Por fin Europa se pone de acuerdo contra Trump
BarcelonaParece mentira que un año y pico después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca los europeos no hayan logrado una posición común sobre cómo tratarlo. Y eso que, antes de la guerra en Oriente Medio, se produjo la crisis de los aranceles y Groenlandia, donde ya se puso de manifiesto su comportamiento tan arrogante como errático. En el caso del ataque a Irán, hasta que Trump ha tomado una decisión que va claramente en contra de la seguridad de los europeos, como es la de levantar el veto en el petróleo ruso, no ha habido una respuesta común y coherente. Ahora, al fin, parece que esta decisión ha unido a todos los líderes europeos (a excepción de los sospechosos habituales como Orbán).
Si se mira bien, el movimiento de Trump demuestra también la sensación de improvisación que reina en la Casa Blanca, sobre todo a la hora de contener los precios energéticos. Y es que Trump está beneficiando a un país, Rusia, que según la CIA estaría ayudando a Irán con inteligencia e información. El caso es que, gracias a Washington, Putin verá cómo entra dinero en las arcas rusas que le servirán para financiar la guerra de Ucrania. Y para colmo, tampoco parece que la medida haya servido para calmar a los mercados y bajar el barril de Brent, que se mantiene por encima de los 100 dólares. El mundo al revés.
Ahora bien, si alguien en la UE ha quedado tocado con la crisis iraní es la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que en cuanto pareció que celebraba la operación y daba por derribado al régimen iraní como saludaba un nuevo orden mundial sin reglas, o mejor dicho, regido por. La misma posición pareció defender al canciller alemán, Friedrich Merz, que incluso acudió al Despacho Oval a hacer la garganta a Trump como si fuera un Mark Rutte bis. Ahora ambos giran cola, sin embargo.
Parece que los europeos se han dado cuenta de dos cosas en las últimas horas: la primera es que la perspectiva de una victoria rápida de Estados Unidos e Israel sobre el régimen teocrático iraní se desvanece cada día que pasa. Y la segunda, y más importante, que a Trump no le importa lo más mínimo cuál es el interés de los europeos, y que si tiene que perjudicarles para obtener él un beneficio no dudará ni un segundo. Por tanto, ya es hora de que Europa despierte, que descarte de una vez la idea de que hacer seguidismo y alabar a Trump puede ser una estrategia útil a corto y medio plazo, y que empiece a hablar claro, por ejemplo diciendo que la operación contra Irán está teniendo unos efectos desastrosos sobre la economía mundial, sobre la estabilidad de Oriente Medio está, y, conseguido. Y, en todo caso, si Estados Unidos quería algún tipo de apoyo, antes debería haberse esforzado por convencer a sus socios y así tejer una alianza.
Trump no solo ignoró a Europa en su momento, sino que ahora da aire a su principal enemigo, Vladímir Putin. Esperamos que al menos sirva para abrir los ojos a más de uno y para que haya un golpe de timón en Bruselas.