Necesaria sí, pero también combustible para la extrema derecha

La decisión del gobierno español de emprender un nuevo proceso de regularización masiva de inmigrantes sin papeles es una medida necesaria pero que al mismo tiempo demuestra que el sistema de extranjería no funciona. Actualmente conseguir un permiso de trabajo en España es una odisea burocrática, un laberinto donde quedan atrapados trabajadores y empresas y que acaba provocando la formación de bolsas inasumibles de personas que viven entre nosotros pero que se encuentran en un limbo legal que les impiden acceder a un puesto de trabajo legal oa una vivienda en condiciones, además de hacerles estar siempre pendientes de ev. Cortando todos los caminos para la inserción social lo único que se consigue es crear núcleos de pobreza y marginalidad que alimentan a una economía sumergida que acaba frenando el desarrollo del país.

El ejecutivo calcula que de la medida podrán beneficiarse alrededor de medio millón de personas, pero en realidad se trata sólo de estimaciones. Por mucho que algunos se rasguen las vestiduras, las regularizaciones masivas no son un fenómeno nuevo. Felipe González hizo tres (1985, 1991 y 1996), José María Aznar dos (2000 y 2001) y José Luis Rodríguez Zapatero una (2005), la última, hace 20 años. La regularización había llegado al Congreso a través de una iniciativa legislativa popular (ILP) del colectivo Regularización Ya. El 9 de abril del 2024 todos los grupos excepto Vox votaron a favor de la toma en consideración de la medida, por lo que no acaba de entenderse la oposición del PP, y más cuando tanto los sectores económicos como la Iglesia se han mostrado favorables. Ahora bien, es cierto que si el sistema de regularización por la vía ordinaria fuera más ágil no serían necesarias estas regularizaciones extraordinarias, que en un momento como el actual acaban siendo combustible para la extrema derecha. Era esperable la reacción de Vox en contra, pero en las últimas horas la noticia incluso la han comentado personajes como Elon Musk y otros referentes del movimiento ultraderechista mundial.

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Y aquí es cuando los medios tenemos la responsabilidad de desmentir algunas de las fake news que se hacen correr, como que es una medida del gobierno socialista destinada a alterar el censo electoral. En realidad estas personas podrán trabajar, pero para tener derecho a voto es necesario estar nacionalizado, que es algo muy distinto. Tener permiso de trabajo en España tampoco les proporciona un derecho similar en otros países de la UE, como están diciendo fuerzas de extrema derecha europeas.

En última instancia es una medida que tiene un componente económico y otro humanitario o social. Con la regularización se busca que todo el mundo, trabajadores y empresarios, tenga mayor seguridad jurídica, aflore actividad económica y aumenten las bases fiscales. Evidentemente, también se busca ofrecer un horizonte de dignidad humana a personas que han llegado huyendo de la miseria o situaciones de guerra y violencia extremas. Y hasta que no se demuestre lo contrario, y en un contexto de crecimiento económico y bajada del paro, España y también Catalunya necesitan mano de obra para muchos sectores que sin estos nuevos trabajadores están condenados al colapso. Por ejemplo, el sector primario y el de cuidados.