directamente de involución en cuestiones como la amnistía, la financiación, las inversiones en infraestructuras, los traspasos en inmigración y la lengua en la escuela. ¿Con una perspectiva así, pueden Junts y el PNB avalar una moción de censura? La más elemental prudencia les lleva a no facilitar el cambio, por muy críticos que sean con el ejecutivo de Sánchez, que también les genera una creciente incomodidad.

Feijóo, sin embargo, no se cansará de insistir en ello. El acoso y derribo sobre Sánchez será la música ensordecedora de los próximos meses. Non-stop. Una música que, además, de vez en cuando seguirá incluyendo cantos de sirena a las derechas nacionalistas de Bilbao y Barcelona. El líder del PP no tiene nada que perder, al contrario: seguirá incomodándoles y les irá forzando, al mismo tiempo, a dejar solo a Sánchez ni que sea en el terreno de la retórica y los gestos. A remolque del ruido judicial, para Feijóo la cuestión es ir construyendo la soledad política de Sánchez, ir arrinconándole a la defensiva. Que su resistencia devenga una agonía. Una agonía para Sánchez y para sus socios nacionalistas vascos y catalanes, con los cuales basculará entre la vara y la zanahoria.